jueves, 21 de octubre de 2021

Un poco de historia (XCIX)

La Flota de Indias en Santander

El 17 de abril de 1659 15 galeones y 10 naves mercantes de gran tamaño entraron en la bahía para fondear en ella "por ser un puerto capaz para cualquier armada". Todos los barcos formaban la Flota de Indias procedente de las Provincias de Tierra Firme de Indias y habían realizado una tranquila travesía después de zarpar de La Habana a finales de febrero. Los barcos traían plata, maderas nobles, cacao, cuero y otros productos de ultramar. La Flota venía al mando del general-almirante Juan de Echeverri.

 

Cuando una flota de Su Majestad arribaba a un puerto, dicha localidad se encargaba del suministro de víveres y otras provisiones para las tripulaciones de los barcos, como refleja un acta municipal del 20 de abril: "Se encuentra en el puerto la flota y galeones de S.M., y deben procurar poner a su disposición los refrescos y pan cocido necesarios. Los integrantes del ayuntamiento irán a cumplimentarles y mandan pregonar que todos los mantenimientos se lleven a la plaza pública, prohibiendo salir fuera de los muros de la villa a comprarlos para evitar la reventa y el aumento excesivo de los precios".

Por ese motivo el Ayuntamiento acuerda establecer los precios de los productos de primera necesidad para controlar así el "encarecimiento por la llegada de la flota". El 6 de mayo se hace constar en acta que "falta vino para la provisión de la flota que se encuentra en el puerto". Por lo cual, para evitar especulaciones, se manda pregonar "que todo el vino que llegue a Santander debe conducirse a la lonja del arrabal chico, bajo de las casas del señor procurador general, para venderlo allí al por menor al precio fijado por el Ayuntamiento". Además del vino, otro producto que también escaseaba era la carne y "para suministrar la carne necesaria a los galeones de la armada se ha ajustado su abastecimiento con Francisco de la Rosa y Miguel Sánchez de la Queveda, vecinos de Viveda; los precios han quedado fijados en 40 maravedís la libra de carnero y 26 maravedís la libra de vaca y castrón, libres de impuestos por ser para la provisión de la armada".

Por si la llegada de la Flota no había causado ya bastantes problemas en la maltrecha economía de Santander por los gastos que suponía su aprovisionamiento, el día 13 de mayo se convoca un pleno, presidido por el Corregidor, quien comunica que "el señor D. Antonio de Monsalve, Oficial del Consejo de Indias y de la Casa de Contratación de Sevilla, que vino a recibir a la armada y se encuentra en Santander ha hecho reconocer los castillos y fortificaciones de Santander y el resultado ha sido muy penoso, por lo que se ha visto obligado a hacer encabalgamientos, cobertizos y plataformas para tratar de asegurar la defensa del puerto. En su nombre solicita la mayor cantidad de dinero que se pudiere para hacer frente a esta reparación, hasta que la Real Hacienda tramite su pago". Los ediles responden diciendo que "la Villa se encuentra con más de 80.000 reales de deuda, sólo de repartimientos de millones, además de otras deudas de derechos reales; tiene sus propios y rentas en concurso de acreedores y con una vecindad tan pobre que no puede pagar el salario del canónigo que pretende gestionar la creación de obispado en Roma; por otra parte, con la llegada de la flota los mareantes están pendientes, día y noche, de la entrada de los galeones, de ancorarlos y asegurarlos en el puerto; las compañías de milicia hacen guardia a diario con sus armas y municiones; por todo ello los vecinos de Santander no pueden acudir a sus pesquerías, dejando de ganar considerables cantidades. Con todo, ofrecen para la reparación de los castillos 3.000 reales de vellón, además de asistir con sus personas, hijos y mujeres a dichas fortificaciones".

Para paliar en parte la difícil situación financiera de la villa el Ayuntamiento procedió a cobrar alcabalas por los géneros que se desembarcaban. Esta situación se mantuvo hasta la primera semana de agosto, cuando partió del puerto santanderino la última nave de la Flota.


Un poco de historia (XCVIII). Bordillos luminosos


domingo, 3 de octubre de 2021

Tal día como hoy...

El 3 de octubre de 1570 la archiduquesa Ana de Austria, recién casada con Felipe II, desembarcó en el puerto de Santander procedente de Flandes. Venía embarcada en el navío San Felipe y su intención era desembarcar en Laredo, pero el mal tiempo lo impidió.



jueves, 30 de septiembre de 2021

Un poco de historia (XCVIII)

Bordillos luminosos

El día 12 de agosto de 1965 el Ayuntamiento de Santander publicó en el BOE un anuncio para contratar la instalación de bordillos luminosos en los pasos de peatones para su explotación como soporte publicitario. El contrato tenía una duración de diez años.

Los bordillos eran del mismo tamaño que los demás, pero en el interior tenían luces que al encenderse permitían ver el anuncio que estaba en un cristal en la parte frontal del bordillo. Estos bordillos fueron situados en los principales pasos de peatones de la ciudad. Al estar situados al nivel de la calzada les entraba agua, recibían golpes, etc., por lo que las averías eran constantes.

Instalación de bordillos luminos en la avenida de Calvo Sotelo (1966)
(Autor: Pablo Hojas Llama)

Como se puede ver en las fotos, los bordillos también tenían una luz a cada lado de los anuncios, similares a las luces que había entre los bordillos de las isletas, curvas, etc., y de las que ya hablé en este artículo de la serie "Arqueología urbana".



Tal día como hoy...

El 30 de septiembre de 1791 el papa Pío VI, a petición del obispo de Santander Menéndez de Luarca, declara a San Emeterio y a San Celedonio santos patronos de la diócesis de Santander. Emeterio y Celedonio fueron dos legionarios romanos que fueron decapitados por no renunciar a su fe cristiana.



sábado, 25 de septiembre de 2021

Tal día como hoy...

El 25 de septiembre de 1953 tiene lugar la última operación comercial en el aeródromo de La Albericia, ya que a partir de ese día se realizarán en el nuevo aeropuerto de Parayas. Aún así, el aeródromo siguió abierto 1965, pero sólo atendía vuelos deportivos y recreativos.



martes, 21 de septiembre de 2021

Un poco de historia (XCVII)

La calle Isabel II

Cuando la Desamortización de Mendizábal se aprobó el Ayuntamiento pudo apropiarse de los terrenos de la huerta y del cementerio del convento de San Francisco para abrir una nueva calle con trazado norte‑sur junto a la antigua muralla. La nueva calle recibió el nombre de Isabel II en 1838.

Poco a poco se empezaron a construir edificios detrás de las casas de la calle Puerta la Sierra y junto al convento de San Francisco, siguiendo el trazado de la antigua muralla medieval. Durante mucho tiempo sólo hubo edificios en el lado este de la calle, mientras que en el lado oeste sólo estaban el convento de San Francisco y el Mercado de la Esperanza, inaugurado en 1905.

Desmonte para prolongar la calle Isabel II (1946)

En febrero de 1941 la calle hizo de cortafuegos y detuvo el avance del fuego en esa parte de la ciudad. Al realizarse el desmonte del cerro de Somorrosto la calle fue prolongada en 1957 hasta la calle Calderón de la Barca, ocupando el lugar de la calle Arce Bodega, que comunicaba las calles Cádiz y Calderón de la Barca.

Barracones instalados después del incendio de 1941

Cuando Isabel II fue destronada en la Revolución de 1868 la calle recibió el nombre de Lanuza en recuerdo de Juan de Lanuza, un líder Comunero. Unos años después, con la Restauración y proclamación de Alfonso XII, la calle recuperó el nombre de Isabel II. Durante la II República recibió el nombre de Francisco Ferrer Guardia, uno de los protagonistas de la Semana Trágica de Barcelona (1909), pero en 1937 volvió a recuperar su nombre original.

Calle Isabel II (1967)
(Autor: Pablo Hojas Llama)



miércoles, 15 de septiembre de 2021

Tal día como hoy...

El 15 de septiembre de 1907 es inaugurado el nuevo edificio del Ayuntamiento en la plaza de Pi y Margall en un solar junto al convento de San Francisco. Hasta ese momento el Ayuntamiento estuvo en la plaza Vieja, en un edificio que pasó a ser sede de la Audiencia Provincial y que resultó destruido en el incendio de 1941.


lunes, 6 de septiembre de 2021

Arqueología urbana (XIV)

En los años 60 y 70 el Ayuntamiento puso en algunos puntos de la ciudad unas luces a nivel de la calzada que advertían a los conductores de la existencia de isletas, cruces, curvas peligrosas, etc. Las luces estaban situadas entre los bloque de granito de los bordillos. Aunque hace ya mucho tiempo que fueron retiradas, en la isleta que hay en el paso de cebra situado junto al Hotel Silken Río, en El Sardinero, aún es posible ver los restos de dos de ellas y el hueco en el que hubo una tercera luz.


Arqueología urbana (XIII)


sábado, 4 de septiembre de 2021

Tal día como hoy...

El 4 de septiembre de 1929, cuando volvía de dar la primera vuelta aérea al mundo de una aeronave de pasajeros, el dirigible alemán LZ 127 Graf Zeppelin sobrevoló Santander para agradecer al rey Alfonso XIII su interés por el viaje de la aeronave.

(La foto no está tomada en Santander)


viernes, 27 de agosto de 2021

Un poco de historia (XCVI)

Las calles Cuesta del Hospital y Garmendia

Hacia finales del siglo XVIII el Ayuntamiento tomó la resolución de "poner al corriente el camino desde la tercera caseta a las Calzadas Altas y Bajada del Hospital para que entren y salgan por allí toda la arriería y carruajes y preservar de este modo el paseo público de Becedo". El citado camino era una vía estrecha y con gran pendiente entre casas viejas y no alineadas. La apertura de la Rampa de Sotileza en 1887 hizo que aumentara el tráfico de carros con mercancías de todo tipo procedentes de los muelles y del ferrocarril.

Avenida de Calvo Sotelo y calle Cuesta del Hospital (1963)
(Autor: Pablo Hojas Llama)

Su nombre lo recibió por ser el camino más corto para ir al Hospital de San Rafael, situado en las Calzadas Altas. En 1913 recibió el nombre del político Segismundo Moret, pero en 1937 recuperó su nombre original. En 1941 hizo de cortafuegos e impidió el avance del fuego.

Calle Cuesta del Hospital (1980)

Por su parte, la actual calle Garmendia tiene sus orígenes en un camino trazado en 1792 que comunicaba las Calzadas Altas con el Camino Real. El primer nombre que tuvo fue el de Cuesta de Santa María Egipcíaca, pero en planos de mediados del siglo XIX ya aparece con el nombre de Garmendia. Al igual que la Cuesta del Hospital, la calle Garmendia también tiene una fuerte pendiente.

Calle Garmendia (1982)



martes, 17 de agosto de 2021

Arqueología urbana (XIII)

Cuando el actual edificio del Ayuntamiento fue construido a principios del siglo XX (fue inaugurado en 1907) tenía dos entradas principales situadas en la misma esquina: una en la fachada que da a la plaza y la otra en la fachada que da a la calle Los Escalantes, como se puede ver en la siguiente foto de 1907.

Plaza de Pi y Margall (1907)

Cuando en los años 60 el edificio pudo ser ampliado, la fachada principal pasó a ser la fachada que da a la plaza y en ella se abrió la entrada principal, por lo que esas dos entradas fueron cerradas. Para ello se pusieron grandes bloques de piedra en los dos huecos tapando la parte inferior y convirtiendo la parte superior en ventanas.

Aunque a simple vista no se nota, si uno se acerca a la fachada puede ver la separación que hay entre la fachada original y los bloques usados para cerrar los huecos de las entradas.

Fachada de la plaza
Fachada de la calle Los Escalantes



lunes, 16 de agosto de 2021

Tal día como hoy...

El 16 de agosto de 1971 se incendió el edificio conocido como "Palacio de Macho" que estaba situado en la calle Hernán Cortés, junto al antiguo Banco Español de Crédito y frente al Mercado del Este. El edificio tenía tres plantas dedicadas a comercio y una a vivienda.



viernes, 13 de agosto de 2021

Tal día como hoy...

El 13 de agosto de 1927 entra en servicio el tren directo que unía Santander con Hendaya. El tren salía de Santander de la Estación de la Costa en días alternos a las 13:00 horas y llegaba a Hendaya a las 20:30. El tren dejó de circular en 1932.


jueves, 29 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 29 de julio de 1907 Alfonso XIII inauguró el Monte de Piedad y Caja de Ahorros en un edificio obra de Lluis Doménech i Montaner y promovido por Antonio López, marqués de Comillas. El capital necesario fue aportado por Modesto Tapia. El edificio se encuentra en la esquina de las calles Tantín y Sevilla.


lunes, 26 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 26 de julio de 1943 se inaugura la nueva Estación del Norte, que forma parte de la nueva estación unificada que constaba de un pabellón para trenes de ancho ibérico y otro para trenes de ancho métrico. El proyecto, aprobado en 1941, fue obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto y del ingeniero Carlos Fernández Casado.



miércoles, 21 de julio de 2021

Un poco de historia (XCV)

De villa a ciudad (II)

Título de Ciudad por Fernando VI

Don Fernando, por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Murcia, de Jaén de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra de Borgoña, de Brabante y de Milán; conde de Absburgo, de Flandes, Tirol y Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina, etc.

Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Ricos Hombres, Priores de las Órdenes, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas, y los de Mi Consejo, Presidentes y Oidores de mis Audiencias, Alcaldes, Alguaciles de mi Casa y Corte y Chancillerías y a todos los Concejos, Corregidores, Asistentes, Gobernadores y otros mis Jueces y Justicias, Ministros y personas que sean o puedan ser mis vasallos, súbditos y naturales, así a los que ahora son como los que en adelante fueren y cada uno y cualquiera de Vos y ellos y a quien esta mi Carta fuere mostrada, a su traslado signado de Escribano público,

Fernando VI
(Louis-Michel van Loo)

SABED que habiendo llegado el caso, por espacio de dos siglos pretendido, de que se erija en Obispado la Abadía de Santander, por haber Su Santidad condescendido con los eficaces oficios interpuestos, para facilitar esta antigua instancia, en que se interesa la disciplina eclesiástica y el pacto espiritual de que tanto necesitan los fieles de aquellas Montañas.

Siendo correspondiente y conforme a la práctica que el lugar destinado para silla episcopal, se distinga con el título de CIUDAD; por decreto sellado de mi Real Mano, de 9 de enero próximo pasado, he venido en condecorar con el título de Ciudad a la villa de Santander, para que de aquí en adelante lo sea y se llame así.

En consecuencia de esta mi Real Resolución, mando a todos y a cada uno de los Vos sobredichos, que la hayáis y tengáis por tal, y la llaméis Ciudad, así por escrito como de palabra, y la guardéis y hagáis guardar todas las honras, gracias, franquicias, libertades, exenciones, preeminencias, prerrogativas, inmunidades y todas las otras cosas y por razón de ser Ciudad debe haber y gozar, y la deben ser guardadas, todo bien y cumplidamente, sin faltarle cosa alguna. Si de ello quisiese dicha Ciudad de Santander mi Carta de Privilegio y Confirmación, ahora o en cualquier tiempo, mando a mis Concertadores y Escribanos mayores de Privilegios y Confirmaciones, y a mi Mayordomo Chanciller y a Notarios Mayores y a los oficiales que estáis a la Tabla de mis sellos, que se la den, libren, pasen y sellen, la más fuerte, firme y bastante que les pidiese y menester hubiese.

Y de esta mi Carta se ha de tomar la razón en la Contaduría general de Valores de mi Real Hacienda a que está incorporada la media annata; expresando haberse pagado, o quedar asegurado este derecho, con declaración de lo que importare; sin cuya formalidad mando sea de ningún valor, y no se admita ni tenga cumplimiento esta merced en los Tribunales y dentro y fuera de la Corte.

Dado en Aranjuez, a 29 de junio de mil setecientos y cincuenta y cinco años. YO, EL REY.




Un poco de historia (XCIV)

De villa a ciudad (I)

Corría el 5 de agosto de 1748 cuando a la Plaza de la villa empezaron a llegar todo tipo de gentes, desde señores de alto rango, a artesanos, molineros, pescadores, calafates, mercaderes, panaderos, mareantes, etc. También acudían monjes, soldados y marineros. Todos acudían a la convocatoria del Alcalde Mayor, don Pedro Buenaventura, para otorgar poder a don Juan Jove Muñiz, Magistral del Ilustre Cabildo eclesiástico, para que, junto al poder que ya tenía concedido por las villas y valles de la comprensión del Bastón de las Montañas y Peñas Abajo del Mar continuara con sus gestiones ante el rey Fernando VI solicitando la erección del Obispado de Santander.

Además, en la Corte de Fernando VI tenían gran influencia dos montañeses de pura cepa, el jesuita Padre Rábago, confesor y consejero del Rey, y Juan de Isla y Alvear, importante empresario y constructor naval. Los tres encontraron en el Rey una gran disposición para tratar de dicho asunto.

Juan de Isla y Alvear
Padre Francisco Rávago y Noriega

Todos los asistentes se reunieron en la Sala Capitular del Ayuntamiento, presidida por un testero con un retrato de cuerpo entero del Rey. Después de muchas discusiones y llegar a acuerdos, el escribano redactó la resolución aprobada: "[…] acordaron dar y dieron toda su autoridad y plena facultad a dichos señores Justicia y Regimiento de esta villa, para que por sí mismos y a nombre de los que presentes se hallan, vecinos de ella y de su jurisdicción, puedan otorgar el referido poder en favor del citado doctor don Juan Jove […]". El acuerdo, que fue muy bien acogido por todos los presentes en la plaza, dio paso a unas gestiones que durarían unos años y terminarían con la resolución pontificia en la que se erigía a Santander como cabeza de Obispado, paso previo para que la villa fuera nombrada ciudad.

En el Ayuntamiento se recibió carta de don Juan Jove contando que S.S. Benedicto XIV, mediante una Bula, erigía en Catedral la iglesia colegial y que el Rey condecoraría a la villa con el título de ciudad. El 21 de enero de 1755, en una sesión memorable, el escribano Antonio Somonte extendió el acta con el acuerdo adoptado tras recibir tan buenas noticias, "cuyas especiales gracias, además de lo que autorizan e ilustran a esta citada villa, ceden en muy particular beneficio espiritual y temporal de todos sus vecinos y naturales, por los que las rinden y tributan a la Magestad Divina que con su alta, incomprensible e infinita Providencia, ha sido servido proporcionar tan apreciable favor sin el menor costo ni dispendio de esta expresada villa y país. Y para expresar en lo posible su rendido agradecimiento al soberano autor de esta, al parecer, maravilla, acordaron deber asistir todos por Cuerpo de Ayuntamiento a dicha iglesia colegial a hallarse presentes con velas encendidas al Tedeum Laudamus y Misa solemne que en acción de gracias se celebrará en ella por los individuos de su Cabildo eclesiástico. Y que en las tres noches próximas se enciendan luminarias en toda la villa y se hagan todas aquellas honestas festivas demostraciones que permita el tiempo y sean proporcionadas a unos corazones reconocidos y obligados a tan soberano beneficio... Y que para perpetuar memoria y eterno monumento de tan especiales favores del Cielo, se haga una lápida de la materia más sólida y permanente en el sitio más propio de estas Casas Consistoriales, grabando en ella la inscripción correspondiente a que en la posteridad y siglos venideros conste el tiempo en que se consiguieron y el particular bienhechor que con tanto esmero se dedicó a facilitarlos".

Firmaron el acuerdo José Pérez de Cosío Noriega, marqués de Conquista Real, don Pedro de Abarca Calderón, don Fernando A. de Bustamante Revello, don Agustín Navarrete, don José Campuzano y don Bartolomé Pedrajo.

Cuando los vecinos de Santander se enteraron de la buena nueva se congregaron en la plaza para dar vítores y aplausos. Cada resolución del Ayuntamiento era acogida con murmullos de aprobación. Una de ellas recogía que se podía disponer de los fondos necesarios para celebrarlo con los correspondientes festejos, aunque hubo que esperar a la primavera ya que el mes de enero no era el más adecuado para celebraciones al aire libre.

Sin embargo, la ya ciudad dio muestras de austeridad al suspender los festejos por ser "dispendio oneroso a las arcas del común, ya que sería mucho más útil y acepto a los ojos de Dios que dichos caudales se invirtiesen en obras piadosas", como así se hizo.

En el mes de julio se recibió la carta del rey Fernando VI, fechada el 29 de junio, que confirmaba el Decreto del 9 de enero de ese año por el que concedía a Santander el título de Ciudad.

En los días siguientes don Joaquín de Olivares, natural de Santander, marqués de Villacastel, gentilhombre de cámara y mayordomo de semana del Rey fue comisionado para dar las gracias al Rey "haciéndole las más atentas expresiones de fidelidad profunda y rendido agradecimiento a la citada gracia real".


Un poco de historia (XCV). De villa a ciudad (II)
Un poco de historia (XCIII). El castillo de San Felipe


sábado, 17 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 17 de julio de 1951, a las 22:00 circularon los primeros trolebuses en Santander. La primera línea fue Alfonso XIII-Sardinero, pero unos años más tarde se prolongó hasta Valdecilla. Los trolebuses reemplazaron a los tranvías en el transporte público urbano, excepto al tranvía de Miranda, que circuló hasta 1953.



domingo, 11 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 11 de julio de 1187 el rey Alfonso VIII de Castilla otorgó a la villa de Santander un fuero por el que se reconocía la personalidad jurídica de las instituciones del Concejo y se concedían a la villa privilegios que favorecían su potencial económico.


viernes, 9 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 9 de julio de 1929 aterrizó en el aeródromo de La Albericia el avión Path Finder en su intento de volar desde Old Orchard (Maine, Estados Unidos) hasta Roma (Italia) sin hacer escalas. Debido al mal tiempo durante el vuelo y a un cálculo erróneo del combustible, los pilotos tuvieron que desviarse de su ruta y aterrizar en Santander.



jueves, 8 de julio de 2021

Un poco de historia (XCIII)

El castillo de San Felipe

No se sabe exactamente cuándo fue construido, pero lo más probable es que fuera en la primera mitad del siglo IX, bajo el reinado de Alfonso I, sobre una antigua fortaleza romana. A partir de la concesión del Fuero a Santander por parte de Alfonso VIII en 1187, el castillo se amplía. En 1476 los Reyes Católicos conceden a Juan Simón, El Lombardero, "la Alcaldía del castillo y fortaleza de Santander".

El historiador e investigador Fernando G. Camino y Aguirre, de la Escuela Superior de Guerra, basándose en el grabado de Braun, lo describe así: "El castillo apenas sufrió modificaciones desde que fue construido hasta el siglo XVII. De planta cuadrada, con torreones cilíndricos en los ángulos, excepto en el prismático triangular del sudoeste, de poca mayor elevación que las cortinas, a una de las cuales divide en dos secciones un torreón de la misma traza y altura aproximada que los angulares. En esta cortina y a mitad de su altura, pueden apreciarse cuatro saeteras pareadas, dos a cada lado del torreón central. La torre del homenaje se levanta en el muro del segundo término; es una torre de tres cuerpos prismáticos de base rectangular, el central de mayor elevación que los dos laterales a él adosados por una de sus caras. Del torreón del ángulo sureste aparece unido uno más reducido que conserva la cubierta, de pronunciado peralte, del que arranca un muro que remata otro torreón circular, asentado en la misma orilla del mar".

1890
 
En 1528 el castillo ya se encontraba en tan mal estado que el Concejo "remató el castillo del rey de esta villa, con lo de fuera aderente al dicho castillo para ayuda a los reparos dél". En el siglo XVI Felipe II concedió a Juan de Escobedo, secretario de Juan de Austria, la Alcaldía perpetua del castillo a cambio de su mejora y mantenimiento. Escobedo sólo conservó los muros exteriores y rehízo el interior, rodeando el patio central. Tras la muerte de Juan de Escobedo sus descendientes, con la autorización del Rey, vendieron la Alcaldía del castillo a Fernando de Acevedo, arzobispo de Burgos.

En el año 1621 se le añadió una batería de artillería en la base del muro este, sobre el muelle de las naos. Entre 1656 y 1661 la Corona se gastó 10.000 ducados en las importantes reformas llevadas a cabo en el castillo de la villa. En esas reformas se rasgaron las ventanas y se abatieron las almenas, cubriéndose todo de tejados. Además, para agradecer la ayuda del Rey en la restauración y mejora del castillo y de otras fortificaciones de la costa se esculpió el escudo real sobre la puerta principal y a partir de entonces el castillo comenzó a llamarse "de San Felipe".

Entrada al castillo por la calle de Los Azogues (1890)
 
A finales del siglo XVII se concedió licencia al abad Francisco Navarrete para que ampliara la capilla de la Colegial de los Cuerpos Santos a costa del castillo. En 1734 se estableció en él el Regimiento de Milicias de Santander. No muchos años después, en 1756, Fernando VI lo donó a la recién erigida Catedral de Santander. Durante la Guerra de la Independencia fue utilizado como cuartel por las tropas francesas, y en 1815 y 1816, se alojó allí el Regimiento de Infantería de Borbón. En 1840 fue destinado a parque de artillería y posteriormente de nuevo a cuartel, hasta 1891, año en el que lo abandonó su último residente, el Regimiento de Infantería de Bailén.

En 1896 se inició su derribo, que terminó en los primeros años del siglo XX. En el solar que ocupaba se construyó el Salón Pradera.

Durante las recientes obras de restauración de la Casa Capitular de la Catedral, situada en la esquina de las calles Cádiz y Obispo Juan Plaza García, detrás del Banco de España, se han descubierto parte de un muro y la torre sudoriental del castillo, que se han conservado para poder ser visitados.




sábado, 3 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 3 de julio de 1968 empezó la II Semana Naval, que ese año se celebró en Santander hasta el día 9. Vinieron todo tipo de barcos (fragatas, destructores, submarinos, portaaeronaves, etc.) que atracaron en los muelles y podían ser visitados. De todos los actos celebrados esos días el más espectacular fue el desembarco en la Segunda Playa de El Sardinero.



jueves, 1 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 1 de julio de 1919 se inauguró el Teatro Pereda, situado en la esquina de las calles Río de la Pila y Santa Lucía. Tenía un aforo de 1.700 localidades y llegó a ser uno de los mejores teatros de España. En él actuaron las grandes figuras del teatro español. También actuaron en él grandes cantantes y, aunque era un teatro, también se ofrecían en él otros espectáculos, como cine, circo, etc.


jueves, 24 de junio de 2021

Tal día como hoy...

El 24 de junio de 1892 empezó a circular el pequeño tranvía a vapor que unía el centro de la ciudad con El Sardinero a través de un túnel excavado bajo el Alto de Miranda. Debido a que el túnel no tenía el gálibo suficiente para la electrificación del tranvía, éste dejó de circular en 1913.



Tal día como hoy...

El 24 de junio de 1874 entró en servicio el tranvía que unía el centro de la ciudad con El Sardinero por la ladera paralela a la bahía y que unos años más tarde sería la avenida de Reina Victoria. El tranvía empezó siendo tirado por caballerías, pero en 1875 el Ayuntamiento autorizó la sustitución de las caballerías por locomotoras a vapor. El 21 de julio de 1913 se inauguró el servicio con tracción eléctrica.



miércoles, 23 de junio de 2021

Tal día como hoy...

El 23 de junio de 2017 fue inaugurado por los Reyes el Centro Botín, situado en el muelle de Albareda, junto a los Jardines de Pereda. Diseñado por Renzo Piano, su construcción duró cinco años y sufrió varios retrasos por problemas entre las distintas empresas que participaban en la misma.


jueves, 17 de junio de 2021

Tal día como hoy...

El 17 de junio de 1955 se inaugura oficialmente el servicio de trolebuses para unir Santander con El Astillero. Los trolebuses reemplazaron a los tranvías, que hacían el mismo recorrido desde 1909.


martes, 15 de junio de 2021

Tal día como hoy...

El 15 de junio de 1943 dejó de funcionar el tren directo que unía Santander con San Sebastián. El servicio empezó después de la Guerra Civil y había un tren diario en cada sentido. Este servicio vino a reemplazar al tren directo que unía Santander con Hendaya y que fue cancelado el 21 de febrero de 1932.


miércoles, 2 de junio de 2021

Arqueología urbana (XII)

Aunque está en pleno centro de la ciudad pasa desapercibida, nadie se fija en ella. Es la placa ovalada que está en la fachada del Ayuntamiento. En la misma, como se puede ver, se indica a qué altura está el centro de Santander sobre el nivel del mar.

En el siglo XIX se empezó a crear el mapa de España y para calcular la altimetría se tomó como referencia la ciudad de Alicante, ya que es donde la diferencia entre la marea alta y la marea baja (el nivel medio del mar) es menor. Para establecer algunas líneas de nivelación se siguieron las líneas ferroviarias, por eso en algunas estaciones todavía se pueden ver estas placas. Por ejemplo, en la estación de Reinosa hay una placa que indica 851,2 metros sobre el nivel medio del Mediterráneo en Alicante. Además de en las estaciones, también se pusieron en ayuntamientos y en otros edificios importantes.

En Santander hay, al menos, otras dos placas. Una está situada en la calle Sevilla, en la fachada del Centro Cultural CASYC y, como se puede ver en la foto, no está en buen estado.

Placa situada en la fachada del Ayuntamiento
Placa situada en la fachada del Centro Cultural CASYC

La tercera placa está en la entrada del edificio del antiguo Centro Meteorológico situado en el paseo del General Dávila. Antes de que el edificio fuera reformado estaba en la fachada.


Las placas son anteriores a 1925 ya que en ese año el Instituto Geográfico y Estadístico pasó a denominarse Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral, antecesora del actual Instituto Nacional de Estadística.

miércoles, 26 de mayo de 2021

Historia aérea (V)

La Sociedad Española de Construcciones Aeronáuticas y Similares

En 1913 el Servicio de Aeronáutica Militar español contaba con aviones que había comprado a las principales potencias europeas en este campo: el Imperio Austro‑húngaro, Francia y el Reino Unido, pero el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914 hizo que se planteara la construcción en España de aviones de caza para la Aviación Militar y de hidroaviones para la Marina, primero con patentes extranjeras y después españolas. Para ello se constituyó en Madrid la Sociedad Española de Construcciones Aeronáuticas y Similares (SECAS) en 1915 con un capital social de un millón de pesetas.

La empresa la presidía el Conde de Maceda y la dirigía y gestionaba Francisco de Areitio. Dado el prestigio internacional que habían adquirido los aviadores santanderinos Salvador Hedilla y Juan Pombo se decidió instalar la fábrica en unos terrenos que cedió el Ayuntamiento de Santander en La Albericia, donde ya existía un pequeño aeródromo.

Juan Pombo
Salvador Hedilla

Mientras se construían las naves y las distintas dependencias de la fábrica, los aviones se construían en unas naves situadas en la calle Castilla y luego se enviaban a La Albericia, donde se terminaban de montar. Una vez construidas las naves, éstas tenían un tamaño de 40 metros de largo, 15 metros de ancho y 15 metros de altura, y estaban dotadas de agua corriente y energía eléctrica. Interiormente estaban divididas en varias secciones: construcción de hélices, carpintería, fragua, soldadura autógena, secado, montaje, etc.

Juan Pombo fue nombrado director técnico, y Luis Acedo Pérez, ingeniero, fue nombrado jefe de talleres. Enrique Bolado, que acompañó a Pombo en el primer vuelo de Santander a Madrid, en 1916, fue nombrado jefe del equipo. Pombo contrató a una treintena de trabajadores con experiencia en distintos oficios: mecánicos, ebanistas, herreros, etc. El ingeniero Acedo y algunos de estos trabajadores fueron unos meses a la fábrica francesa de Villacublay a aprender las distintas técnicas constructivas empleadas en la fabricación de aviones.

De entre todos los tipos de avión que tenían proyectados, la SECAS empezó construyendo un biplano monomotor basado en el modelo MS 8 del fabricante francés Morane‑Saulnier, a quien compraron un ejemplar para que sirviera de modelo. La Aviación Militar encargó 12 unidades equipadas con un motor Hispano‑Suiza de 150 CV. Este avión medía 7,9 metros de longitud y 8,2 metros de envergadura, y pesaba media tonelada. Salvo el motor y las ruedas, todo se fabricaba en La Albericia. El primer modelo salió de la fábrica en junio de 1916 y fue bendecido por el obispo Vicente Santiago Sánchez de Castro.

Fuselajes montados en La Albericia

A medida que los aviones salían de la fábrica eran probados personalmente por Juan Pombo. Una vez que pasaban las pruebas eran desmontados, embalados y enviados por ferrocarril a Madrid, donde eran vueltos a montar en el aeródromo de Cuatro Vientos.

Cuando en 1917 salió de la fábrica el último avión de los encargados por la Aviación Militar, la fábrica cerró debido a los problemas que tenía para el suministro de materiales a causa de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, al acabar la guerra la fábrica cerró definitivamente. Además, todo el utillaje de la misma fue enviado a unas nuevas instalaciones aeronáuticas que se habían abierto en Guadalajara y en las que, en 1923, se constituyó la empresa Construcciones Aeronáuticas, S.A. (CASA), que aún existe y está integrada en el grupo Airbus. La fábrica de aviones de La Albericia fue desmantelada por completo en 1919.


Historia aérea (IV). El aeródromo de La Albericia


lunes, 17 de mayo de 2021

Tal día como hoy...

El 17 de mayo de 1900 fue inaugurada la Grúa de Piedra en el muelle de Maura. Recibe ese nombre porque está sobre una base de piedra que descansa sobre el lecho de la bahía. Tenía una capacidad de carga de 30 toneladas y llegó a ser la grúa más potente del puerto de Santander.


 

viernes, 14 de mayo de 2021

Tal día como hoy...

El 14 de mayo de 1504 los habitantes de Santander, junto a las autoridades civiles y eclesiásticas, se encomendaron por primera vez a San Matías para que les librara de la peste que asolaba la ciudad. San Matías fue el santo elegido de entre los Doce Apóstoles y desde entonces todos los años se celebran una misa y una procesión por el claustro de la Catedral.


miércoles, 12 de mayo de 2021

Tal día como hoy...

El 12 de mayo de 1931 se produjo un robo en el palacio de La Magdalena. El ladrón rompió un cristal para entrar y, después de recorrer todas las habitaciones y abrir todos los armarios, cajones, etc., sólo se llevó dos pequeñas miniaturas de una vitrina.


sábado, 8 de mayo de 2021

Tal día como hoy...

El 8 de mayo de 1467 el rey Enrique IV de Castilla expide un Privilegio por el que nombra Noble y Leal a la villa de Santander cuando se enteró de que los habitantes de Santander se enfrentaron al Marqués de Santillana porque querían ser leales al Rey y no al Marqués.