jueves, 29 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 29 de julio de 1907 Alfonso XIII inauguró el Monte de Piedad y Caja de Ahorros en un edificio obra de Lluis Doménech i Montaner y promovido por Antonio López, marqués de Comillas. El capital necesario fue aportado por Modesto Tapia. El edificio se encuentra en la esquina de las calles Tantín y Sevilla.


lunes, 26 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 26 de julio de 1943 se inaugura la nueva Estación del Norte, que forma parte de la nueva estación unificada que constaba de un pabellón para trenes de ancho ibérico y otro para trenes de ancho métrico. El proyecto, aprobado en 1941, fue obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto y del ingeniero Carlos Fernández Casado.



miércoles, 21 de julio de 2021

Un poco de historia (XCV)

De villa a ciudad (II)

Título de Ciudad por Fernando VI

Don Fernando, por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Murcia, de Jaén de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra de Borgoña, de Brabante y de Milán; conde de Absburgo, de Flandes, Tirol y Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina, etc.

Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Ricos Hombres, Priores de las Órdenes, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas, y los de Mi Consejo, Presidentes y Oidores de mis Audiencias, Alcaldes, Alguaciles de mi Casa y Corte y Chancillerías y a todos los Concejos, Corregidores, Asistentes, Gobernadores y otros mis Jueces y Justicias, Ministros y personas que sean o puedan ser mis vasallos, súbditos y naturales, así a los que ahora son como los que en adelante fueren y cada uno y cualquiera de Vos y ellos y a quien esta mi Carta fuere mostrada, a su traslado signado de Escribano público,

Fernando VI
(Louis-Michel van Loo)

SABED que habiendo llegado el caso, por espacio de dos siglos pretendido, de que se erija en Obispado la Abadía de Santander, por haber Su Santidad condescendido con los eficaces oficios interpuestos, para facilitar esta antigua instancia, en que se interesa la disciplina eclesiástica y el pacto espiritual de que tanto necesitan los fieles de aquellas Montañas.

Siendo correspondiente y conforme a la práctica que el lugar destinado para silla episcopal, se distinga con el título de CIUDAD; por decreto sellado de mi Real Mano, de 9 de enero próximo pasado, he venido en condecorar con el título de Ciudad a la villa de Santander, para que de aquí en adelante lo sea y se llame así.

En consecuencia de esta mi Real Resolución, mando a todos y a cada uno de los Vos sobredichos, que la hayáis y tengáis por tal, y la llaméis Ciudad, así por escrito como de palabra, y la guardéis y hagáis guardar todas las honras, gracias, franquicias, libertades, exenciones, preeminencias, prerrogativas, inmunidades y todas las otras cosas y por razón de ser Ciudad debe haber y gozar, y la deben ser guardadas, todo bien y cumplidamente, sin faltarle cosa alguna. Si de ello quisiese dicha Ciudad de Santander mi Carta de Privilegio y Confirmación, ahora o en cualquier tiempo, mando a mis Concertadores y Escribanos mayores de Privilegios y Confirmaciones, y a mi Mayordomo Chanciller y a Notarios Mayores y a los oficiales que estáis a la Tabla de mis sellos, que se la den, libren, pasen y sellen, la más fuerte, firme y bastante que les pidiese y menester hubiese.

Y de esta mi Carta se ha de tomar la razón en la Contaduría general de Valores de mi Real Hacienda a que está incorporada la media annata; expresando haberse pagado, o quedar asegurado este derecho, con declaración de lo que importare; sin cuya formalidad mando sea de ningún valor, y no se admita ni tenga cumplimiento esta merced en los Tribunales y dentro y fuera de la Corte.

Dado en Aranjuez, a 29 de junio de mil setecientos y cincuenta y cinco años. YO, EL REY.




Un poco de historia (XCIV)

De villa a ciudad (I)

Corría el 5 de agosto de 1748 cuando a la Plaza de la villa empezaron a llegar todo tipo de gentes, desde señores de alto rango, a artesanos, molineros, pescadores, calafates, mercaderes, panaderos, mareantes, etc. También acudían monjes, soldados y marineros. Todos acudían a la convocatoria del Alcalde Mayor, don Pedro Buenaventura, para otorgar poder a don Juan Jove Muñiz, Magistral del Ilustre Cabildo eclesiástico, para que, junto al poder que ya tenía concedido por las villas y valles de la comprensión del Bastón de las Montañas y Peñas Abajo del Mar continuara con sus gestiones ante el rey Fernando VI solicitando la erección del Obispado de Santander.

Además, en la Corte de Fernando VI tenían gran influencia dos montañeses de pura cepa, el jesuita Padre Rábago, confesor y consejero del Rey, y Juan de Isla y Alvear, importante empresario y constructor naval. Los tres encontraron en el Rey una gran disposición para tratar de dicho asunto.

Juan de Isla y Alvear
Padre Francisco Rávago y Noriega

Todos los asistentes se reunieron en la Sala Capitular del Ayuntamiento, presidida por un testero con un retrato de cuerpo entero del Rey. Después de muchas discusiones y llegar a acuerdos, el escribano redactó la resolución aprobada: "[…] acordaron dar y dieron toda su autoridad y plena facultad a dichos señores Justicia y Regimiento de esta villa, para que por sí mismos y a nombre de los que presentes se hallan, vecinos de ella y de su jurisdicción, puedan otorgar el referido poder en favor del citado doctor don Juan Jove […]". El acuerdo, que fue muy bien acogido por todos los presentes en la plaza, dio paso a unas gestiones que durarían unos años y terminarían con la resolución pontificia en la que se erigía a Santander como cabeza de Obispado, paso previo para que la villa fuera nombrada ciudad.

En el Ayuntamiento se recibió carta de don Juan Jove contando que S.S. Benedicto XIV, mediante una Bula, erigía en Catedral la iglesia colegial y que el Rey condecoraría a la villa con el título de ciudad. El 21 de enero de 1755, en una sesión memorable, el escribano Antonio Somonte extendió el acta con el acuerdo adoptado tras recibir tan buenas noticias, "cuyas especiales gracias, además de lo que autorizan e ilustran a esta citada villa, ceden en muy particular beneficio espiritual y temporal de todos sus vecinos y naturales, por los que las rinden y tributan a la Magestad Divina que con su alta, incomprensible e infinita Providencia, ha sido servido proporcionar tan apreciable favor sin el menor costo ni dispendio de esta expresada villa y país. Y para expresar en lo posible su rendido agradecimiento al soberano autor de esta, al parecer, maravilla, acordaron deber asistir todos por Cuerpo de Ayuntamiento a dicha iglesia colegial a hallarse presentes con velas encendidas al Tedeum Laudamus y Misa solemne que en acción de gracias se celebrará en ella por los individuos de su Cabildo eclesiástico. Y que en las tres noches próximas se enciendan luminarias en toda la villa y se hagan todas aquellas honestas festivas demostraciones que permita el tiempo y sean proporcionadas a unos corazones reconocidos y obligados a tan soberano beneficio... Y que para perpetuar memoria y eterno monumento de tan especiales favores del Cielo, se haga una lápida de la materia más sólida y permanente en el sitio más propio de estas Casas Consistoriales, grabando en ella la inscripción correspondiente a que en la posteridad y siglos venideros conste el tiempo en que se consiguieron y el particular bienhechor que con tanto esmero se dedicó a facilitarlos".

Firmaron el acuerdo José Pérez de Cosío Noriega, marqués de Conquista Real, don Pedro de Abarca Calderón, don Fernando A. de Bustamante Revello, don Agustín Navarrete, don José Campuzano y don Bartolomé Pedrajo.

Cuando los vecinos de Santander se enteraron de la buena nueva se congregaron en la plaza para dar vítores y aplausos. Cada resolución del Ayuntamiento era acogida con murmullos de aprobación. Una de ellas recogía que se podía disponer de los fondos necesarios para celebrarlo con los correspondientes festejos, aunque hubo que esperar a la primavera ya que el mes de enero no era el más adecuado para celebraciones al aire libre.

Sin embargo, la ya ciudad dio muestras de austeridad al suspender los festejos por ser "dispendio oneroso a las arcas del común, ya que sería mucho más útil y acepto a los ojos de Dios que dichos caudales se invirtiesen en obras piadosas", como así se hizo.

En el mes de julio se recibió la carta del rey Fernando VI, fechada el 29 de junio, que confirmaba el Decreto del 9 de enero de ese año por el que concedía a Santander el título de Ciudad.

En los días siguientes don Joaquín de Olivares, natural de Santander, marqués de Villacastel, gentilhombre de cámara y mayordomo de semana del Rey fue comisionado para dar las gracias al Rey "haciéndole las más atentas expresiones de fidelidad profunda y rendido agradecimiento a la citada gracia real".


Un poco de historia (XCV). De villa a ciudad (II)
Un poco de historia (XCIII). El castillo de San Felipe


sábado, 17 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 17 de julio de 1951, a las 22:00 circularon los primeros trolebuses en Santander. La primera línea fue Alfonso XIII-Sardinero, pero unos años más tarde se prolongó hasta Valdecilla. Los trolebuses reemplazaron a los tranvías en el transporte público urbano, excepto al tranvía de Miranda, que circuló hasta 1953.



domingo, 11 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 11 de julio de 1187 el rey Alfonso VIII de Castilla otorgó a la villa de Santander un fuero por el que se reconocía la personalidad jurídica de las instituciones del Concejo y se concedían a la villa privilegios que favorecían su potencial económico.


viernes, 9 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 9 de julio de 1929 aterrizó en el aeródromo de La Albericia el avión Path Finder en su intento de volar desde Old Orchard (Maine, Estados Unidos) hasta Roma (Italia) sin hacer escalas. Debido al mal tiempo durante el vuelo y a un cálculo erróneo del combustible, los pilotos tuvieron que desviarse de su ruta y aterrizar en Santander.



jueves, 8 de julio de 2021

Un poco de historia (XCIII)

El castillo de San Felipe

No se sabe exactamente cuándo fue construido, pero lo más probable es que fuera en la primera mitad del siglo IX, bajo el reinado de Alfonso I, sobre una antigua fortaleza romana. A partir de la concesión del Fuero a Santander por parte de Alfonso VIII en 1187, el castillo se amplía. En 1476 los Reyes Católicos conceden a Juan Simón, El Lombardero, "la Alcaldía del castillo y fortaleza de Santander".

El historiador e investigador Fernando G. Camino y Aguirre, de la Escuela Superior de Guerra, basándose en el grabado de Braun, lo describe así: "El castillo apenas sufrió modificaciones desde que fue construido hasta el siglo XVII. De planta cuadrada, con torreones cilíndricos en los ángulos, excepto en el prismático triangular del sudoeste, de poca mayor elevación que las cortinas, a una de las cuales divide en dos secciones un torreón de la misma traza y altura aproximada que los angulares. En esta cortina y a mitad de su altura, pueden apreciarse cuatro saeteras pareadas, dos a cada lado del torreón central. La torre del homenaje se levanta en el muro del segundo término; es una torre de tres cuerpos prismáticos de base rectangular, el central de mayor elevación que los dos laterales a él adosados por una de sus caras. Del torreón del ángulo sureste aparece unido uno más reducido que conserva la cubierta, de pronunciado peralte, del que arranca un muro que remata otro torreón circular, asentado en la misma orilla del mar".

1890
 
En 1528 el castillo ya se encontraba en tan mal estado que el Concejo "remató el castillo del rey de esta villa, con lo de fuera aderente al dicho castillo para ayuda a los reparos dél". En el siglo XVI Felipe II concedió a Juan de Escobedo, secretario de Juan de Austria, la Alcaldía perpetua del castillo a cambio de su mejora y mantenimiento. Escobedo sólo conservó los muros exteriores y rehízo el interior, rodeando el patio central. Tras la muerte de Juan de Escobedo sus descendientes, con la autorización del Rey, vendieron la Alcaldía del castillo a Fernando de Acevedo, arzobispo de Burgos.

En el año 1621 se le añadió una batería de artillería en la base del muro este, sobre el muelle de las naos. Entre 1656 y 1661 la Corona se gastó 10.000 ducados en las importantes reformas llevadas a cabo en el castillo de la villa. En esas reformas se rasgaron las ventanas y se abatieron las almenas, cubriéndose todo de tejados. Además, para agradecer la ayuda del Rey en la restauración y mejora del castillo y de otras fortificaciones de la costa se esculpió el escudo real sobre la puerta principal y a partir de entonces el castillo comenzó a llamarse "de San Felipe".

Entrada al castillo por la calle de Los Azogues (1890)
 
A finales del siglo XVII se concedió licencia al abad Francisco Navarrete para que ampliara la capilla de la Colegial de los Cuerpos Santos a costa del castillo. En 1734 se estableció en él el Regimiento de Milicias de Santander. No muchos años después, en 1756, Fernando VI lo donó a la recién erigida Catedral de Santander. Durante la Guerra de la Independencia fue utilizado como cuartel por las tropas francesas, y en 1815 y 1816, se alojó allí el Regimiento de Infantería de Borbón. En 1840 fue destinado a parque de artillería y posteriormente de nuevo a cuartel, hasta 1891, año en el que lo abandonó su último residente, el Regimiento de Infantería de Bailén.

En 1896 se inició su derribo, que terminó en los primeros años del siglo XX. En el solar que ocupaba se construyó el Salón Pradera.

Durante las recientes obras de restauración de la Casa Capitular de la Catedral, situada en la esquina de las calles Cádiz y Obispo Juan Plaza García, detrás del Banco de España, se han descubierto parte de un muro y la torre sudoriental del castillo, que se han conservado para poder ser visitados.




sábado, 3 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 3 de julio de 1968 empezó la II Semana Naval, que ese año se celebró en Santander hasta el día 9. Vinieron todo tipo de barcos (fragatas, destructores, submarinos, portaaeronaves, etc.) que atracaron en los muelles y podían ser visitados. De todos los actos celebrados esos días el más espectacular fue el desembarco en la Segunda Playa de El Sardinero.



jueves, 1 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 1 de julio de 1919 se inauguró el Teatro Pereda, situado en la esquina de las calles Río de la Pila y Santa Lucía. Tenía un aforo de 1.700 localidades y llegó a ser uno de los mejores teatros de España. En él actuaron las grandes figuras del teatro español. También actuaron en él grandes cantantes y, aunque era un teatro, también se ofrecían en él otros espectáculos, como cine, circo, etc.