jueves, 14 de junio de 2018

Un poco de historia (LXXIV)

La calle Calderón de la Barca

A mediados del siglo XIX el barrio de Maliaño seguía siendo zona de marismas. Una de las obras públicas más importantes en la historia de Santander fue el relleno de esta zona. Además de a la plaza de las Navas de Tolosa, a la Rampa de Sotileza y a la calle Cádiz, abierta en 1900, el relleno de la nueva población de Maliaño también dio origen a una gran explanada al sur de la calle Méndez Núñez, paralela a la calle Cádiz. Esta explanada, en la que se construyeron unos pequeños jardines, recibió el nombre de Alameda de Isabel II, pero en 1881 el Ayuntamiento se lo cambió por el de Calderón de la Barca con motivo del segundo centenario de su muerte. Las fachadas que asomaban a la calle Calderón de la Barca eran en realidad las fachadas traseras de los edificios de la calle Méndez Núñez, donde estaban los portales. En la calle Calderón de la Barca estaban los portales accesorios.

El 3 de noviembre de 1893 las calles Calderón de la Barca y Méndez Núñez fueron prácticamente destruidas por la explosión del vapor Cabo Machichaco. Una vez reconstruido el barrio, el Ayuntamiento quiso transformar la alameda en bulevar para el provecho de los vecinos, pero éstos apenas podían disfrutarlo ya que las vías del ferrocarril y del tranvía a El Astillero discurrían por ahí.

Calle Calderón de la Barca (1897)
Calle Calderón de la Barca (1914)

No habían pasado aún 48 años cuando la tragedia volvió de nuevo a este barrio en febrero de 1941. Prácticamente todas las casas que había desde el Gran Hotel Continental hasta la calle Arce Bodega1 fueron destruidas por el fuego. Sólo se salvaron las dos casas anteriores a la calle Arce Bodega y la siguiente manzana de casas (donde actualmente está el Hotel Abba Santander).

Calle Méndez Núñez (1941)
Calle Calderón de la Barca (1941)

Debido a su cercanía a las estaciones de ferrocarril, Calderón de la Barca era una calle en la que abundaban las pensiones, fondas, casas de huéspedes y hospedajes de todo tipo, así como restaurantes y casas de comida.

Calle Calderón de la Barca (1935)
Calles Calderón de la Barca y Méndez Núñez

En la reconstrucción de Santander después del incendio de 1941 se procedió al desmonte del cerro de Somorrostro, lo que permitió prolongar las calles Lealtad e Isabel II. Mientras la calle Cádiz ganó amplitud la calle Méndez Núñez se vio reducida a una estrecha y pequeña calle trasera, al tiempo que perdía su entrada por la plaza de Farolas.

El traslado de la Estación de la Costa a la plaza de Las Estaciones permitió ganar espacio para los muelles. También se construyó una pequeña plaza y en un terreno en el que se iba a construir un edificio2 y que, por diversos motivos, estuvo abandonado mucho tiempo hasta que en los años 70 se acabó haciendo un aparcamiento. Pero la calle Calderón de la Barca seguía constreñida por la vía férrea que la atravesaba hasta que, a finales de los años 80, por fin dejaron de circular los trenes por la ciudad. También fue una gran mejora para la zona la construcción del aparcamiento subterráneo, lo que permitió crear una gran plaza en la superficie para disfrute de los vecinos.

Calle Calderón de la Barca (años 80)
(Cortesía de "Cantabria y Santander en el recuerdo")
Calle Calderón de la Barca (1988)

ACTUALIZACIÓN:

Rafael, un seguidor del blog que ya ha colaborado otras veces con información y fotos, me ha enviado una foto de la calle Calderón de la Barca después del incendio de 1941 en la que se pueden ver, en primer plano, las varillas metálicas dobladas que dieron origen al nombre de "las cachavas"2.

Calle Calderón de la Barca (1941)

Quiero agradecer públicamente a Rafael (sólo sé su nombre) una vez más su aportación al blog.


1 La calle Arce Bodega era una transversal a las calles Cádiz, Méndez Núñez y Calderón de la Barca. Cuando se prolongó la calle Isabel II después de proceder al desmonte del cerro de Somorrostro pasó a ser parte de la nueva calle, perdiendo su nombre original.
2 Aunque el edificio proyectado nunca se construyó, ya se había construido el muro perimetral de los cimientos y las varillas de acero del encofrado sobresalían y constituían un gran peligro, por lo que sus extremos fueron doblados, dándolas aspecto de bastones, por lo que el lugar empezó a llamarse popularmente "las cachavas".


Un poco de historia (LXXIII). La avenida de Reina Victoria

martes, 22 de mayo de 2018

Edificios estrechos

Seguro que todos conocéis el pequeño edificio azul que está en la calle La Unión encajonado entre dos edificios de pisos y cuya parte trasera da a la avenida de Reina Victoria. Es un edificio de por sí muy estrecho y el hecho de estar entre dos edificios grandes hace que parezca aún más estrecho, además de llamar la atención.


Pero este no es el único edificio estrecho que hay en Santander, ya que podemos encontrar edificios tan estrechos, o más, que éste. Para empezar, nos vamos al Casco Viejo, donde podemos encontrar los siguientes:

Calle del Medio nº 7
Calle Arrabal nº 10

Del Casco Viejo nos vamos a la calle Vargas, donde podemos encontrar los siguientes edificios:

Calle Vargas nº 3 y nº 5
Calle Vargas nº 11
Calle Vargas nº 25

De la calle Vargas subimos al Cabildo de Arriba donde, en las calles Alta y Cuesta del Hospital, podemos ver los siguientes:

Calle Alta nº 27 y nº 29
Calle Alta nº 13
Calle Cuesta del Hospital nº 18

Dejo para el final los que tal vez sean los edificios más estrechos de Santander, sobre todo el segundo, situado en el número 24 de la calle Alta.

Calle Alta nº 10
Calle Alta nº 24

Como podéis ver en las fotos, algunos de ellos están ocupados parcialmente o totalmente abandonados y en muy mal estado. Es increible cómo antes se aprovechaba cualquier espacio libre, por muy pequeño que fuera, para construir un edificio de tres o cuatro plantas.



viernes, 11 de mayo de 2018

Un poco de historia (LXXIII)

La avenida de Reina Victoria

A mediados del siglo XIX, para la reforma de la ciudad, ésta se divide en tres zonas claramente definidas: la Nueva Población de Maliaño (desde la dársena de las Naos hacia el oeste), el casco urbano y el barrio veraniego de El Sardinero (desde San Martín hasta Cueto). Para esta última zona se trazó el llamado "Plan de Ensanche del Este". El principal objetivo de dicho Plan era el trazado de una vía "desde Puertochico para allá", tomando como punto de partida la plataforma de la vía del tranvía de Gandarillas.

Construir un camino cómodo, a media ladera, superando la difícil orografía del terreno suponía un importante desembolso que la economía municipal no se podía permitir. Aun así se estableció la calle San Martín como punto de partida del Ensanche del Este. El primer proyecto de una avenida hasta El Sardinero data de 1911. Desde el primer momento a la nueva vía le asignaron la categoría de avenida ya que, según sus autores, "por su situación, suavidad de rasantes y amplitud permitiría la circulación de toda clase de vehículos y peatones con verdadera holgura". Dicha avenida iría desde la calle de La Unión hasta La Magdalena y tendría una longitud de dos kilómetros. También se proponía como nombre para la nueva avenida el de la reina doña Victoria Eugenia de Battenberg, esposa del rey Alfonso XIII.

Avenida de Reina Victoria y paseo de Pérez Galdós
Avenida de Reina Victoria y paseos de Ramón Pelayo y Pérez Galdós

Para las obras era precisa la expropiación de parte de la finca de La Alfonsina y de varios terrenos propiedad de particulares. Esto dio lugar a litigios con algunos propietarios y a la búsqueda de soluciones a estos conflictos por parte del Ayuntamiento. Por fin, en noviembre de 1912 las obras salen a subasta y son adjudicadas al empresario Estanislao Arruti. El Ayuntamiento tomó importantes acuerdos en relación a la avenida, "que ha de ser uno de los paseos en que la circulación será más intensa y que por la belleza del hermoso panorama que desde él se ha de gozar, debe exigir como complemento la estética de los edificios que se erijan en sus proximidades". Una de estas decisiones fue la de aplicar una ordenanza que establecía que "en los paseos y avenidas que se aprueben y especialmente en los del Alta, Concepción, Miranda, Bajadas de El Sardinero, El Cañón y nuevas carreteras de Maliaño a Peñacastillo, no se permitirá ninguna construcción que no se retire menos de cinco metros de la verja o línea de cerramiento lindantes con el andén".

También se aplicaría un acuerdo realmente trascendente, según el cual se prohibían, de modo terminante, las construcciones en el lado sur de la avenida y la edificación de cualquier tipo que restase a la vista el placer de la contemplación del prodigioso panorama de la bahía.


A los problemas legales derivados de las expropiaciones de terrenos hubo que añadir también varias huelgas que paralizaron las obras. Por fin, en julio de 1914 el paso del cortejo de la reina (el rey aún no había llegado a Santander) dio por inaugurada la nueva avenida. Los coches que formaban el cortejo circularon despacio para que la reina pudiera ver la obra terminada y el paisaje que se divisaba desde la avenida.

En un principio la avenida llegaba hasta la curva conocida actualmente como "de La Magdalena". A partir de ese punto la carretera ascendía ligeramente hasta confluir con el paseo de Pérez Galdós, desde donde seguía por el "camino del Cañón", paralelo a la trinchera del tranvía que, por la Punta del Lobo, o de Miramar, seguía hasta El Sardinero.

1941

En 1948 empezaron las obras para prolongar la avenida hasta la plaza de Italia. Para ello se rebajó la rasante y se eliminó la trinchera del tranvía para poder ensanchar la calzada. Sobre la ensenada de El Camello se hizo un terraplenado intensivo con las rocas y tierras procedentes del desmonte del cerro de Somorrostro realizado para prolongar las calles Isabel II y Lealtad en la reconstrucción del centro de la ciudad después del incendio de 1941. También se eliminó la pequeña loma que había al inicio del desaparecido paseo de Ramón Pelayo, mejorándose el cruce con el paseo de Pérez Galdós.

La avenida de Reina Victoria vista desde la Quinta Maza

Ahora ya se podía ir desde San Martín hasta El Sardinero por un bonito y cómodo paseo al borde de la bahía con unas vistas espectaculares. Las puntas de Miramar y San Roque se transformaron en sendos miradores con pérgolas y jardines y a la altura de la Primera Playa se ensanchó aún más el paseo y se hizo una plantación de tamarises a todo lo largo del mismo hasta llegar a Piquío.

En 1936, atendiendo a una vieja demanda de algunos ediles de 1925, en especial de Macario Rivero, del Frente Popular, el entonces alcalde de Santander, Ernesto del Castillo Bordenave, cambió el nombre a la avenida y la llamó "Avenida de Pablo Iglesias", pese a que una calle del Ensanche de Maliaño ya tenía ese nombre desde unos años antes.

La avenida de Reina Victoria es uno de los paseos más bonitos de Santander, con unas vistas increíbles sobre la bahía, especialmente los días soleados con viento sur. A lo largo de la misma hay jardines, miradores y unos cuantos monumentos que están necesitados de una buena limpieza y restauración.


Un poco de historia (LXXIV). La calle Calderón de la Barca
Un poco de historia (LXXII). La calle Santa Lucía


miércoles, 18 de abril de 2018

40 años del ferry a Plymouth

Cuando la naviera Aznar, que desde 1974 cubría las líneas marítimas Santander-Southampton y Santander-Ámsterdam con los recordados "Monte Toledo" y "Monte Granada", respectivamente, quebró en 1977 se buscó otra naviera que se hiciera cargo del servicio. La elegida fue Brittany Ferries, que se hizo con la explotación de la línea con el reto de reducir la duración del viaje y al mismo tiempo hacerlo lo más cómodo posible. Para ello decidió emplear el "Armorique", un barco construido en 1972 y comprado por Brittany Ferries en 1975. El buque fue remozado y se le añadieron un cine y una sala de juegos. También se mejoraron los restaurantes en previsión de las necesidades de un nuevo tipo de pasajero que pasaba un día completo a bordo.


Ferry "Armorique"

Para acortar la duración del viaje se eligió como destino Plymouth, por lo que el viaje pasó a durar 23 horas frente a las 34 horas que duraba el viaje a Southampton. Se estableció una frecuencia bisemanal saliendo de Plymouth los lunes y miércoles, y tras superar numerosas dificultades técnicas en el puerto de Santander (rampa de embarque, accesos, etc.) y administrativas (en 1978 España no pertenecía aún al Mercado Común, por lo que el control fronterizo era exhaustivo tanto para las personas como para las mercancías), el 18 de abril de 1978 el "Armorique" zarpó de Santander al mando del capitán Francis Gervain y con 54 tripulantes a bordo.

Este viaje supuso el inicio de una nueva era en el transporte de personas y mercancías entre España y Gran Bretaña. El éxito de la línea supuso la incorporación de barcos cada vez más grandes, rápidos y cómodos y que ya forman parte de la vida diaria de Santander.


viernes, 30 de marzo de 2018

La visita del canónigo Zuyer

Antiguamente, para que una localidad fuera nombrada ciudad era necesario que la misma fuera sede de un obispado y tuviera su propia diócesis. Desde antiguo la villa de Santander pertenecía a la diócesis de Burgos y llevaba tiempo pleiteando con la Silla Arzobispal de Burgos para establecer el Obispado de Peñas al Mar. Para aclarar determinados puntos relativos al pleito, el nuncio Bonelli elige al canónigo Pellegrino Zuyer, comisionado de la Congregación Consistorial, para que visite la región y elabore un informe. En 1660 Zuyer se dirigió a las Montañas Bajas de Burgos y emprendió un viaje que le llevó a recorrer la franja del litoral cantábrico desde la ría del Nervión hasta San Vicente de la Barquera, regresando a la Meseta por Los Tojos y Reinosa. Su visita al agreste norte concluyó el 5 de diciembre y sirvió al religioso para elaborar un minucioso informe destinado a juzgar la oportunidad de erigir un obispado en la zona examinada.

Zuyer reflejó sus impresiones en un informe llamado "Itinerario", escrito en italiano y que se conservaba en los archivos secretos del Vaticano. En dicho informe Zuyer escribe acerca de la provincia, la villa de Santander, sus gentes, sus costumbres, la nobleza, los oficios, la estructura social, etc. En lo que respecta a la villa en sí, a la hora de determinar cuántas casas había en la villa, y dado que según a quién preguntara obtenía una respuesta diferente, "[...] para verificar más ciertamente su número, he contado todas las casas, tanto del recinto de la muralla como las que están fuera de las puertas [...] y esta diligencia no es difícil, pues no hay más que seis calles que pueden tener el nombre de tales y que apenas si en ellas caben dos carrozas; las otras todas son callejuelas de poca consideración, que no tienen casas particulares, siendo casi todas las mismas casas de las calles principales que corresponden en una parte a dichas callejas [...]".

Más adelante Zuyer dice lo siguiente: "[...] La calle más larga es la de la Ribera, que no tiene más de 26 casas en fila. La Plaza está en el centro del lugar, como se ve en el plano de la villa y no tiene de ancho más de veinticuatro pasos ordinarios y sesenta de largo. En ella confluyen casi todas las calles, habiendo a mano izquierda cuatro y a mano derecha, tres; la más larga no tiene más que veintitrés casas en línea; otras que no llegan a catorce o veinte por banda, y sumando todo el número de las que hay dentro de la muralla, no llega a doscientas noventa casas en total, entre las cuales las hay deshabitadas y no tienen otra cosa que los muros y el aspecto exterior. Fuera de las puertas son noventa a cien casas en junto, comprendiendo todas las que están ante las puertas del muro, en dos calles muy pobladas por pescadores. En total, haciendo el cómputo, a lo más que se puede llegar en cuanto al número de casas, será menos de cuatrocientas y no parece que pueda pasar del número de setecientas, el de las familias u hogares, poco más o menos [...]".

Zuyer describe las casas de la villa del siguiente modo: "[...] Se construye en siete u ocho sitios de la villa de Sant'Ander, pero son casas muy ordinarias; la mitad, de piedra, y la otra mitad, de madera. No he visto más de seis o siete casas que tuvieran proporciones de verdaderas casas, y todas de piedra; en particular, la del Veedor, frontera a la iglesia de los reverendos padres jesuitas, en la cabeza de la plaza […]".


Plano de la villa de Santander dibujado por Zuyer en 1660

Para completar su informe sobre Santander Zuyer dibuja un plano en el que se pueden ver las principales calles de la villa, el puerto, la muralla, las fortificaciones de San Martín, La Cerda, Monte Hano y San Pedro del Mar, así como los lugares de San Román y Cueto. Las calles citadas por el canónigo Zuyer son las de Santa Clara, la Compañía, Rúa del Palacio, San Francisco y Don Gutierre, que desembocaban en la Plaza, de la que partía hacia la entonces Abadía de los Santos Cuerpos la Rúa del Puente sobre el arroyo de Becedo. Esta misma configuración, con muy ligeras modificaciones, permaneció hasta el incendio de febrero de 1941 que devastó la ciudad.

Para escribir este artículo he utilizado como documentación el libro "Santander. Biografía de una ciudad", capítulo I, de José Simón Cabarga. Centro de Estudios Montañeses (1954).


viernes, 23 de marzo de 2018

Santander desde el aire (II)

Reanudamos nuestro viaje aéreo en el tiempo sobre Santander para ver los cambios que se han ido sucediendo a lo largo de los años. Empezamos en el centro, con dos vistas aéreas de la misma zona separadas en el tiempo 43 años. En la foto de 1934 se pueden ver algunas de las calles desaparecidas en el incendio de 1941. También, en la parte inferior izquierda, se puede ver cómo eran las calles Cádiz y Méndez Núñez.

1934
1977

Comparando las dos fotos se puede ver que los muelles de Calderón, Maura y Albareda apenas sufrieron cambios en esos años.

Seguimos en el centro y nos vamos a los años 60. En la siguiente foto se pueden ver los muelles de Albareda y Maliaño, los Jardines de Pereda, la plaza de Farolas, la avenida de Alfonso XIII y el inicio del paseo de Pereda.


Se puede ver el antiguo Hotel Bahía y cómo estaba aún sin urbanizar el espacio situado frente a la calle Calderón de la Barca, donde está el monumento a las víctimas del Machichaco. Aunque no sé de qué año exactamente es la foto, sí puedo decir que fue tomada en el mes de agosto, ya que en la plaza de Velarde (la plaza Porticada) se pueden ver las lonas del teatro del Festival Internacional de Santander.

Seguimos en los muelles y avanzamos hasta 1998. En la siguiente foto podemos ver el muelle de Maliaño lleno de grúas, barcos atracados, trenes circulando por el muelle, etc. Una estampa que desgraciadamente ha pasado a la historia. En la parte superior se ven los muelles de Raos y la dársena del Barrio Pesquero. También se pueden ver las calles Márqués de la Hermida y Antonio López.


Retrocedemos de nuevo en el tiempo y nos vamos a El Sardinero. En la siguiente foto, que yo creo que es de los años 20-30, podemos ver la Segunda Playa, los Jardines de Piquío y la plaza de las Brisas. Todos los terrenos que se ven en la foto hoy en día están urbanizados, ya que corresponden, en su mayoría, al paseo del General Dávila y la avenida de Los Castros. También se ven los terrenos donde está el parque de Mesones y donde estuvieron los antiguos Campos de Sport. Se puede ver, en la Segunda Playa, el Balneario de Castañeda y, aunque la calidad de la foto no es buena, en la parte superior, hacia la derecha, se puede ver Peñacastillo.



Santander desde el aire (I)


jueves, 15 de marzo de 2018

Un poco de historia (LXXII)

La calle Santa Lucía


En 1789 se empezó a denominar como calle un camino que comunicaba la calle del Martillo con el camino militar que conducía al Alto de Miranda. La calle tomó su nombre de una ermita dedicada a Santa Lucía situada en dicho lugar. En 1817 se acordó "la composición del camino carreteril desde Río de la Pila a Molnedo".  En 1820 se hizo la alineación urbana de la calle y en 1824 ya era el eje del "plano general para la nueva población de Santa Lucía".

En 1859, en el inicio de la prolongación de la calle hasta Molnedo, se inaugura la primera plaza de toros que hubo en Santander, que estuvo en uso hasta 1889. Una vez derribada, el doctor Enrique Diego Madrazo construyó en ese lugar un sanatorio que estuvo abierto hasta los años ochenta. En 1864 se construyeron diez casas "en el camino desde la plaza de toros a Molnedo". En 1871 se alinean la calle Santa Lucía y su prolongación hasta Molnedo.

Plaza de toros de Molnedo (1885)
Sanatorio del Dr. Madrazo

La Revolución de 1868 cambió el nombre a la calle y la llamó "De la Libertad". En 1915 se la bautizó "Del doctor Madrazo" como homenaje a dicho médico. Durante la Segunda República volvió a llamarse "De la Libertad" hasta que en 1937 recuperó su nombre original.

En 1893 las Hermanitas de los Ancianos Desamparados trasladaron a la calle Santa Lucía el asilo que tenían en la calle Alta. El asilo estuvo abierto hasta los años 80, cuando se trasladaron a su actual ubicación en la calle Cardenal Herrera Oria.


Huerto del Asilo de las Hermanitas

Al inicio de la calle, en la esquina con la plaza del Río de la Pila, la Compañía Telefónica Nacional de España construyó la primera central telefónica automática de España. Fue inaugurada por Alfonso XIII en 1926 y estuvo ahí hasta 1976, año en el que se trasladó al otro lado de la plaza, donde estuvo el Parque Municipal de Bomberos y donde aún sigue.


Inauguración de la central telefónica (1926)

El 27 de octubre de 1941, tras una larga persecución, el maquis José Lavín Cobo, más conocido como "Pin el Cariñoso", se refugió en el número 44 de la calle, pero fue abatido por la Guardia Civil, que dispuso una ametralladora en el muro del Sanatorio Madrazo. Hasta hace unos años aún se podían apreciar algunas marcas de los disparos en la fachada del edificio.


Calle Santa Lucía

En el número 1 de la calle estuvo durante muchos años, desde 1919 hasta su derribo en 1966 (cerró en 1960), el Teatro Pereda, recordado por muchos, y uno de los mejores teatros que ha habido en España.

Teatro Pereda

Parte del recorrido del tranvía a Miranda discurría por la calle Santa Lucía, desde el Río de la Pila hasta el paseo de Menéndez Pelayo. Aunque era para el tranvía, a la altura del Teatro Pereda estuvo el primer semáforo que hubo en Santander.



lunes, 26 de febrero de 2018

Arte en las fachadas (IV)

Continuando nuestro paseo por los murales pintados en las paredes y fachadas de Santander hoy empezamos en la calle Cisneros, donde podemos ver el siguiente mural junto a las entradas de los colegios públicos Cisneros y Antonio Mendoza.


Los dos siguientes murales los podemos ver en las escaleras que comunican las calles Cuesta y Cuesta del Hospital.


Del centro nos vamos a la calle Río de la Pila donde, junto al funicular, podemos ver el siguiente mural. Quiero dar las gracias a Manuel Nieto por las fotos.






sábado, 24 de febrero de 2018

El otro Santander (XI)

La calle Cuesta


Es una pequeña calle peatonal situada frente al Ayuntamiento pero que suele pasar desapercibida para quien pasa frente a ella. Hoy en día, además de los locales de hostelería, apenas quedan comercios. Al final de la calle hay unas pequeñas escaleras que la comunican con la Cuesta del Hospital.

Recibió su nombre en 1845, y recuerda a Antonio Cuesta, un famoso boticario del Santander del siglo XIX que tenía una botica en la calle Atarazanas y en cuya rebotica se reunían en tertulia los intelectuales de la época. En 1882 surgió el proyecto de abrir un túnel al final de la calle, bajo las calles Rúa Mayor y Rúa Menor, para comunicar la calle Atarazanas con la plaza de Las Navas de Tolosa y las estaciones de ferrocarril. Debido al desnivel con la Cuesta del Hospital, los bajos de los edificios se convirtieron en almacenes, bodegas, cafés-cantantes y tablaos flamencos, muy frecuentados por los soldados que esperaban a ser embarcados a Cuba y por los que eran repatriados.

Calle Cuesta (1968)

Ya en el siglo XX, el periódico liberal La Montaña tuvo su rotativa en esta calle. En el local del fondo de la calle estuvo a punto de abrir una sala de cine la familia propietaria del mismo, pero no llegó a un acuerdo con el inquilino, un bodeguero y tonelero. A mediados de los años 60 se estableció en ese local la sala "La Belle Epoque", una sala de baile, antecesora de las discotecas, que se mantuvo hasta los años 80 y que mucha gente aún recuerda. Otros locales muy recordados son el "Mesón de la Tortilla", "El Toboso" y, sobre todo, "La Casona", propiedad de "el pobre Chus", y que era un pequeño museo por la cantidad de objetos de todo tipo que adornaban el local, incluidos cuadros de Dalí, Miró y Fernando Calderón. Al igual que hoy en día muchas zonas de la ciudad tienen su propio ambiente, la calle Cuesta también tuvo el suyo, muy animado tanto a la hora del aperitivo como por la noche.

Bajo las escaleras que comunican la calle con la Cuesta del Hospital hubo durante muchos años unas taquillas en las que se podían comprar entradas para los partidos del Racing, los circos que venían a la ciudad y otros espectáculos.

La calle Cuesta en la actualidad


El otro Santander (X). La avenida de Maura