viernes, 6 de noviembre de 2015

Antigua publicidad

El año pasado publiqué un artículo sobre antiguos anuncios publicitarios que aún se pueden ver en Santander. A partir de esta semana, a los anuncios que se pueden ver en él hay que añadir dos más:




Estos anuncios han aparecido durante las obras de reforma del local ocupado hasta hace unos meses en la calle Hernán Cortés, frente al Mercado del Este, por la ferretería "Jacobo Díaz". Estaban ocultos por los expositores que estaban fijados a la pared en la fachada principal. Además de los anuncios también ha aparecido la fachada original de piedra. Los anuncios hacen referencia a artículos que vendía la ferretería.

No sé qué negocio se va a instalar en dicho local, pero creo que los anuncios se deberían restaurar y conservar, pues ya forman parte de la historia del comercio de Santander.


ACTUALIZACIÓN

Según J.C., lector y seguidor del blog, en el local se va a instalar la panadería "La Gallofa". Gracias, J.C.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Un poco de historia (XLIV)

Fábricas e industrias en Santander (II)

Seguimos nuestro recorrido por aquellas empresas, industrias y fábricas que marcaron una época en el desarrollo de Santander y que, algunas de ellas, estuvieron entre nosotros hasta hace unos años.


Astilleros del Atlántico

Construcción del mercante Mirenchu en las gradas de Gamazo

Oficinas y naves de Astilleros del Atlántico en Gamazo (1990)

En la zona de San Martín siempre ha habido carpinteros de ribera que construían todo tipo de embarcaciones. En 1878 se instalaron en esa zona los astilleros de Eduardo López-Dóriga para la construcción y reparación de embarcaciones de casco metálico, siendo el "Fernández y Gutiérrez" el primer barco de hierro construido en ellos. Los Talleres Corcho, situados junto a la Rampa de Sotileza y dedicados a la calderería, también se instalaron junto a los astilleros y entraron a formar parte de su accionariado. Cuando la sociedad Talleres de San Martín, S.A., constituida por los herederos de López-Dóriga, se disuelve en 1913, los edificios, talleres y terrenos fueron adjudicados a Talleres Corcho.

A principios de los años 60 entra capital belga en la empresa y ésta pasa a llamarse Corbasa. En 1971 el endeudamiento supuso el fin de Corbasa, pero no de los astilleros, ya que éstos resurgieron, con el nombre de Astilleros del Atlántico, S.A., gracias a la entrada de capital de origen montañés. Sin embargo, debido a la reconversión del sector naval entre 1984 y 1987, que produjo el cierre de muchos astilleros en toda España, graves problemas sociales, disturbios, etc., y a la escasa demanda de barcos mercantes, los astilleros de Gamazo cesaron su producción en 1988.


Fábrica de electrodomésticos Corcho

Trolebús a El Astillero junto a la fábrica de Corcho en La Reyerta (1971)
(Autor: José A. Tartajo)

Fábrica de Corcho en La Reyerta (años 70-80)

A mediados del siglo XIX Domingo Corcho Estrada crea, junto al paredón de la Rampa Sotileza, un taller de metalistería, plomería y calderería de cobre. Cuando, unos años más tarde, se incorpora su hijo a la empresa, ésta pasa a denominarse Corcho e Hijos. La empresa empieza a producir cocinas económicas, que tienen una gran demanda, y piezas para barcos, ferrocarriles, minas, turbinas, aparatos de hidroterapia, calderas, etc. Hacia 1880 abre un segundo taller junto a los astilleros de López-Dóriga y en él construye todo tipo de embarcaciones de hierro, además de dedicarse a la reparación y equipamiento de buques, especialmente las cocinas, baños, calefacción, etc. Consigue la exclusiva de importantes compañías navieras para el mantenimiento de sus barcos.

Cuando se construyó el Palacio de La Magdalena, Corcho fue la responsable de las instalaciones sanitarias, de calefacción, de las cocinas, calderas y otras instalaciones y servicios. En los años 20 la empresa construye unas nuevas instalaciones en La Reyerta. Con motivo del incendio de Santander y de la reordenación de la ciudad, los talleres junto a la Rampa de Sotileza son derribados y la empresa se traslada a La Reyerta tras haber ampliado las instalaciones.

A principios de los años 60 la empresa se divide en dos: los talleres de Gamazo pasan a Corbasa, una empresa de capital belga, y la planta de La Reyerta adquiere el nombre de Corcho, S.A., dejando la fundición y dedicándose a partir de ese momento a la fabricación de electrodomésticos (cocinas, calentadores, lavadoras, etc.) y al montaje de instalaciones industriales de cocina, calefacción y frío (para colegios, hospitales, etc.). Para entonces la empresa ya tenía varias delegaciones en España y empieza a salir al extranjero. En los años 70 Corcho es comprada por el grupo navarro Orbaiceta, propietario de Super Ser, Agni, Crolls y otros importantes fabricantes de electrodomésticos.

En 1989 el grupo de origen alemán BSH (Bosch-Siemens Home Appliances) compra el grupo navarro al que pertenece Corcho y decide especializar la fábrica de La Reyerta en la fabricación de cocinas de gas, sin dejar de fabricar encimeras, lavadoras, lavavajillas, etc. Aunque con otro nombre, y a pesar de las vicisitudes por las que ha pasado, afortunadamente la fábrica aún sigue activa y esperemos que así siga siendo por mucho tiempo.


Matadero Municipal

Matadero Municipal en Cuatro Caminos

Hasta el siglo XVIII las matanzas de animales para el abastecimiento público se realizaban en el matadero municipal, situado en el centro de la ciudad, en donde hoy está el edificio de "La Equitativa", en la esquina de la avenida de Calvo Sotelo y la plaza de Atarazanas. Debido a las molestias que causaba, las autoridades decidieron trasladarlo fuera de las murallas, aproximadamente donde hoy está la calle Plaza de la Leña. En 1797 ya estaba construido el nuevo matadero. Ahí estuvo hasta que un siglo después se construyó uno nuevo en Cuatro Caminos.

El matadero estuvo en Cuatro Caminos, en la confluencia de las calles Alta y Jerónimo Sainz de la Maza, hasta principios de los años 80. En el solar que ocupaba se construyó un aparcamiento subterráneo y en la superficie las actuales plaza y mercado de México.


Fábrica de madera La Marga
 
Derribo de la fábrica La Marga (años 80)

Últimas naves de La Marga que fueron derribadas (1989)

Otra fábrica importante que tuvo Santander fue "La Marga", situada al final de la calle Castilla, donde hoy está el parque del mismo nombre. Estaba dedicada a la producción de tablas, vigas, tableros, etc., de madera. La madera que usaba como materia prima procedía, básicamente, de Guinea Ecuatorial. Sin embargo, a partir de 1968, cuando Guinea Ecuatorial dejó de ser colonia española, empieza el declive de la fábrica debido a los problemas para importar madera.

La fábrica sobrevivió hasta los años 80, en que cerró. A mediados de los 80 el Ayuntamiento la compra para derribarla y construir el actual parque. En el solar resultante también se construyó el actual instituto Alberto Pico.

De la fábrica de La Marga sólo queda el edificio que actualmente es sede del Centro Cívico "La Marga".


Fábrica de gas

Fábrica de gas (1955)

Otra importante fábrica que hubo en Santander fue la fábrica de gas situada en Gamazo. Sobre esta fábrica ya publiqué un artículo en el que cuento su historia, por lo que os remito al mismo.



sábado, 17 de octubre de 2015

Un poco de historia (XLIII)

Fábricas e industrias en Santander (I)

Santander es una ciudad en la que el comercio siempre ha jugado un papel importante, especialmente el comercio marítimo. En paralelo al comercio y tráfico de mercancías también fueron surgiendo en la ciudad diversas empresas, industrias y fábricas que elaboraban distintos productos. Muchas de ellas llegaron a ser muy importantes en la economía local y regional, son recordadas por quienes las conocimos e incluso dejaron rastros, en algunos casos aún visibles, de su existencia.

Sería muy prolijo nombrarlas todas y hablar de las mismas, por lo que me voy a centrar en nombrar y poner unas líneas de aquellas de las que tengo imágenes y documentación.


Fábrica de curtidos Mendicouague

Curtidos Mendicouague (años 30)

En el Paseo del Alta (actual Paseo del General Dávila), frente al Barrio Obrero, se encontraba la fábrica de curtidos de cuero de Pedro Mendicouague. Fue la empresa más antigua de Cantabria, pues, cuando cerró en 2000, tenía sobre sus espaldas 239 años de existencia. En los años 90, debido a problemas económicos y de gestión, cerró la planta de Santander y se trasladó a Cabezón de la Sal. Con la gestión en manos de los obreros y bajo el nombre de Curtidos Cantabria intentó salir adelante, pero no fue posible por problemas económicos y con los herederos de la familia Mendicouague. En los terrenos que ocupaba en Santander se construyó un aparcamiento subterráneo y un parque.


Fábrica de betún "la cirages"

Fábrica de betún "la cirages"

Lata de betún Eclipse

En la calle Tetuán la Societé General des Cirages Françaises et Forges d'Hennebon estableció una fábrica que producía betún para calzado bajo la marca comercial "Eclipse", así como envases y latas de hojalata de todo tipo para café, galletas, aceite, etc. La fábrica era conocida popularmente como "la cirages" o "la fábrica de betún". Tenía instalaciones a ambos lados de la calle y un puente sobre la misma que las comunicaba.

La fábrica también tenía un equipo de fútbol, el Eclipse, que jugaba en el campo de Los Arenales, que estaba situado en lo que hoy es el barrio de Castilla-Hermida.


Fábrica de cerveza La Cruz Blanca


Fábrica de cervezas "La Cruz Blanca"

En 1860 la empresa suiza Matossi, Franconi y Cia. instala en la calle San Fernando la fábrica de cervezas "La Cruz Blanca". Esta no fue la primera fábrica de cervezas que hubo en Santander, pues ya en 1783 se estableció una en Becedo, en 1786 se estableció otra en Cañadío (propiedad del Conde de Campogiro) y en 1790 abrió una tercera fábrica en Miranda. Por último, en 1797, el Conde de Campogiro abre, en Campogiro, la fábrica "La Austríaca", que llegó a ser una de las más importantes que hubo en Santander, junto a "La Cruz Blanca".

"La Cruz Blanca" se instaló en unos terrenos colindantes con el convento, colegio y cementerio de las RR.MM. Adoratrices. En la parte trasera de la fábrica estaba la plantación de cebada. "La Cruz Blanca" y "La Austríaca" se fusionan en 1917 y crean la empresa Cervezas de Santander, S.A., que llegó a comprar varias fábricas locales por toda España y a exportar a diversos países. Tras ser absorbida por Unión Cervezera, S.A., en 1979 Cervezas de Santander cierra la planta de la calle San Fernando.

Pese a no existir ya, la fábrica de cervezas sigue en el recuerdo de la gente y la plaza interior que forman los edificios construidos en los terrenos que ocupó recibe el nombre popular de "plaza de las cervezas". En los terrenos del convento está hoy en día el edificio en el que se encuentra la cafetería "La Viña".


Un poco de historia (XLIV). Fábricas e industrias en Santander (II)
Un poco de historia (XLII). La Estación de Biología Marina


lunes, 7 de septiembre de 2015

Monumento al doctor Guillermo Arce

Los monumentos se erigen para honrar la memoria de un personaje ilustre, recordar un hecho histórico, etc., y por ello se sitúan en lugares en los que destaquen y la gente pueda verlos. Sin embargo, debido a diversas circunstancias, a veces son cambiados de lugar, ya sea de forma temporal (por alguna obra, por ejemplo) o permanente. En este último caso los motivos son más variados: decisiones políticas con los argumentos más variopintos, el nuevo diseño de una plaza, "a alguien no le gusta donde está", etc. En unos casos la nueva ubicación puede ser mejor que la anterior y en otros casos, la mayoría, el monumento pasa a estar en lugar en el que pasa desapercibido.

Este es el caso del monumento que nos ocupa. En 1970 se inauguró en los Jardines de Pereda un monumento al doctor Guillermo Arce (1901-1970), obra de Juan de Avalos. Guillermo Arce fue doctor en Medicina, especializado en Pediatría y Puericultura. Fue catedrático de Pediatría en las Universidades de Santiago de Compostela y Salamanca. Además de ocupar importantes cargos (Puericultor Jefe del Instituto Provincial de Sanidad y de la Escuela Provincial de Sanidad, Director de la Escuela de Puericultura, entre otros), también creó el Jardín de Infancia de Santander y el Servicio de Puericultura de la Casa de Salud Valdecilla. También es considerado el fundador de la Escuela de Pediatría Española.

Cuando murió se erigió un monumento en su honor mediante suscripción popular. Debido a su entrega a los niños el monumento fue situado en los Jardines de Pereda, junto a los columpios y un pequeño carrusel, en la zona de juego de los niños (¿cuántos críos se habrán subido a él y sentado en sus rodillas?). El monumento consta de una figura sedente del Doctor Arce que sostiene un libro en el regazo. Está realizada en piedra blanca. En la parte de atrás hay una columna de granito. Tanto la figura sedente como la columna están sobre una base también de granito. En la parte superior de la columna hay una placa con la inscripción: "Al profesor D. Guillermo Arce Alonso. Ilustre pediatra montañés". Sus restos descansan en el Panteón de Hombres Ilustres en el cementerio de Ciriego.

Monumento al doctor Guillermo Arce en los Jardines de Pereda

Sin embargo, en los años 90, debido a unas reformas en los Jardines, el monumento fue retirado de su lugar. Sin embargo, una vez acabadas las obras el monumento no volvió a su lugar. Cuando terminaron las obras del aparcamiento subterráneo de Puertochico el monumento fue colocado frente a una entrada peatonal al mismo, cerca del número 1 de la calle Castelar, donde residía.



Monumento al doctor Guillermo Arce en Puertochico

Cualquiera que pase por la zona podrá ver que ese no es un lugar adecuado para ningún monumento, sobre todo si éste está dedicado a un personaje ilustre, importante, etc., como en este caso. Parece que el doctor Arce está vigilando la entrada al aparcamiento.

Por otra parte, aunque está en aparente buen estado, como les ocurre a muchos monumentos de la ciudad, está necesitado de una buena limpieza, sobre todo la placa con la dedicatoria.

martes, 1 de septiembre de 2015

El Vivarium de El Sardinero

Además de la Estación de Biología Marina, en Santander hubo otro edificio destinado a la divulgación científica, en especial de la fauna marina de los fondos cantábricos, aunque también mostraba otro tipo de fauna.

Vivarium (1950)

Se trata del Vivarium, un pequeño edificio de una planta, construido en la explanada de El Sardinero, la popular "terraza". En su interior había peceras, jaulas con pequeños animales, animales disecados, etc. Fue construido por Wilhelm Dierssen, de origen alemán (Bersinghausen, 1897 - ¿?), que fue considerado agente y espía nazi, y también fue relacionado con los nazis que escaparon de Alemania al terminar la II Guerra Mundial. Fue el padre del Dr. Guillermo Dierssen (Madrid, 1930 - Santander, 1999), eminente neurocirujano español que desarrolló gran parte de su carrera en el Hospital Marqués de Valdecilla.


El Sardinero (años 50)


El Sardinero (años 70)

El Vivarium fue derribado en 1981, aunque ya llevaba unos años cerrado.


domingo, 30 de agosto de 2015

Un poco de historia (XLII)

La Estación de Biología Marina

En 1883 al científico montañés Augusto González de Linares (Valle de Cabuérniga, 1845 – Santander, 1904), siendo catedrático en la Universidad de Valladolid, se le encomendó el estudio de las costas españolas. De dicho proyecto surgió la creación de la Estación Marítima de Zoología y Biología Experimentales, la primera en España dedicada al estudio de la biología marina, y una de las pocas que había en el mundo en esa época. En 1886 viajó a Italia para estudiar el funcionamiento de instituciones similares. Cuando volvió a España al año siguiente propuso que la primera Estación española se construyera en Santander, dado el gran apoyo que recibió en Santander para su creación y a que el mar Cantábrico no estaba tan estudiado como otros mares y era idóneo para estudiar los fondos marinos.

Acuario de la Estación de Biología Marina (1900)

Su primera ubicación, en 1889, fue una pensión en el centro de Santander. De ahí pasó a un chalé en El Sardinero hasta que en 1903 se traslada a un piso en Puertochico. Por fin, en 1907 se traslada a su ubicación definitiva, un pequeño edificio situado en Gamazo, junto a la fábrica de gas, en el que había laboratorios, una pequeña exposición y acuarios.

Estación de Biología Marina en Gamazo (años 70)

En 1901 fue adscrita al Museo Nacional de Ciencias Naturales, con el que pasó a formar parte de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. En 1914 fue transferida al recién creado Instituto Español de Oceanografía (IEO). El edificio de Gamazo estuvo en activo hasta 1978, año en el que fueron inauguradas las actuales instalaciones del IEO, en donde está el laboratorio, y el Museo Marítimo del Cantábrico, en donde está la exposición. También está el laboratorio original de Augusto González de Linares.

Plaza de Augusto González de Linares (1912)

Monumento a Augusto González de Linares en los Jardines de Piquío

En 1904 la ciudad honró a Augusto González de Linares dando su nombre a la plaza del Pañuelo (actual plaza de Italia), en donde fue colocado un monumento, obra de José Quintana. En él hay un busto de González de Linares y una figura femenina que representa una alegoría de la Fama que le tiende una rama de laurel. En 1917 fue trasladado a los Jardines de Piquío y al finalizar la Guerra Civil fue desmontado, siendo el busto trasladado al Museo Marítimo y el pedestal con la figura femenina a la Alameda de Oviedo en 1971. Unos años después el busto fue puesto de nuevo en el pedestal para la restauración del monumento, llevada a cabo por Eduardo Anievas. Una vez restaurado fue llevado de nuevo a El Sardinero, esta vez a los pequeños jardines situados entre la playa de La Concha y la Primera Playa, donde aún sigue. Como se puede ver, este monumento también ha conocido distintas ubicaciones en la ciudad, aunque no tantas como el monumento a Velarde.

Monumento a Augusto González de Linares en la actualidad

Aunque el monumento se encuentra en El Sardinero, está en un lugar en el que apenas destaca. También hay que decir que está totalmente abandonado y necesitado de una buena limpieza y restauración, como, desgraciadamente, la mayoría de los monumentos de la ciudad. La mano con la rama de laurel de la figura femenina hace tiempo que desapareció.




domingo, 2 de agosto de 2015

Los jarrones de piedra

Entre los distintos elementos que podemos encontrar en la ciudad como parte del ornamento público hoy nos vamos a fijar en dos de ellos que, como todos los demás, pasan totalmente desapercibidos aun estando a la vista. Me refiero a dos jarrones de piedra, exactamente iguales, que están en distintos puntos de la ciudad.

Uno de ellos está en la plaza de Puertochico y el otro está en la Alameda de Oviedo, cerca de la plaza de Numancia.

Jarrón en Puertochico

Jarrón en la Alameda de Oviedo

Como se puede ver en las fotos los dos jarrones están sobre sendas columnas también iguales, al igual que su base. No sé su antigüedad (tampoco sé si los actuales son los originales o son réplicas), pero si no son centenarios pronto lo serán, pues en los años 30 ya estaban en los jardines centrales del Paseo de Pereda, como se puede ver en la siguiente foto.


Aunque los jarrones son iguales, en la foto se puede ver que las columnas sobre las que están son un poco más altas que las actuales, aunque tienen el mismo diseño. En esta misma foto, al fondo y a la izquierda, se puede ver el banco monumento al Doctor Quintana, inaugurado en 1927.

miércoles, 15 de julio de 2015

Museo de la Catedral

A todo aquel que le interese la historia de Santander, y a todos en general, le recomiendo que visite el Museo de la Catedral, situado en la torre. La visita, muy amena, comienza en el atrio, donde la guía cuenta cómo era antiguamente la costa y el poblado que dio origen a la ciudad, y cómo los romanos se asentaron aquí. A continuación la guía explica, de forma resumida, cómo fue evolucionando hasta convertirse en la actual ciudad.

Se tiene constancia de que en el siglo VIII el rey Alfonso VII construyó una pequeña iglesia santuario dedicado a San Emeterio y San Celedonio. En el siglo XI ya había una pequeña comunidad religiosa que convirtió el santuario en abadía. En el siglo XII se construyó la iglesia inferior, la actual iglesia de El Cristo, y un siglo después se terminó de construir sobre ella, empleando la misma planta, la iglesia superior, la abadía, a la que, con el paso del tiempo, se le fue añadiendo un atrio, naves, etc. Cuando fue constituido el Obispado de Santander y la abadía se constituyó en catedral, junto a ella se construyó el Palacio Episcopal.

Desgraciadamente, en el incendio de 1941 que asoló la ciudad, la catedral resultó prácticamente destruida. También se perdió el Palacio Episcopal. Sin embargo, la iglesia inferior resultó intacta, así como el atrio, que apenas sufrió daños.

Escalera de caracol en el interior de la torre

A partir de este punto, la visita se traslada al interior de la catedral, por donde se accede a la torre. Primero se llega a una pequeña sala donde en un video muy interesante se nos muestra la historia que nos acaba de contar la guía. A continuación hay que subir hasta el campanario. Para ello se puede utilizar un ascensor o se puede subir andando, con mucho cuidado, por la estrecha escalera de caracol original de la torre. 

 Campana dedicada a los Santos Mártires Emeterio y Celedonio



Vistas desde el campanario

Una vez arriba, se pueden ver las campanas de la torre y unas vistas espectaculares de Santander y de la bahía. Aquí la guía cuenta la historia de las campanas. Cada campana tiene su nombre y son de varios tamaños. Además, cada una tiene su propio sonido y su uso específico: una para los cuartos, otra para las horas, etc. Para hacerlas sonar un sistema eléctrico acciona un mazo que golpea la campana, aunque también se las puede voltear mediante motores eléctricos.





A continuación se baja a las plantas inferiores en las que se puede observar objetos encontrados en excavaciones, ménsulas, una pila bautismal de origen árabe, distintas casullas, ajuar religioso, documentos, libros de canto y otros objetos relacionados con la historia de Santander.






Dos de los objetos que más llamarán la atención a algunos son la carretilla de caoba y la pala de plata con la que Francisco de Asís, rey consorte de Isabel II, inició las obras del ferrocarril Santander-Alar del Rey en 1852.

Además del campanario, la exposición se organiza en las tres plantas interiores de la torre que, pese a ser pequeñas, están muy bien organizadas.

viernes, 19 de junio de 2015

Un poco de historia (XLI)

La plaza de las Estaciones

Actualmente se la conoce como la plaza de las Estaciones, pero su primitivo nombre era Plaza de las Navas de Tolosa. Recibió el nombre a finales del siglo XIX y rememora la célebre batalla de las Navas de Tolosa, que tuvo lugar el 16 de julio de 1212, en la que se enfrentaron un ejército aliado cristiano, mandado por Alfonso VIII de Castilla, y las tropas almohades del califa Muhammad an-Nasir en la provincia de Jaén. La batalla fue ganada por las tropas cristianas y es considerada como un hecho muy importante de la Reconquista.


Rampa de Sotileza y plaza de las Navas de Tolosa

El paredón de la Rampa de Sotileza formaba el límite norte. Al oeste lindaba con la Estación del Norte. La actual calle Atilano Rodríguez y el túnel se abrieron después del incendio de 1941, coincidiendo con la construcción de las nuevas estaciones. La plaza limitaba al sur con la calle Calderón de la Barca y las vías del ferrocarril, y al este con el edificio en el que estuvo el Hotel México (actual Hotel Abba Santander), otro edificio que hace esquina a la calle Méndez Núñez y un viejo almacén en cuyo solar se construyó años después el edificio en el que está la Ferretería Montañesa.

Estación del Norte (1936)

Ya en la Edad Media existía en esa zona una muralla que defendía la entonces villa de Santander de los ataques por el mar. Dicha muralla seguía la línea marcada por el Castillo de San Felipe y la entonces Abadía de los Santos Cuerpos. En dicha muralla había una escalinata que comunicaba la Puebla Alta con un pequeño embarcadero denominado El Dueso. Debido al mal estado en que se encontraba dicha escalinata, el Ayuntamiento decidió construir un camino que comunicara la calle Alta con el ferrocarril, atravesando dos grandes zonas de marisma, una de las cuales dio origen a la plaza de las Navas de Tolosa al ser rellenada. Después de muchos proyectos, el 29 de marzo de 1887 se terminaron las obras de la actual Rampa de Sotileza. 

Por la plaza también circulaban los tranvías que tenían ramales que terminaban en la Estación del Norte. Junto al paredón se encontraban los Talleres Corcho, que fabricaban calderas, cocinas, aparatos sanitarios, etc. 

Estaciones (1947)

Plaza de las Estaciones (1960)

Plaza de las Estaciones (años 70)
(Autor: Fotografía Mazo)

Con el tiempo la plaza acabó siendo un descampado, conocido popularmente como "la suelta", en el que se podía alquilar o contratar carros de caballos para transportar mercancías. Poco a poco los carros fueron sustituidos por camiones y furgonetas, y el lugar también empezó a ser utilizado como aparcamiento y punto de salida y llegada de los autobuses que cubren las líneas con los pueblos de la provincia, hasta que en los años 80 se construyó la actual Estación de Autobuses.


Cuando se construyeron las actuales estaciones de ferrocarril la plaza empezó a llamarse "de las Estaciones", nombre con el que se ha quedado. Con el nombre de Navas de Tolosa fue llamada la pequeña calle que une las calles Cádiz, Méndez Núñez y Calderón de la Barca.

Ferias de Santiago en la plaza de las Estaciones

Tren de mercancías circulando por la calle Calderón de la Barca

Los trenes dejaron de circular por la calle Calderón de la Barca a finales de los años 80. En la plaza también se instalaron las ferias de Santiago durante algunos años.

Plaza de las Estaciones en la actualidad

Calle Navas de Tolosa en la actualidad