jueves, 14 de agosto de 2014

Monumento a Velarde


Al inicio del paseo de Pereda, entre los edificios de las delegaciones del Gobierno y de Hacienda está el monumento a Pedro Velarde, héroe del Dos de Mayo. Pedro Velarde y Santillán nació en Muriedas el 19 de octubre de 1779 en la casona-palacio del linaje de los Velarde. Dicha casona-palacio acoge en la actualidad el Museo Etnográfico de Cantabria.

Cuando tenía 14 años Velarde ingresa en el Real Colegio de Artillería de Segovia, donde se convirtió en un experto en el cálculo de la velocidad y trayectoria de los proyectiles. Llegó al grado de capitán en 1804. En 1806 fue nombrado Secretario de la Junta Superior Económica del Cuerpo de Artillería, en el Estado Mayor en Madrid. El 2 de mayo de 1808 los madrileños, espontáneamente, se levantan contra las tropas francesas luchando con todo lo que encontraban a su paso: navajas, piedras, macetas, palos, etc., convirtiéndose ese día en una sangrienta jornada en la que se sucedieron acuchillamientos, degollamientos y detenciones por parte de los franceses, que extremaron su crueldad con la población, muriendo cientos de madrileños, hombres y mujeres, así como franceses, en la refriega.

Sin embargo, el Ejército, siguiendo órdenes del capitán general Francisco Javier Negrete, permaneció acuartelado y pasivo. Los únicos que desobedecieron las órdenes fueron los artilleros del Parque de Artillería del Palacio de Monteleón, en Madrid, que se unieron a la insurrección mandados por los capitanes Luis Daoíz y Torres y Pedro Velarde y Santullán. Tras repeler una primera ofensiva, murieron luchando heroicamente defendiendo la libertad ante las tropas enviadas por el general francés Murat.

En 1864, José María de Pereda pedía en un artículo que se recordara al héroe del Dos de Mayo con un monumento conmemorativo. A esta petición se unió Esteban Aparicio, catedrático del Instituto Cantábrico de Segunda Enseñanza de Santander. La iniciativa tuvo tan buena acogida que se formó una Junta para gestionar la idea y recaudar los fondos necesarios. El monumento fue encomendado al escultor José Piquer y Duart, que diseñó la estatua, los relieves y el pedestal, pero su prematura muerte hizo que las obras, empezadas el 31 de diciembre de 1864, quedaran interrumpidas. Pasados quince años sin que las obras avanzaran, Pereda recriminó públicamente la situación, lo que provocó que se creara una nueva Junta que retomara el proyecto. Ésta encargó a Elías Martín que terminara la escultura y los relieves.



Por fin, el 2 de mayo de 1880 era inaugurado con gran pompa el monumento, situado en la plaza de la Dársena, como se puede ver en la foto superior, de 1884.



Las dos fotos superiores, de 1900 y 1912, respectivamente, muestran dos vistas de la plaza de la Dársena, en las que se puede ver el pedestal que tenía originalmente el monumento. La plaza también era conocida como "de Velarde".



En 1915, debido a la construcción del edificio de Correos, el monumento fue trasladado a la plaza de la Libertad (actual plaza de Pombo), y el pedestal fue cambiado por uno mayor, el actual, diseñado por el arquitecto municipal Lavín Casalís, como se puede ver en la foto superior, de 1921.



Tras el incendio de Santander de 1941, en 1946 el monumento es nuevamente trasladado, esta vez a la nueva plaza de Velarde, como se puede ver en las dos fotos superiores correspondientes a la construcción de dicha plaza.


Ante la necesidad de instalar el teatro para el Festival Internacional de Santander en la plaza de Velarde, se decidió trasladar el monumento una vez más. Esta vez el lugar elegido fue la plaza de Farolas, siendo colocado en el centro de la misma en 1954. Sin embargo, en 1978 fue de nuevo retirado de su sitio debido al inicio de la construcción del aparcamiento subterráneo. Cuando terminaron las obras, volvió a la plaza pero en esta ocasión a su extremo norte. Tras un atentado terrorista en 2002 que obligó a cerrar el aparcamiento unos años, se volvió a reformar la plaza de Farolas en 2008, por lo que el monumento fue trasladado de sitio otra vez. La plaza de Velarde también acababa de ser reformada y se dedició dejarla libre de obstáculos para poder celebrar en ella conciertos, actuaciones, exposiciones, etc., por lo que el monumento fue colocado en su actual ubicación, entre las delegaciones del Gobierno y de Hacienda.




El monumento representa a Pedro Velarde vistiendo uniforme militar y blandiendo el sable. Está junto a un cañón montado en cureña sobre el que ha caído su capa. En dos de sus caras tiene dos bajorelieves. Uno de ellos, primera foto, representa a la Fama, una figura alada sobre el orbe que con una trompeta pregona las hazañas de Velarde. El otro relieve, segunda foto, representa la España Mural, una matrona con corona acastillada, símbolo de Castilla, y con espigas en las manos que hacen referencia a la abundancia y al trigo que se comercializaba a través del puerto de Santander. Detrás tiene un león, símbolo de la nación, la soberanía y la justicia. Tanto la escultura como los relieves están realizados con el bronce de cañones fundidos del Parque de Artillería de Sevilla en la Fábrica de Cañones de Trubia (Asturias).




En las otras dos caras del pedestal hay dos inscripciones. La primera, "VELARDE. DOS DE MAYO. 1808", hace referencia a la fecha de la gran hazaña del militar montañés. La segunda, "SANTANDER A LA GLORIA DEL HÉROE. 1880", hace referencia al año de la inauguración del monumento.

También hay en Santander una calle que recuerda a los dos héroes del Dos de Mayo, la calle Daoíz y Velarde. El monumento a Velarde ha cambiado tantas veces de lugar, que en Santander, cuando una persona es muy inquieta, no puede estarse quieta, etc., se le dice "te mueves más que Velarde".

Curiosidades: los leones que están en la fachada principal del Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo en Madrid, se llaman "Daoíz" y "Velarde"; y, con independencia de la ubicación del monumento, el sable de Velarde siempre ha estado apuntando hacia Francia.
 

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