jueves, 21 de octubre de 2021

Un poco de historia (XCIX)

La Flota de Indias en Santander

El 17 de abril de 1659 15 galeones y 10 naves mercantes de gran tamaño entraron en la bahía para fondear en ella "por ser un puerto capaz para cualquier armada". Todos los barcos formaban la Flota de Indias procedente de las Provincias de Tierra Firme de Indias y habían realizado una tranquila travesía después de zarpar de La Habana a finales de febrero. Los barcos traían plata, maderas nobles, cacao, cuero y otros productos de ultramar. La Flota venía al mando del general-almirante Juan de Echeverri.

 

Cuando una flota de Su Majestad arribaba a un puerto, dicha localidad se encargaba del suministro de víveres y otras provisiones para las tripulaciones de los barcos, como refleja un acta municipal del 20 de abril: "Se encuentra en el puerto la flota y galeones de S.M., y deben procurar poner a su disposición los refrescos y pan cocido necesarios. Los integrantes del ayuntamiento irán a cumplimentarles y mandan pregonar que todos los mantenimientos se lleven a la plaza pública, prohibiendo salir fuera de los muros de la villa a comprarlos para evitar la reventa y el aumento excesivo de los precios".

Por ese motivo el Ayuntamiento acuerda establecer los precios de los productos de primera necesidad para controlar así el "encarecimiento por la llegada de la flota". El 6 de mayo se hace constar en acta que "falta vino para la provisión de la flota que se encuentra en el puerto". Por lo cual, para evitar especulaciones, se manda pregonar "que todo el vino que llegue a Santander debe conducirse a la lonja del arrabal chico, bajo de las casas del señor procurador general, para venderlo allí al por menor al precio fijado por el Ayuntamiento". Además del vino, otro producto que también escaseaba era la carne y "para suministrar la carne necesaria a los galeones de la armada se ha ajustado su abastecimiento con Francisco de la Rosa y Miguel Sánchez de la Queveda, vecinos de Viveda; los precios han quedado fijados en 40 maravedís la libra de carnero y 26 maravedís la libra de vaca y castrón, libres de impuestos por ser para la provisión de la armada".

Por si la llegada de la Flota no había causado ya bastantes problemas en la maltrecha economía de Santander por los gastos que suponía su aprovisionamiento, el día 13 de mayo se convoca un pleno, presidido por el Corregidor, quien comunica que "el señor D. Antonio de Monsalve, Oficial del Consejo de Indias y de la Casa de Contratación de Sevilla, que vino a recibir a la armada y se encuentra en Santander ha hecho reconocer los castillos y fortificaciones de Santander y el resultado ha sido muy penoso, por lo que se ha visto obligado a hacer encabalgamientos, cobertizos y plataformas para tratar de asegurar la defensa del puerto. En su nombre solicita la mayor cantidad de dinero que se pudiere para hacer frente a esta reparación, hasta que la Real Hacienda tramite su pago". Los ediles responden diciendo que "la Villa se encuentra con más de 80.000 reales de deuda, sólo de repartimientos de millones, además de otras deudas de derechos reales; tiene sus propios y rentas en concurso de acreedores y con una vecindad tan pobre que no puede pagar el salario del canónigo que pretende gestionar la creación de obispado en Roma; por otra parte, con la llegada de la flota los mareantes están pendientes, día y noche, de la entrada de los galeones, de ancorarlos y asegurarlos en el puerto; las compañías de milicia hacen guardia a diario con sus armas y municiones; por todo ello los vecinos de Santander no pueden acudir a sus pesquerías, dejando de ganar considerables cantidades. Con todo, ofrecen para la reparación de los castillos 3.000 reales de vellón, además de asistir con sus personas, hijos y mujeres a dichas fortificaciones".

Para paliar en parte la difícil situación financiera de la villa el Ayuntamiento procedió a cobrar alcabalas por los géneros que se desembarcaban. Esta situación se mantuvo hasta la primera semana de agosto, cuando partió del puerto santanderino la última nave de la Flota.


Un poco de historia (XCVIII). Bordillos luminosos


domingo, 3 de octubre de 2021

Tal día como hoy...

El 3 de octubre de 1570 la archiduquesa Ana de Austria, recién casada con Felipe II, desembarcó en el puerto de Santander procedente de Flandes. Venía embarcada en el navío San Felipe y su intención era desembarcar en Laredo, pero el mal tiempo lo impidió.



jueves, 30 de septiembre de 2021

Un poco de historia (XCVIII)

Bordillos luminosos

El día 12 de agosto de 1965 el Ayuntamiento de Santander publicó en el BOE un anuncio para contratar la instalación de bordillos luminosos en los pasos de peatones para su explotación como soporte publicitario. El contrato tenía una duración de diez años.

Los bordillos eran del mismo tamaño que los demás, pero en el interior tenían luces que al encenderse permitían ver el anuncio que estaba en un cristal en la parte frontal del bordillo. Estos bordillos fueron situados en los principales pasos de peatones de la ciudad. Al estar situados al nivel de la calzada les entraba agua, recibían golpes, etc., por lo que las averías eran constantes.

Instalación de bordillos luminos en la avenida de Calvo Sotelo (1966)
(Autor: Pablo Hojas Llama)

Como se puede ver en las fotos, los bordillos también tenían una luz a cada lado de los anuncios, similares a las luces que había entre los bordillos de las isletas, curvas, etc., y de las que ya hablé en este artículo de la serie "Arqueología urbana".



Tal día como hoy...

El 30 de septiembre de 1791 el papa Pío VI, a petición del obispo de Santander Menéndez de Luarca, declara a San Emeterio y a San Celedonio santos patronos de la diócesis de Santander. Emeterio y Celedonio fueron dos legionarios romanos que fueron decapitados por no renunciar a su fe cristiana.



sábado, 25 de septiembre de 2021

Tal día como hoy...

El 25 de septiembre de 1953 tiene lugar la última operación comercial en el aeródromo de La Albericia, ya que a partir de ese día se realizarán en el nuevo aeropuerto de Parayas. Aún así, el aeródromo siguió abierto 1965, pero sólo atendía vuelos deportivos y recreativos.



martes, 21 de septiembre de 2021

Un poco de historia (XCVII)

La calle Isabel II

Cuando la Desamortización de Mendizábal se aprobó el Ayuntamiento pudo apropiarse de los terrenos de la huerta y del cementerio del convento de San Francisco para abrir una nueva calle con trazado norte‑sur junto a la antigua muralla. La nueva calle recibió el nombre de Isabel II en 1838.

Poco a poco se empezaron a construir edificios detrás de las casas de la calle Puerta la Sierra y junto al convento de San Francisco, siguiendo el trazado de la antigua muralla medieval. Durante mucho tiempo sólo hubo edificios en el lado este de la calle, mientras que en el lado oeste sólo estaban el convento de San Francisco y el Mercado de la Esperanza, inaugurado en 1905.

Desmonte para prolongar la calle Isabel II (1946)

En febrero de 1941 la calle hizo de cortafuegos y detuvo el avance del fuego en esa parte de la ciudad. Al realizarse el desmonte del cerro de Somorrosto la calle fue prolongada en 1957 hasta la calle Calderón de la Barca, ocupando el lugar de la calle Arce Bodega, que comunicaba las calles Cádiz y Calderón de la Barca.

Barracones instalados después del incendio de 1941

Cuando Isabel II fue destronada en la Revolución de 1868 la calle recibió el nombre de Lanuza en recuerdo de Juan de Lanuza, un líder Comunero. Unos años después, con la Restauración y proclamación de Alfonso XII, la calle recuperó el nombre de Isabel II. Durante la II República recibió el nombre de Francisco Ferrer Guardia, uno de los protagonistas de la Semana Trágica de Barcelona (1909), pero en 1937 volvió a recuperar su nombre original.

Calle Isabel II (1967)
(Autor: Pablo Hojas Llama)



miércoles, 15 de septiembre de 2021

Tal día como hoy...

El 15 de septiembre de 1907 es inaugurado el nuevo edificio del Ayuntamiento en la plaza de Pi y Margall en un solar junto al convento de San Francisco. Hasta ese momento el Ayuntamiento estuvo en la plaza Vieja, en un edificio que pasó a ser sede de la Audiencia Provincial y que resultó destruido en el incendio de 1941.


lunes, 6 de septiembre de 2021

Arqueología urbana (XIV)

En los años 60 y 70 el Ayuntamiento puso en algunos puntos de la ciudad unas luces a nivel de la calzada que advertían a los conductores de la existencia de isletas, cruces, curvas peligrosas, etc. Las luces estaban situadas entre los bloque de granito de los bordillos. Aunque hace ya mucho tiempo que fueron retiradas, en la isleta que hay en el paso de cebra situado junto al Hotel Silken Río, en El Sardinero, aún es posible ver los restos de dos de ellas y el hueco en el que hubo una tercera luz.


Arqueología urbana (XIII)


sábado, 4 de septiembre de 2021

Tal día como hoy...

El 4 de septiembre de 1929, cuando volvía de dar la primera vuelta aérea al mundo de una aeronave de pasajeros, el dirigible alemán LZ 127 Graf Zeppelin sobrevoló Santander para agradecer al rey Alfonso XIII su interés por el viaje de la aeronave.

(La foto no está tomada en Santander)


viernes, 27 de agosto de 2021

Un poco de historia (XCVI)

Las calles Cuesta del Hospital y Garmendia

Hacia finales del siglo XVIII el Ayuntamiento tomó la resolución de "poner al corriente el camino desde la tercera caseta a las Calzadas Altas y Bajada del Hospital para que entren y salgan por allí toda la arriería y carruajes y preservar de este modo el paseo público de Becedo". El citado camino era una vía estrecha y con gran pendiente entre casas viejas y no alineadas. La apertura de la Rampa de Sotileza en 1887 hizo que aumentara el tráfico de carros con mercancías de todo tipo procedentes de los muelles y del ferrocarril.

Avenida de Calvo Sotelo y calle Cuesta del Hospital (1963)
(Autor: Pablo Hojas Llama)

Su nombre lo recibió por ser el camino más corto para ir al Hospital de San Rafael, situado en las Calzadas Altas. En 1913 recibió el nombre del político Segismundo Moret, pero en 1937 recuperó su nombre original. En 1941 hizo de cortafuegos e impidió el avance del fuego.

Calle Cuesta del Hospital (1980)

Por su parte, la actual calle Garmendia tiene sus orígenes en un camino trazado en 1792 que comunicaba las Calzadas Altas con el Camino Real. El primer nombre que tuvo fue el de Cuesta de Santa María Egipcíaca, pero en planos de mediados del siglo XIX ya aparece con el nombre de Garmendia. Al igual que la Cuesta del Hospital, la calle Garmendia también tiene una fuerte pendiente.

Calle Garmendia (1982)