miércoles, 27 de julio de 2016

Historia aérea (I)

Un gigante de los cielos en la bahía

En esta nueva serie de artículos voy a contar pequeñas historias relacionadas con la aviación que han tenido lugar en Santander y que son poco, o nada, conocidas. Como siempre, espero que os gusten.

Todos sabemos que la bahía de Santander ha sido, y es, escenario de acontecimientos de lo más diverso: regatas, exibiciones, travesías a nado, etc. Pues bien, buscando imágenes para documentar artículos, he encontrado una muy peculiar e interesante, especialmente para los aficionados a la aviación, sobre un acontecimiento muy poco conocido que tuvo lugar el 20 de noviembre de 1930 en la bahía.

Ese día amerizó en la bahía de Santander el avión más grande, pesado y potente construido hasta entonces: el Dornier DO-X. Se trataba de un hidroavión construido en Suiza por la empresa alemana Dornier Flugzeugwerke. Medía 40,10 m de largo, 10,10 m de altura y su envergadura era de 48 m. Tenía doce motores de 610 CV cada uno, capacidad para hasta 100 pasajeros en vuelos transoceánicos, una tripulación de 14 personas y tres cubiertas, entre otras características. Estaba considerado como un transatlántico volador ya que tenía literas, cabinas dormitorio individuales, sala de fumadores, salón, cuarto de baño y cocina, algo nunca visto entonces en un avión.

Hidroavión Dornier DO-X
(La foto no está tomada en Santander)

La escala en Santander tuvo lugar durante el viaje inaugural del avión. El avión despegó del lago Constanza, en Alemania, y su destino era Nueva York. Tenía previsto hacer escalas en Amsterdam, Calshot (Reino Unido), La Coruña, Lisboa, Las Palmas de Gran Canaria, Cabo Verde, Natal (Brasil), Río de Janeiro, Las Antillas, Miami y Nueva York. Cuando volaba a la altura de Cabo Mayor, debido al mal tiempo dio la vuelta y la tripulación comunicó por radio que pasarían la noche en Santander. Sobre las dos de la tarde amerizó en la bahía, causando gran sorpresa y admiración debido a su repentina aparición y a su enorme tamaño. Al día siguiente despegó rumbo a La Coruña.

El hidroavión Dornier DO-X sobrevolando los Jardines de Pereda

En la foto superior se puede ver el avión sobre los Jardines de Pereda, con la fuente de "los meones" en primer plano. A la derecha, sobre los árboles, se puede ver la torre de la Estación de la Costa. La foto es muy pequeña y su calidad no es muy buena, pero aún así he considerado interesante su publicación.

Debido a diversos incidentes y averías durante el viaje, alguna de las cuales le retrasó varios meses, el avión llegó a su destino en agosto de 1931. En EE.UU. estuvo varios meses siendo reparado y exhibido, hasta que volvió a Alemania en mayo de 1932. Allí fue transferido a la compañía Lufthansa, con la que hizo algunos vuelos hasta 1934, año en el que fue retirado del servicio y donado al Museo de la Aviación Alemana de Berlín. Fue destruido en un bombardeo aliado sobre Berlín en la Segunda Guerra Mundial.


Hidroaviones en la bahía

Como se puede ver en la foto superior, el Dornier no ha sido el único hidroavión que ha amerizado en la bahía de Santander. Los únicos hidroaviones que pueden verse en la actualidad en la bahía son, de forma ocasional, los empleados en la lucha contra los incendios forestales cuando cargan agua en sus depósitos.

Se puede encontrar más información en:

Historia aérea (II). Escala en Santander


jueves, 14 de julio de 2016

Escaleras al cielo (VI)

Repasando artículos anteriores, en la serie dedicada a las escaleras que podemos encontrarnos en Santander, dediqué un artículo a las que hay en el entorno de la calle del Río de la Pila. Pues bien, me he dado cuenta de que no hablé de las escaleras que forman el tramo final de la calle.



Las escaleras están divididas en dos tramos y parten de la calle San Sebastián, justo frente a la parada del funicular, y terminan en la calle Prado de San Roque.

Si vamos hacia el este, en la calle Santa Teresa de Jesús nos encontramos con un largo tramo de escaleras que comunica ésta con las calles Macías Picavea y Miralmar.

 

martes, 5 de julio de 2016

La lucha entre las pueblas

Transcurría el siglo XV bajo el reinado de Enrique IV de Castilla (1425-1474), de la Casa de Trastámara, en un ambiente nada pacífico por las luchas entre los nobles y los reinos de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal, cuando en 1462 nace Juana (1462-1530), fruto del matrimonio del rey con su segunda mujer, Juana de Portugal (1439-1475). Juana, llamada la Beltraneja por decirse que era hija del noble Beltrán de la Cueva, fue jurada como Princesa de Asturias. Esto provocó un grave conflicto con la nobleza por la sucesión en el que Juan Pacheco, Marqués de Villena, y su hermano Pedro Girón, Maestre de Calatrava, fueron apartados del poder en favor de Beltrán de la Cueva, a quien el Rey nombró valido suyo.

Sello real de Enrique IV

Esto provoco una serie de luchas entre nobles partidarios y detractores del Rey. En esta guerra, la Casa de Mendoza se posicionó a favor del Rey. Como recompensa a su lealtad, el Rey, entre otras dádivas, cedió a Diego Hurtado de Mendoza (1417-1479), segundo Marqués de Santillana, la villa de Santander en 1466.

Esto no sentó nada bien a los habitantes de la villa, que preferían la autoridad del Rey a la de los señores, por lo que no aceptaron someterse al Marqués de Santillana, su nuevo señor. Éste, al ver la resistencia de los santanderinos, hizo venir a sus fuerzas y las puso al mando de Ladrón de Guevara, señor de Escalante. Además, nombró a Juan de Gauna, merino de Santillana, y al corregidor García López de Burgos encargados de hacer cumplir lo dispuesto por el Rey.
 
Sin embargo, Santander decidió resistir. La villa estaba amurallada y, antes de vencer la fortaleza de las murallas, el Marqués de Santillana venció la resistencia de tres hidalgos de la Puebla Vieja. Fernando Fernández de Alvarado, Juan Gutiérrez de Alvear y Gonzalo de Solórzano cedieron a las promesas del Marqués y una noche abrieron la puerta de la muralla de la Rúa Mayor, por donde entraron las tropas del Marqués, que se apoderaron de la Puebla Vieja, la abadía y el castillo.

Diego Hurtado de Mendoza, segundo Marqués de Santillana

Sorprendidos por la traición, los leales al Rey se refugiaron en la Puebla Nueva al tiempo que enviaban mensajeros por la costa y los valles cercanos para que contaran lo que sucedía en la villa. Los pueblos vecinos respondieron a la llamada ya que también temían perder sus fueros y libertades bajo la tiranía feudal del Marqués y sus aliados. La llegada de la ayuda permitió a la Puebla Nueva resistir los ataques de los que habían logrado introducirse en la misma. Tenían lugar recios y enconados combates a diario en los que morían combatientes de ambos bandos: hidalgos, burgueses..., entre ellos Fernando de Escalante. El puente de madera que cruzaba la ría de Becedo, cerca de las Atarazanas Reales, fue escenario de muchos de estos combates y los cuerpos de los muertos caían a la ría, cuyas aguas acabaron teñidas de rojo.

Al cabo de unos días, las fuerzas del Marqués habían disminuido notablemente al no haber recibido refuerzos. Esto permitió que los santanderinos las cercaran. Al verse cercados, acordaron una tregua de sesenta días, durante los cuales la Puebla Vieja estaría en manos de Ladrón de Guevara y, si en ese tiempo no recibían apoyo del Marqués, les sería entregada a los vecinos de la villa.

Éstos aprovecharon la tregua para enviar barcos a solicitar aliados y recursos. Al cabo de unos días llegaron refuerzos por mar desde Trasmiera y Vizcaya al mando de Juan Alonso de Muxica y de Buytron, señor de Aramayona, antiguo aliado de los montañeses. También vinieron en ayuda de la villa Gonzalo de Salazar con sus solariegos de Somorrostro y Juan de Agüero con sus correspondientes fuerzas. Con todos estos refuerzos la Puebla Nueva acabó teniendo unos tres mil hombres escogidos y bien armados.

Por su parte, los refuerzos del Marqués venían al mando del Conde de Saldaña, pero a la altura de la puente de Arce se arredraron y detuvieron. Mientras tanto, la tregua estaba a punto de expirar. Sin esperar a que esto ocurriera, los de la villa atacaron con todas sus fuerzas la Puebla Vieja, ocupándola y recuperando la abadía y el castillo. También quemaron y destruyeron las casas de los traidores.

Al enterarse el Rey de la resistencia de la villa, revocó su decisión y premió la lealtad de los habitantes de Santander titulando a la villa como "noble y leal". Para ello expidió un Privilegio el 8 de mayo de 1467 en los siguientes términos:

"Aceptando la mucha lealtad y fidelidad en que me habéis servido especialmente después que los movimientos presentes se comenzaron en mis reynos, é los muchos servicios que habéis hecho a los reyes mis antecesores, tengo por bien que esa villa se intitule Noble y Leal".

Estos fueron los primeros títulos que ha recibido Santander a lo largo de su historia y que forman parte del lema de la ciudad, que figura en su escudo.



Escudo de Santander del siglo XVI en el monumento a la Reconquista de Sevilla situado en Cuatro Caminos

martes, 21 de junio de 2016

Un poco de historia (LIII)

La calle Burgos

En 1845, en el Camino Real de la Mies del Valle (actual calle San Fernando), recibe el nombre de "Burgos" el tramo comprendido entre la casa de Isla (junto al actual Pasaje de Peña) y la plaza de Numancia. La casa de Isla formaba parte de los tinglados de Becedo, pertenecientes a Juan de Isla y Alvear. Construidos a mediados del siglo XVIII en ellos se fabricaba todo tipo de aperos, jarcias, cabos y demás utensilios navales destinados a los barcos que se construían y reparaban en Santander, Guarnizo, El Astillero, etc.

Calle Burgos (1910)

Debido a la quiebra de Juan de Isla y a varios incendios, los antiguos tinglados se fueron convirtiendo en almacenes, fraguas, tiendas, mesones y demás pequeñas industrias y negocios que fueron variando la fisonomía de la calle.

En 1862 un documento oficial establece que la calle "en lo sucesivo se llamará de la Alameda". Unos años más tarde, con motivo de la Revolución de 1868 recibió el nombre de "Veinticuatro de septiembre", nombre que conservó hasta la Restauración en 1876. Desde 1949 se denomina "calle Burgos" al tramo comprendido entre la calle Don Pelayo y la plaza de Numancia; es decir, el trazado actual.

Calle Burgos (1937)

En su último tramo la calle compartía espacio con la plaza del Reenganche, llamada así porque a mediados del siglo XIX, debido a los distintos contenciosos militares que tenía España con las colonias de ultramar, se instaló en ella la Oficina de Reenganche. En 1876 se inauguró en la plaza una fuente que se surtía del manantial de Perines. En 1955 se instaló en ella un busto del pintor Agustín Riancho.

Calle Burgos (1968)

Calle Burgos y plaza del Reenganche (años 60-70)

A pesar del tiempo, la calle apenas sufrió cambios, especialmente en su acera norte, que prácticamente sigue igual. En su acera sur es donde ha tenido más cambios. Sin duda, la mayor transformación que ha sufrido la calle Burgos tuvo lugar a principios de los años 90 al ser construido el túnel subterráneo para el tráfico y hacer peatonal la calle. La plaza del Reenganche también fue modificada. Se suprimió el aparcamiento y el vial que la cruzaba, se integró con la calle Burgos formando una unidad y perdió su nombre, llamándose ahora Plaza de Juan Carlos I. La plaza de Numancia también fue modificada, cambiando su fisonomía.

Obras de construcción del túnel subterráneo (1992)

Por la calle Burgos circuló el Tranvía Urbano, que comunicaba la plaza de Molnedo (Puertochico) con Peñacastillo.


Un poco de historia (LIV). La Rúa Mayor
Un poco de historia (LII). El Río de la Pila


viernes, 10 de junio de 2016

Un poco de historia (LII)

El Río de la Pila

Esta popular zona de Santander debe su nombre a un manantial que vertía sus aguas a un arroyo que discurría hasta la pequeña ensenada que estaba junto a la Puerta de la Mar de la muralla que rodeaba la villa de Santander. El manantial se sitúa en la zona antes conocida como Despeñaperros, al final de la calle. El agua de dicho manantial se aprovechaba para surtir una fuente situada en el centro de la plaza y algunos lavaderos.

En 1769, en un "Reglamento de limpieza y policía", ya aparece el nombre de Río de la Pila, y en un plano de 1822 se traza la calle que, con pocas variaciones, ha llegado hasta nuestros días. En 1837 el lugar ya era considerado como un barrio fuera de la población. En 1868 los vecinos del Río de la Pila propusieron al Ayuntamiento abrir un camino, al final de la calle, para acceder al Prado de San Roque. El problema que presentaba dicha propuesta era el gran desnivel existente, de un coeficiente tan elevado que los reglamentos de sanidad y urbanismo de la época no lo permitían. Sin embargo, dicha propuesta se llevó a cabo mediante escalinatas y rampas adaptadas al abrupto relieve de la ladera.


Casa de baños de Toca (1900)

Aprovechando las aguas del manantial, el empresario Arístides Toca construyó una casa de baños que tuvo mucha fama. En 1870 se creó el Casino Kursaal, donde se celebraban en verano conciertos y elegantes fiestas con bailes, así como representaciones teatrales.


Parque de Bomberos Municipales

En 1897 se inauguró en la plaza, a la entrada de la calle del Arrabal, el Parque de Bomberos Municipales, que hasta entonces estaba de forma provisional en la calle Calderón (actual calle Ataúlfo Argenta). Los bomberos estuvieron en dicho parque hasta que se trasladaron a Cajo en 1959. En la foto superior puede verse también el inicio de la calle Guevara.

Inauguración de la central telefónica de Santander (1926)

Enfrente, en la esquina con la calle Santa Lucía, la Compañía Telefónica Nacional de España construyó la primera central telefónica automática de España. Fue inaugurada por Alfonso XIII en 1926 y estuvo en ese lugar hasta 1976, año en que Telefónica construyó la actual central en los terrenos donde estuvo el parque de bomberos.


Teatro Pereda

El 1 de julio de 1919 se inauguró el Teatro Pereda, construido donde antes estuvo la casa de baños de Toca. Llegó a ser uno de los mejores teatros de España y en él se representaban obras de teatro, revista, zarzuela, ópera, etc. También acogió proyecciones de cine y sesiones de circo. Estaba inspirado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Tenía un aforo de 1.700 localidades repartidas entre el patio de butacas, el anfiteatro y el llamado "paraíso", las localidades situadas más arriba. Tenía 21 camerinos para los artistas repartidos en tres pisos. En su escenario actuaron los mejores actores y actrices de la escena española. También cantaron en él intérpretes y grupos de primer orden. Cerró en los años 60 y sus dueños lo vendieron a una empresa constructora que lo derribó en 1966 para construir el edificio en cuyos bajos hay actualmente una sucursal de Caja Cantabria. Pese a la oposición de todos los santanderinos, el Ayuntamiento no hizo nada por evitarlo.

Anuncio de la actuación de Raphael en el Teatro Pereda

Un hecho importante fue la apertura del restaurante El Riojano en 1940, en el que se encuentra el "Museo Redondo", formado por cuadros pintados en barricas por famosos artistas: Julio de Pablo, Ramón Calderón, Gloria Torner, Genovés, etc. A partir de los años 50 se empezaron a establecer en la calle locales de copas que atraían a los extranjeros que acudían a los cursos de la UIMP. De entre todos esos locales destacó uno en especial: el Drink Club, que abrió en 1959. A partir de ese momento cambió para siempre la noche de Santander y, en lo que al ocio se refiere, nada volvió a ser igual. El Drink Club supo crear su propio ambiente y en gran parte fue debido a los recordados hermanos Juan Carlos y Ramón Calderón, uno de sus promotores. Con el tiempo la calle se ha ido llenando de locales en los que tomar unas copas. También ha tenido sus épocas buenas y malas, pero siempre ha sabido salir adelante.

En los años 50 se pudo prolongar la calle San Sebastián hasta su conexión con el Río de la Pila. También se trazaron varios caminos hacia el este, hacia el barrio de San Simón. En esta zona el terreno tenía tal desnivel que se la conocía con el nombre de Despeñaperros. El final del Río de la Pila era una amalgama de pequeñas y pindias escalinatas y rampas en todas las direcciones, serpenteando entre casas con huertas.

Funicular del Río de la Pila

Puente que comunica la calle San Sebastián con las calles Francisco Giner y Enrique Gran

El cambio más importante sufrido por esta calle tuvo lugar en 2008 cuando fue renovada y se construyeron escaleras mecánicas y el funicular que comunica con el Prado de San Roque y salva un desnivel de 36 metros en un recorrido de 75 metros de longitud. Es una cabina cerrada con capacidad para 20 personas y que tiene tres paradas en su recorrido. Para su construcción fue necesario expropiar y derribar varios edificios cuyos ocupantes tuvieron que ser reubicados. La remodelación de la calle acabó cuando en 2010 se abrió al tráfico el puente que une las dos riberas del Río de la Pila, pues comunica la calle San Sebastián con las calles Francisco Giner y Enrique Gran.

Mosaico de azulejos a la entrada de la calle

Por la plaza del Río de la Pila circuló el tranvía de Miranda, que partía de la calle del Martillo, seguía por la calle Santa Lucía y por el Paseo de la Concepción llegaba a Miranda. A partir de 1912 la vía se dividía en la plaza del Río de la Pila y el nuevo ramal iba por las calles del Arrabal, Arcillero y Compañía hasta la Plaza Vieja. En este desvío se instaló el primer semáforo que hubo en Santander.


Un poco de historia (LIII). La calle Burgos
Un poco de historia (LI). El Alto de Miranda

martes, 31 de mayo de 2016

Un poco de historia (LI)

El Alto de Miranda


En el Padrón de Estados de 1772 ya aparece citado el lugar como "Barrio de Miranda". Fue el punto en el que convergía el camino del Alta con el que partía del Río de la Pila y que fueron trazados por el mariscal Pignatelli para comunicar las defensas de la ciudad y las situadas en la línea de costa, desde Santander hasta Liencres, con el castillo de San Salvador de Hano, situado en La Magdalena. Su intención era el rápido transporte de tropas y pertrechos entre fortificaciones en caso de guerra contra Francia.

Cuando, con el tiempo, dichos caminos perdieron su función militar y se convirtieron en  paseos residenciales, el Alto de Miranda pasó a ser un pequeño cruce de caminos, pues en él convergían, además del paseo del Alta, el paseo de la Concepción y el camino que conducía a La Magdalena, el paseo de los Infantes, la Cañía, el paseo Viejo de Miranda (actual paseo de Canalejas) y los empinados caminos de Amaliach y Camino, procedentes de la vaguada de Tetuán.

Ermita de los Santos Mártires

En 1845 el Cabildo de Mareantes de Abajo, o de San Martín, solicitó trasladar al Alto de Miranda la ermita de la Purísima Concepción y de los Santos Mártires que desde tiempos remotos estuvo junto a la muralla en el lugar de La Puntida. Al trasladarse los pescadores a Miranda para celebrar su devoción, empezaron a tener lugar procesiones y romerías, y el día de Santiago se concentraban tanto mareantes como gente del pueblo. Esta costumbre pronto se adoptó en el resto de la ciudad, dando así origen a las fiestas de Santiago.

Vista de El Sardinero desde Miranda

Fuente en el Alto de Miranda (1905)

Hacia 1875 se empieza a urbanizar la zona, creándose una pequeña plaza con bancos. La ermita de los Santos Mártires, obra del arquitecto Juan Ancell, pasó a depender de los PP. Redentoristas, que en los años 20 empezaron la construcción de su residencia e iglesia, inauguradas en 1928.

Vista de La Cañía desde Miranda
(se puede ver el "tren de Pombo" dirigiéndose al túnel)

Vista de Santander desde Miranda

Dado el auge que a mediados del siglo XIX empezaron a tener los baños de ola en El Sardinero, en Miranda se establecieron pequeñas fondas en las que se alojaban las gentes procedentes de la Meseta que venían a tomar los baños de ola atraídos por la publicidad insertada en los periódicos de Madrid y que propagaba las delicias de El Sardinero.

Cocheras del Tranvía de Miranda


El 4 de marzo de 1897 empieza a circular el tranvía que partía de la calle del Martillo y llegaba hasta Miranda. Empezó siendo de tracción animal pero en 1912 fue electrificado. La empresa propietaria estableció las cocheras en Miranda, aproximadamente donde hoy está el "rascacielos" de Miranda. Funcionó hasta 1953 y fue el último tranvía que circuló por Santander.

Con el tiempo se fueron construyendo residencias familiares que convivían con las casas rurales y estabulaciones que ya existían en la zona. El paso del tiempo quiso que todo eso se perdiera y se construyeran modernos edificios, aunque aún hay algún chalé que se resiste a desaparecer.

Vista desde el Alto de Miranda en los años 60




lunes, 16 de mayo de 2016

El apoyo de los veteranos

En los pequeños jardines que están entre las playas de La Concha y Primera hay, como en muchas partes de la ciudad, El Sardinero incluido, muchos tamarises, un árbol que es muy resistente a las inclemencias meteorológicas y a la cercanía del mar. A dos de esos veteranos tamarises hace muchos, muchos años los tumbó el viento y pese a ello han seguido creciendo. Han llegado a alcanzar tal tamaño que se encontraban en un inestable equilibrio y en cualquier momento podían venirse abajo y, lo que es peor, llevarse a alguien por delante, pues son dos árboles a los que la gente suele subirse para hacerse fotos y jugar.



Pues bien, desde hace unos días dichos árboles cuentan con un apoyo para que no se vengan abajo. Son sendas pequeñas columnas de ladrillo que parecen resistir el peso de los árboles. Esperemos que resistan y podamos seguir disfrutando de los árboles muchos años más. Al menos esta vez las autoridades competentes han sabido reaccionar como es debido y no han cortado por lo sano talando los árboles con la excusa de su peligrosidad.


viernes, 13 de mayo de 2016

La Semana Naval de Santander

Hace ya unas semanas, Agustín, un seguidor del blog, me mandó un correo diciéndome que suele aparcar el coche en el paseo de Pereda y que siempre le ha llamado la atención una pequeña columna que hay en el bulevar, pero que no sabe qué es y me pregunta si yo lo sé.

Monumento a la Promoción Santander de la Armada Española

Pues bien, esa pequeña columna por la que pregunta Agustín es un monumento que, como casi todos los monumentos de Santander, pasa totalmente desapercibido debido al lugar en el que está y a su pequeño tamaño. Es una pequeña columna de piedra rematada por el escudo de la Armada Española (aunque está casi borrado, aún se puede distinguir), en el fuste tiene la inscripción "Promoción Santander" y en la base tiene otra inscripción, normalmente tapada por la hierba, que dice: 

Ante S.E. el Jefe del Estado y en este lugar juró bandera la Promoción Santander de la Armada Española.
II Semana Naval - 7 julio 1968

También en la base de la columna, y sobre la inscripción anterior, hay un vítor1.

Inscripción en la base del monumento

El monumento recuerda la jura de bandera que realizaron en Santander el 7 de julio de 1968, en el muelle Calderón, los alumnos de la Armada de la Promoción Santander. En el mismo acto se entregaron los despachos a los nuevos oficiales y se impuso la Cruz Laureada de San Fernando al teniente coronel don Teodoro Palacios Cueto. Además de tropas de la Armada, en el acto también participaron tropas de los Ejércitos de Tierra y Aire.

Este fue uno de los actos que formaron parte de la II Semana Naval, que tuvo a Santander como escenario principal y se desarrolló del 3 al 9 de julio de 1968. Además de en Santander, también hubo actos en El Astillero, Laredo, Santoña, Suances, Torrelavega y San Vicente de la Barquera. Estos actos eran exhibiciones de salvamento, antiincendios, de paracaidistas, exposiciones, conferencias, regatas, etc.

Según el ministro de Marina de la época, el almirante don Pedro Nieto Antúnez, "la finalidad que persigue la Semana Naval es facilitar el deseo de la Marina de darse a conocer al pueblo español. Deseamos que España conozca lo que es la Marina, cómo se vive y cómo se trabaja en los barcos, nuestras inquietudes y nuestros problemas y, sobre todo, queremos conseguir el conocimiento de lo que el mar ofrece y exige a España, por imperativo geográfico, a través de las diversas actividades que en la mar tienen su campo de aplicación".

Para esto se trasladaron a Santander todo tipo de barcos de guerra: destructores, fragatas, corbetas, minadores, submarinos, buques y barcazas de desembarco, destructures antisubmarinos, etc. De todos ellos, los más importantes eran el crucero Canarias, el portahelicópteros Dédalo2 y el buque escuela Juan Sebastián de Elcano. También vinieron varias escuadrillas de helicópteros y el Grupo Especial de Infantería de Marina. Todos los barcos, en su gran mayoría, estaban atracados en los muelles y se podían visitar. 


Barcos atracados en el muelle de Albareda

En la foto superior se puede ver cómo estaban de animados los muelles. Junto a la Grúa de Piedra se puede ver un submarino atracado. El barco blanco que se ve es el yate Azor3, el barco que usaba Franco. El barco que está fondeado en medio de la bahía es el portehelicópteros Dédalo.

El Juan Sebastián de Elcano atracado en el muelle de Maliaño

Además de los actos ya mencionados, sin duda alguna el más impresionante fue el que tuvo lugar en la Segunda Playa de El Sardinero, consistente en un desembarco con apoyo naval y aéreo. En el abra de El Sardinero se concentraron barcos de desembarco, protegidos por fragatas, destructores, etc., desde los que salían vehículos anfibios y lanchas de desembarco que transportaban marines y vehículos (jeeps, camiones, etc.) hasta la playa. Por detrás de Cabo Menor apareció el Dédalo, con su grupo de escolta, desde el que despegaban helicópteros que proporcionaban protección y apoyo aéreo.


Desembarco en la Seguna Playa de El Sardinero

Las autoridades observaban toda la operación desde los Jardines de Piquío. Una vez terminada la operación, las tropas y vehículos que participaron se reunieron en formación junto al parque de Mesones, donde se les pasó revista.


Otro de los actos de esta Semana Naval tuvo lugar el 8 de julio y fue la inauguración del Monumento al Indiano y a la Marina de Castilla en Peña Cabarga.


ACTUALIZACIÓN

Rafael, otro seguidor del blog, me ha enviado la lista de los barcos que participaron en la Semana Naval de Santander. Él cree que están todos, pero no está totalmente seguro. En cualquier caso, desde aquí le doy las gracias públicamente por su colaboración.

Los barcos son los siguientes:
  • Cruceros: Canarias.
  • Portahelicópteros: Dédalo.
  • Destructores: Lepanto, Ferrándiz, Alcalá Galiano, Jorge Juan y Almirante Valdés.
  • Destructores antisubmarinos: Oquendo, Álava y Liniers.
  • Fragatas: Legazpi, Vicente Yáñez Pinzón, Hernán Cortés, Júpiter y Vulcano.
  • Corbetas: Atrevida, Diana, Villa de Bilbao, Nautilus y Princesa.
  • Minadores: Marte, Neptuno y Tritón.
  • Submarinos: Almirante García de los Reyes.
  • Transportes de ataque: Aragón y Castilla.
  • Barcos de desembarco: LSM-1, LSM-2 y LSM-3.
  • Lanchas de desembarco: BDK-6, BDK-7 y BDK-8.
  • Dragaminas: Guadalhorce, Almanzora, Sil, Odiel, Miño y Turia.
  • Buques escuela: Juan Sebastián de Elcano.
  • Petroleros: Teide.
  • Barcos de salvamento: Poseidón.
  • Remolcadores de altura: RA-1.

A continuación os pongo dos sitios en los que podéis ver reportajes sobre la Semana Naval de Santander:

1 El vítor (o víctor) es un simbolo de origen romano, concretamente del crismón del Bajo Imperio Romano. A partir del siglo XIV algunas universidades españolas lo adoptaron como emblema conmemorativo de quienes se doctoraban. Después de la Guerra Civil, y durante la dictadura, se utilizó como símbolo de victoria y como emblema personal del dictador.

2 El Dédalo fue un portaaviones norteamericano botado en 1943 como USS Cabot (CVL-28). En 1944 recibió el impacto de un avión kamikaze japonés y fue dado de baja en 1947, pero volvió al servicio activo como portaaviones antisubmarino hasta 1955, año en el que pasó de nuevo a la reserva. En 1965 fue reactivado para prepararlo para su entrada en servicio en la Armada Española, a la que fue cedido por cinco años. Fue entregado a la Armada el 30 de agosto de 1967 y llegó a España el 20 de diciembre de 1967. Fue comprado en 1973. En España fue bautizado Dédalo con el identificativo R-01. Fue equipado con helicópteros especializados en la lucha antisubmarina. En 1972 se hicieron pruebas, con éxito, con aviones Harrier de despegue corto y aterrizaje vertical. A partir de entonces, y tras reforzar la cubierta, embarcó tanto aviones Harrier como helicópteros de ataque y antisubmarinos. Fue retirado del servicio en 1989 al entrar en servicio el portaaviones Príncipe de Asturias. El mismo año zarpó de Rota con destino a Nueva Orleans, donde fue entregado a una asociación de veteranos del USS Cabot para convertirlo en museo. Sin embargo, por problemas económicos de la asociación, el barco tuvo que ser desguazado. Sólo salvaron parte de la isla y de la cubierta de vuelo, que están expuestas en un museo de Florida.

3 El Azor fue un barco construido como embarcación oficial y yate de recreo del jefe del estado. Fue botado en 1949 y entre 1959 y 1960 fue reformado totalmente, siendo alargado 5 metros y cambiados los motores, el mástil y el puente de mando. Tras la muerte de Franco, el barco apenas fue utilizado. En 1985 lo utilizó el presidente del gobierno Felipe González durante sus vacaciones. Fue dado de baja en 1992 y llevado a Ferrol, hasta que un particular lo compró en una subasta. Su intención era convertirlo en un local de ocio flotante, pero las condiciones de la subasta establecían que el barco debía ser desguazado. Tras pasar un tiempo atracado en el puerto de Requejada, donde le fueron retirados los motores, el barco fue transportado, en partes, a Cogollos (Burgos), donde su propietario lo volvió a montar e intentó transformar sus camarotes en las suites de lujo de un complejo hotelero. Como este proyecto tampoco se pudo llevar a cabo, el barco acabó siendo abandonado a su suerte hasta que, en 2011, el artista Fernando Sánchez Castillo lo compró e hizo obras de arte con sus piezas.