viernes, 29 de septiembre de 2017

Un poco de historia (LXVII)

La plaza de Velarde


A la hora de reconstruir la ciudad después del incendio de 1941, la Dirección General de Arquitectura planificó una plaza en la zona arrasada por el fuego. Aunque la idea original era hacer una gran plaza al estilo de las plazas mayores de las principales ciudades castellanas (Salamanca, Madrid, Valladolid, etc.), en el caso de Santander se decidió instalar en dicha plaza la sede de organismos oficiales y abrirla por un lado a la avenida principal de la ciudad. Además, en lugar de hacer una plaza peatonal se hizo una plaza abierta al tráfico. Recibió el nombre de "plaza de Velarde" en recuerdo de la antigua plaza de la Dársena, también llamada "de Velarde" por ser el primer lugar en el que estuvo el monumento a Velarde. Sin embargo, desde que se empezó a construir la plaza es conocida popularmente como la "plaza Porticada" por los arcos que la rodean.

Construcción de la plaza de Velarde

De este modo se instalaron en la plaza el Gobierno Civil, la Comisaría de Policía, el Gobierno Militar, la Delegación del Ministerio de Información y Turismo, el Ateneo, la Caja de Ahorros de Santander, la Cámara de Comercio y la Delegación del Ministerio de Hacienda. Este diseño no contempló la apertura de locales comerciales, lo que hizo que la plaza se convirtiera en un lugar de paso saturado de vehículos aparcados y con frecuentes atascos.

1958
(Imagen procedente del blog "El Tomavistas de Santander")
1966

Tanto la traza como la situación de la plaza siempre fueron objeto de duras críticas, sobre todo que sólo hubiera en ella edificios administrativos. En un primer momento se le ofreció al Ayuntamiento la posibilidad de instalar su sede al frente de la plaza, pero el ofrecimiento fue desestimado, tanto por el propio Ayuntamiento como por la opinión pública, y en su lugar se instaló la sede central de la Caja de Ahorros de Santander.

Durante la construcción de la plaza, en 1946 se instaló en ella el monumento a Pedro Velarde. Aunque el Festival Internacional de Santander empezó en 1952, hasta 1954 no fue retirado el monumento, año en el que fue trasladado a la plaza de Farolas. Desde dicho año de 1952 hasta 1990 durante el mes de agosto la plaza estaba ocupada por el escenario, las gradas para el público y las lonas que las cubrían y que formaban el teatro en el que se celebraba el Festival. En un lateral de la plaza, junto al arco que la comunica con la calle Juan de Herrera, hay una inscripción grabada en la piedra en recuerdo de Ataúlfo Argenta, el gran director de orquesta natural de Castro Urdiales, y de su memorable interpretación de las nueve sinfonías de Beethoven en 19531.

Ataúlfo Argenta en el Festival Internacional de Santander

1953

Ángela, una seguidora del blog, me ha enviado esta foto en la que se puede ver cómo en 1953 aún seguía en la plaza el pedestal del monumento a Velarde. Una vez más agradezco públicamente a Ángela ésta y otras fotos que me ha enviado otras veces, algunas de las cuales ya he publicado en artículos anteriores.

Al quitar el monumento a Velarde se colocó una pequeña fuente en su lugar que pocos años después fue retirada y llevada a la avenida de Reina Victoria, cerca del monumento al periodista y escritor José del Río Sainz "Pick" (el popular "Botas"). Desde entonces dejó de ser fuente y pasó a ser macetero.

La plaza está construida en estilo neoherreriano, con la particularidad de que los edificios de la Delegación del Gobierno y de la Delegación de Hacienda son muy parecidos pero no iguales. El edificio de Hacienda se construyó siguiendo las líneas del edificio de la antigua Aduana, situado en el mismo lugar y destruido en el incendio de 1941. De hecho, se recuperaron algunas piedras y rejas así como el escudo de Carlos III, que está en la fachada principal.

La plaza cubierta por las lonas del teatro
(años 50-60)
Vista desde el paseo de Pereda (1977)

En el edificio de la antigua Caja de Ahorros de Santander destacan las dos esculturas de un hombre y una mujer, sobre sendas columnas, que presiden la fachada principal. Fueron colocadas en 1969, son obra de Agustín de la Herrán Matorras y representan el Ahorro y la Beneficencia. En su momento dieron origen a un gran escándalo a nivel nacional por su desnudez tan realista.


Colocación de las estatuas en la fachada de la Caja de Ahorros de Santander (1969)

En 2006 las plazas del Príncipe y de Velarde fueron peatonalizadas, con lo que la ciudad ganó un gran espacio para disfrute de la gente en el que, además, se realizan conciertos, exposiciones, ferias, actividades culturales, etc. Los días que el tiempo lo permite las cafeterías situadas en los pasajes de La Puntida y Arcillero pueden poner terrazas, lo que hace que la plaza esté más animada. Con las obras de peatonalización se descubrieron un refugio antiaéreo en la plaza del Príncipe y restos de la muralla medieval en la plaza de Velarde, que se pueden visitar previa inscripción en la Oficina Municipal de Turismo.


1 La inscripción está necesitada de una buena restauración ya que el dorado de las letras ha desaparecido en muchas de ellas y es prácticamente ilegible, al igual que la pequeña placa que está más abajo y que recuerda que en la plaza se celebraba el Festival Internacional de Santander.


Un poco de historia (LXVIII). El ensanche de Santander
Un poco de historia (LXVI). Si los muelles hablaran...


viernes, 22 de septiembre de 2017

El otro Santander (X)

La avenida de Maura

La avenida de Maura, la calle que hoy nos ocupa, la encontramos en El Sardinero. Es una calle en pendiente que comunica la avenida de los Infantes, junto a Los Pinares, con la plaza de Italia. Es una tranquila calle residencial en la que la mayoría de las construcciones son viviendas unifamiliares con jardín trasero. Al final de la calle destaca el antiguo edificio en el que estuvo el Hotel Madrid y que lleva unos años cerrado.

Antiguo Hotel Madrid


Debe su nombre a Antonio Maura y Montaner (1853-1925), político que dirigió varios ministerios entre 1892 y 1903 y presidió hasta en cinco ocasiones el Consejo de Ministros durante el reinado de Alfonso XIII. Tenía estrechos vínculos con Santander y defendió los intereses de la ciudad en diversas ocasiones. En 1890 construyó una casa familiar en esta calle para pasar en ella sus descansos estivales. En 1925 el Ayuntamiento bautizó con el nombre del político esta calle, que hasta entonces se llamaba Avenida Larga.


Pero, sin duda, la parte más conocida de esta calle es la famosa Fuente de Cacho, frente a cuya entrada estuvo la casa familiar de Maura. Aunque el recinto de la fuente está urbanizado, el lugar necesita una limpieza a fondo, especialmente la propia fuente, que normalmente está atascada y huele mal por la basura que tira la gente en ella. El agua de la fuente procede de uno de los muchos manantiales subterráneos que fluyen bajo la ladera del Alta. Este mismo manantial surte de agua a la pequeña fuente que hay en la alameda de Cacho, junto al Auditorium. También se surtían de él pequeñas fuentes que muchas casas tenían en sus jardines.




El otro Santander (XI). La calle Cuesta
El otro Santander (IX). La calle Alfonso VIII


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Arte en las fachadas (II)

Continuando nuestro paseo por las calles de Santander en busca de más arte urbano, podemos encontrarnos las siguientes obras:



Calles Río de la Pila y Tantín
(Autor: Colectivo BYG)


Calle El Lábaro
(Autores: Den_XL & Jank)


Calle Tetuán
(Autora: Marina Capdevila)
Calle San Sebastián
(Autor: Daniel Muñoz "SAN")

Quiero agradecer públicamente a Manuel Nieto su aportación al blog por enviarme la foto del mural de la calle Tetuán, de la que es el autor.


miércoles, 6 de septiembre de 2017

Historia aérea (III)

El Graf Zeppelin sobrevuela Santander

El LZ127 Graf Zeppelin fue un dirigible alemán construido por Ferdinand von Zeppelin. Medía 236 metros de largo y 30,5 metros de diámetro, tenía 5 motores Maybach de 550 CV cada uno, una tripulación de 40 personas y capacidad para 20 pasajeros. Alcanzaba una velocidad máxima de 128 Km/h. Voló por primera vez en 1928 y fue retirado del servicio en 1937. En esos años de servicio realizó varios viajes por todo el mundo, sobre todo a Sudamérica, transportando pasajeros, carga y correo en líneas regulares. También fue la primera aeronave de pasajeros en dar la vuelta al mundo, en 1929, y este hecho es el que está relacionado con Santander.


Dirigible LZ127 Graff Zeppelin
(La foto no está tomada en Santander)


El 15 de agosto de 1929 el Graf Zeppelin partía de Friedichshafen (Alemania) con la intención de dar la vuelta al mundo. Comandado por el capitán Hugo Eckener, el dirigible partió hacia el este, sobrevolando los montes Urales y Rusia, hasta Siberia. De allí pasó a Japón, donde hizo escala en Tokio. Después cruzó el océano Pacífico y llegó a San Francisco. En Los Ángeles hizo otra escala y cruzó Estados Unidos hasta Lakehurst, en Nueva Jersey, donde hizo otra escala. Siguió a Nueva York y cruzó el océano Atlántico hacia Finisterre para volver a Alemania. En total tardó 21 días de vuelo y recorrió unos 34.000 kilómetros.

Al ser un viaje promocional, fueron invitados a bordo periodistas y autoridades de diversos países. Las plazas que quedaron libres fueron para un grupo de privilegiados pasajeros que pudieron permitirse pagar los 7.000 dólares de la época que costaba el pasaje. Uno de esos afortunados pasajeros fue el médico español Jerónimo Megías (1880-1932). Como el doctor Megías era médico personal del rey Alfonso XIII, durante toda la travesía el Rey estuvo en contacto, mediante radiotelegramas, tanto con el doctor Megías como con la tripulación interesándose por el viaje. En el viaje de regreso, el 4 de septiembre, al dejar atrás Finisterre, el capitán Eckener se dirigió a Santander para sobrevolar la ciudad y La Magdalena en señal de saludo y agradecimiento al Rey por su interés en el viaje.

Me ha parecido interesante contar esta pequeña historia muy poco conocida y, aunque esto ocurrió hace 88 años, puede ser que aún haya gente mayor que recuerde haber visto el dirigible. La documentación sobre este tema es escasa, pero lo que no he encontrado han sido fotos del dirigible sobre Santander, si es que las hay.

Se puede encontrar más información en:




martes, 29 de agosto de 2017

Anuncio del ferry con Inglaterra

En el último artículo, en el que hablaba de las líneas regulares de pasaje que partían del puerto de Santander hacia los principales puertos de América, comentaba que la única línea regular de pasaje que existe en la actualidad en el puerto de Santander es la de Brittany Ferries, que une Santander con Plymouth y Portsmouth.

Pues bien, como complemento a dicho artículo y a uno anterior que publiqué hace tres años sobre el aniversario de la línea con Inglaterra, Ángela, una seguidora del blog, me ha enviado por correo electrónico un interesante anuncio de la línea Santander-Southampton-Santander (publicado en el diario ABC el 17 de abril de 1974), que cubría el ferry "Monte Toledo", y una foto de su gemelo "Monte Granada" en la bahía de Santander. El "Monte Granada" cubría la línea Santander-Ámsterdam-Santander. Ambos barcos pertenecían a la naviera Aznar.




Desde aquí quiero agradecer públicamente a Ángela su aportación al blog. Ella se disculpa por la calidad de la foto, pero aún así he decidido publicarla para que todos podáis disfrutarla.


viernes, 25 de agosto de 2017

Un poco de historia (LXVI)

Si los muelles hablaran...

Los muelles del puerto de Santander siempre han sido lugares de rebosante actividad, pues siempre había barcos atracados cargando y descargando mercancías, carros y trenes llevando mercancías de un punto a otro, almacenes repletos de cajas y sacos, montañas de mercancía a granel, etc., etc. No hay más que ver fotos antiguas, y no tan antiguas, para darse cuenta de ello.

Muelle de Calderón (1966)

Entraban y salían barcos procedentes de casi todos los rincones del mundo, grandes cargueros que hacían rutas transoceánicas y pequeños barcos de cabotaje. A vela y a vapor, de madera y de acero, por el puerto y sus muelles han pasado casi todos los tipos de barco existentes. A esto había que añadir el gran número de oficinas de navieras, consignatarios, aseguradoras, importadores y exportadores, etc., que tenían su sede en el paseo de Pereda y sus alrededores.


Muelle de Maliaño (1890)

Muelle de Maliaño (años 80)

A partir de mediados del siglo XIX, la creación del barco a vapor dio a todo este comercio un gran impulso, pues la travesía del Atlántico ahora se podía hacer en unos días, en lugar de las semanas que tardaba un barco a vela, ya que los barcos dejaban de depender del viento y las corrientes. Los barcos empezaron a construirse en acero y su tamaño aumentó, pues las máquinas de vapor eran cada vez más potentes y los barcos podían transportar más carga. La reducción del tiempo del viaje trajo consigo la aparición de los barcos de pasaje, pues cada vez era más gente la que quería cruzar el Atlántico en busca de fortuna, aunque, sobre todo en el siglo XX, mucha gente también tuvo que hacerlo por motivos políticos. Con ello surgieron las líneas regulares de pasaje a los principales puertos de América: Nueva York, San Juan, La Habana, Veracruz, Montevideo, Buenos Aires, etc.



Con el tiempo, muchos de los barcos que hacían escala en Santander llegaron a ser muy conocidos y, nada más ver su silueta, o escuchar su sirena, mucha gente les ponía nombre, tanto al barco como al capitán, y sabían de dónde venía y qué mercancía traía.


Fueron muchas las navieras que tenían oficinas en Santander, siendo dos de las más recordadas la Compañía Transatlántica, sucesora de la Compañía de Vapores de A. López, y la Holland-America Line. Entre los barcos, destacan los vapores "Alfonso XII", "Alfonso XIII", "Reina María Cristina" y "Cristóbal Colón", y la motonave "Covadonga".

La irrupción de los vuelos transoceánicos a finales de los años cincuenta puso fin a los viajes en barco y a la desaparición de las líneas regulares de pasajeros.

Vapor "Reina María Cristina"

Vapor "Cristóbal Colón"
Vapor "Alfonso XIII"
Transatlántico "Siboney"
Vapor "Veendam"
Motonave "Covadonga"

Actualmente, la única línea regular de pasajeros que existe en Santander es la de Brittany Ferries, que une Santander con Plymouth y Portsmouth y cuyos barcos atracan en el muelle de Maliaño, junto a la Estación Marítima. La actividad mercantil del puerto se desarrolla en los muelles de Raos, lejos de la ciudad.



Un poco de historia (LXVII). La plaza de Velarde
Un poco de historia (LXV). El suministro de agua a Santander (II)




lunes, 14 de agosto de 2017

Arte en las fachadas (I)

Si os dais un paseo por las calles de Santander veréis cómo, desde hace pocos años, algunas fachadas de la ciudad están siendo usadas como lienzos para que distintos artistas plasmen sus obras en ellas. De algunas de estas obras ya he hablado en el blog. Son la realizada en la calle Alta, cerca del Parlamento Regional, en la que podemos ver la versión que el dibujante José Ramón Sánchez hace de la novela Sotileza, de José María de Pereda; la pintada en la calle Santa Lucía número 23, obra de los alumnos de los Talleres Municipales, en la que podemos ver una magnífica reproducción del famoso grabado de Braun, que muestra cómo era Santander en el siglo XVI; y, por último, en dos fachadas de la calle Sevilla podemos ver los retratos de grandes escritores: José María de Pereda, Marcelino Menéndez Pelayo, José Hierro, Manuel Llano, Benito Pérez Galdós, Concha Espina...

Pues bien, a las ya citadas se suman las siguientes, que podemos ver en distintos lugares de la ciudad. Es de esperar que se vayan sumando más y que, en lugar de vulgares pintadas, podamos ver bonitos cuadros pintados en las fachadas que ayuden a hacer una ciudad más alegre, animada, bonita...


Calle Castilla
(Autor: Okuda)

Paseo del General Dávila
(Autores: Okuda y Serzo)


Paseo de Menéndez Pelayo
(Autor: Pixel Pancho)

Calle Cisneros
(Autor: Hyuro)

Calle Los Aguayos
(Autor: Dulk)
Calle Río de la Pila
(Autores: Okuda y Spok Brillor)

Calle La Universidad
(Autor: Millo)
Calle Peña Herbosa
(Autor: Colectivo "Boa Mistura")

Respecto a la fachada de la calle Peña Herbosa hay que decir que dentro de poco quedará totalmente tapada por el edificio que están construyendo en el solar adjunto, lo que es una pena.

miércoles, 26 de julio de 2017

Un poco de historia (LXV)

El suministro de agua a Santander (II)

En 1875 el francés M. Petitpierre elaboró un estudio para traer agua a Santander del río Pisueña. El estudio incluía la construcción de dos grandes depósitos de agua, uno en las Calzadas Altas y otro en el Alta. Este estudio calculaba "un caudal de tres mil ochocientos litros en una presión de 143 pies, cantidad suficiente para una población de cincuenta mil habitantes", y tenía un presupuesto de seis millones de reales. Aunque el proyecto de Petitpierre fue mandado ejecutar, al año siguiente se cambia de criterio, ya que la idea era traer el agua del río Pas. El Gobierno manda al ingeniero Ángel Mayo que venga a Santander a comprobar los estudios de Petitpierre. Dos años después, 1877, la prensa inglesa publica el proyecto de traída de aguas a Santander, aprobado por el Gobierno. Sin embargo, el expediente sufrió muchos retrasos.

Los estudios de Ángel Mayo llevaron a Antonio de la Dehesa a formar una empresa que hizo otro proyecto de traída de aguas a Santander desde el río Pisueña. En 1877 se acepta el proyecto y en 1882 se inauguran las obras. El proyecto ascendía a 15.132.311 reales y concedía al Ayuntamiento la captación de las aguas en La Molina, en el valle de Toranzo. Santander, por fin, podía contar ya con un abastecimiento suficiente de agua que se iría incrementando a medida que las necesidades de la población lo requirieran. La empresa estableció su sede en un edificio construido en Pronillo en 1884, donde también construyó un depósito con una capacidad de 16.000 m3 y que aún sigue en uso.


Sede de la traída de aguas a Santander en Pronillo

La inauguración oficial de la traída de aguas a Santander tuvo lugar el 28 de diciembre de 1884. Para conmemorar el acontecimiento se decidió levantar un monumento en la Alameda Segunda consistente en un gran surtidor situado en lo alto de la escalinata ya existente en la Alameda. Dicho surtidor vertía sus aguas por la escalinata y éstas eran recogidas en un estanque. A ambos lados había otros surtidores más pequeños. Además, se celebró una gran fiesta. El monumento y la fuente fueron inaugurados el 25 enero de 1885, a las 12 de la mañana, con la asistencia del alcalde, Martín de Vial, el obispo, Vicente Santiago Sánchez de Castro, y Antonio de la Dehesa.

 Grabado que recoge la inauguración de la traída de aguas a Santander

Una vez concluida la traída de aguas, quedaba la segunda fase: el suministro doméstico. La empresa había establecido algunas fuentes de uso público y gratuito, suprimiendo las fuentes provisionales y las que manaban de forma natural, lo que dio lugar a protestas de los vecinos, sobre todo en los barrios más alejados, ya que se quejaban de las malas condiciones en que dichas fuentes gratuitas se habían instalado y del escaso caudal de agua que proporcionaban, lo que originaba discusiones y riñas entre la gente que hacía cola en dichas fuentes. La empresa tenía que instalar las siguientes fuentes: una de dos grifos en Molnedo, una de dos grifos entre las calles Río de la Pila y San Celedonio, una de un grifo a la entrada de la calle San Sebastián, una de un grifo en el barrio de La Florida, y una de dos grifos en el cruce de las calles De las Ánimas y Calzadas Altas. La empresa calculaba que cada grifo suministraría diariamente un caudal de 2.500 herradas1.

Sin embargo, era tal el descontento en la población por el poco caudal de las fuentes, su escaso número y su ubicación, que en un acta municipal de febrero de 1886 se puede leer: "[...] Como no suministraban el agua necesaria, se dió lugar a la impaciencia de las gentes que necesitaban un largo tiempo para ver una herrada llena, siendo causa este retraso de la aglomeración de gentes en cada fuente de las gratuitas. Todas estas circunstancias dieron lugar a la agitación que empezó a manifestarse en la noche del día 16, en los alrededores del Río de la Pila, y tomó tal incremento que el teniente de alcalde, don Mario López Mazón, acompañado del concejal don Antonio Vázquez, se personaron en aquel sitio, exhortando a las masas a que conservasen una actitud pacífica y respetuosa, pues que, para atender a sus reclamaciones, se pasaba aviso al representante de la empresa para que restableciera inmediatamente la fuente provisional gratuita en el sitio que debía subsistir [...]".

Pero en las dependencias de la empresa no había nadie que pudiera atender las demandas de la gente, cuyas protestas y agitación iban en aumento. Para evitar males mayores, el representante del Ayuntamiento ordenó abrir la antigua fuente del Río de la Pila. El acta municipal continúa diciendo: "[...] Pero enfurecidas las gentes empezaron a destruir la caseta levantada por la empresa para la instalación de la fuente de pago. Generalizado el tumulto y habiéndose dirigido las turbas a los demás sitios en que la empresa tenía establecidas casetas, las autoridades procuraron mantener a aquellas masas tumultuarias, viéndose igualmente el alcalde y concejales luchar a brazo partido para evitar el desorden y atropello, exponiéndose personalmente y de una manera positiva, puesto que algunos fueron lesionados en medio de aquella perturbación que tenía el carácter de un verdadero motín [...]".

Ya entrado el siglo XX se siguieron produciendo manifestaciones y protestas, aunque su intensidad decrecía a medida que la empresa iba extendiendo el servicio por la ciudad gracias a la captación de nuevos manantiales, al tendido de nuevas conducciones y a la llegada del agua a los domicilios. De este modo llegó el momento en que se consideró innecesaria la existencia de fuentes públicas alimentadas por manantiales naturales en la ciudad, por lo que éstas fueron clausuradas. Con ello también desaparecieron las filas de mujeres en las fuentes cargando agua a la voz de "tras de una herrada, un botijo".

En la actualidad, desde el 1 de abril de 2006, el Servicio Municipal de Aguas y Saneamiento de Santander está gestionado íntegramente por la empresa Aqualia. Para el suministro de agua a la ciudad el Servicio cuenta con una red de distribución de unos 350 Km de conducciones de distintos diámetros y materiales y seis depósitos, cinco de ellos están situados en el paseo del General Dávila (Pronillo, MacMahon, La Atalaya, El Avellano y Arna) y el sexto está en Cueto, en la calle Bellavista.

Para escribir estos dos artículos he utilizado como documentación el libro "Santander. Biografía de una ciudad", capítulo X, de José Simón Cabarga. Centro de Estudios Montañeses (1954).


1 La herrada es un cubo de madera, más ancho por la base que por la boca, con grandes aros de hierros o latón.



Un poco de historia (LXVI). Si los muelles hablaran...
Un poco de historia (LXIV). El suministro de agua a Santander (I)