jueves, 28 de mayo de 2015

Un poco de historia (XL)

La fábrica de gas


Hacia el año 1845 en Santander había varios planes de reforma para modernizar la ciudad: el ensanche de Maliaño, la construcción del ferrocarril, etc. Uno de estos planes fue propuesto por el ingeniero francés Lamartiniére y consistía en instalar un nuevo alumbrado público por gas, ya que hasta entonces los faroles públicos eran de aceite. Como Lamartiniére no terminaba de presentar su proyecto, el empresario inglés Partington presentó otro similar.


Fábrica de gas en Gamazo

La Corporación Municipal calculó que el alumbrado se encendería "concediendo hora y media de crepúsculo desde que se pone el sol hasta que es de noche, y otro tanto por la mañana, desde que amanece hasta que sale el sol, lo que resulta en 3.285 horas de noche al año". Partington se comprometió a realizar el servicio por 40.000 reales anuales, lo que daba un precio de 3,5 maravedís por farol y hora. El Ayuntamiento compró en el Prado de Viñas1 unos terrenos para instalar en ellos la fábrica del gas que iluminaría las principales calles de la ciudad. Sin embargo, Partington se declaró impotente para llevar a cabo el compromiso adquirido, por lo que Lamartiniére regresa y negocia con el Ayuntamiento la transferencia de los derechos concedidos a Partington. Lamentablemente Lamartiniére tampoco pudo llevar a cabo su proyecto al no encontrar la financiación necesaria. 

Mientras tanto, la ciudad seguía iluminándose con faroles de aceite, 195 en total, lo que costaba unos 50.000 reales al año. En 1852 el empresario José Mamby presenta un proyecto al Ayuntamiento que es aceptado. Sin embargo, la fábrica de gas y el gasómetro se construyeron en Molnedo2, rechazándose el terreno en el Prado de Viñas. A finales de 1853 las principales calles de la ciudad se vieron iluminadas por una luz blanca que causaba admiración. En un principio sólo eran 96 los faroles alimentados por gas. En 1896 la cifra ascendía a 754. Sin embargo, en calles secundarias y alejadas del centro, y también como reserva en calles principales, se mantuvieron los faroles de aceite.

En 1862 Mamby transfirió la concesión a la Compañía General de Alumbrado de Gas Lebón, de origen francés, con la que el Ayuntamiento firmó un nuevo contrato. Además de su uso para la iluminación, el Ayuntamiento tenía la intención de extender el uso del gas a los vecinos para calefacción y fuerza motriz en talleres y fábricas. A partir de 1876 el gas empieza a llegar a las casas, talleres y comercios. En 1889 la Compañía General de Alumbrado de Gas Lebón pide que se le autorice a trasladar el gasómetro y la fábrica al barrio Las Higueras ya que constituían un peligro en el barrio de Molnedo por estar éste muy poblado. La apertura de la nueva fábrica de gas coincide con el inicio de las obras del nuevo paseo de Puertochico, que en 1899 recibe el nombre de Castelar en homenaje al insigne político y último presidente de la Primera República.


Vista aérea de la fábrica de gas y del dique de Gamazo recién abierta la Cuesta del Gas
(Junto a las naves de la fábrica se puede ver el edificio de la Estación de Biología Marina)

La nueva fábrica utilizaba tres hornos de siete retortas cada uno calentados a fuego. En las retortas se introducía hulla que, por acción del calor de los hornos, se destilaba y producía un gas que era ideal para el alumbrado al estar compuesto, básicamente, de hidrocarburos, aunque también se componía de monóxido de carbono, hidrógeno, ácido sulfhídrico, amoníaco, anhídrido carbónico, vapor de agua y alquitrán. La destilación de la hulla producía coque como residuo. El gas se depuraba por condensación, por lavado y por diferentes procesos químicos. Después era almacenado en los gasómetros para su distribución a los clientes de la empresa. En 1912 la empresa cambió los hornos por hornos del tipo Lachomette, de ocho retortas. 

Desde el primer momento a los vecinos les resultó molesto el tener junto a sus casas la fábrica y el gasómetro debido a los humos, olores y carbonilla que producían. A partir de los años 20 el alumbrado público empieza a ser eléctrico, por lo que el gas, poco a poco, deja de emplearse para el alumbrado, destinándose a otros usos. En 1923 Lebón constituyó la Compañía Española de Electricidad y Gas Lebón, S.A., que agrupaba las fábricas que tenía en Cádiz, Murcia, Santander, Granada, Valencia y Málaga. Lebón también producía electricidad, y en Santander produjo electricidad hasta la aparición de la empresa Electra de Viesgo. 


Fábrica de gas (1955)

En 1924 Santander tenía unos 65.000 habitantes, de los que 5.628 eran abonados de la Compañía Española de Electricidad y Gas Lebón. El consumo de gas ese año ascendió a 1.312.000 m3, lo que hacía un consumo medio de 233,12 m3 por abonado. La red de distribución tenía una longitud de 31 Km. 

Entre 1955 y 1960 se empieza a sustituir la destilación de hulla por derivados del petróleo, sobre todo nafta, para producir gas. En 1965 la Compañía Española de Electricidad y Gas Lebón pasa a ser la Compañía Española de Gas. En 1957 hace su aparición el gas butano y en los años 70 se empieza a utilizar el gas natural, lo que produjo un descenso en la producción de gas de hulla y derivados del petróleo. 


Vista de Puertochico con la fábrica de gas ya cerrada al fondo (1980)


Fábrica de gas cerrada

La fábrica estuvo funcionando hasta finales de los años 70, en que cerró. Tras estar abandonada unos años, en el solar se construyó la actual Escuela Universitaria de Náutica. De la fábrica de gas tan sólo quedan pocos rastros: la arcada situada en el muro perimetral, parte del muro, algunas viejas bases de alumbrado en Puertochico y, sobre todo, el nombre que recibió el último tramo de la calle Castelar y con el que es conocido popularmente. La actual Cuesta del Gas fue abierta a principios de los años 50. Para ello el Ayuntamiento tuvo que negociar con la fábrica para comprar parte de sus terrenos y así poder abrir una vía para unir la calle Castelar con la avenida de Reina Victoria.


Arcada de la fábrica de gas en la actualidad


Restos de una base del alumbrado en Puertochico
(aún se pueden leer las palabras "Gas de" y "Lebón")

1 El Prado de Viñas estaba situado, aproximadamente, al final de la calle Asilo, donde está el Grupo José María de Pereda, en la calle San Celedonio. Debe su nombre a que en él había plantados varios viñedos.
2 La calle Molnedo es la actual calle Casimiro Sáinz.


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