martes, 14 de marzo de 2017

Un poco de historia (LX)

El cementerio de San Fernando

Una Real Cédula de 3 de abril de 1787 dictada por Carlos III prohibía enterrar en las iglesias y ordenaba la construcción de cementerios en las afueras de las ciudades por razones de salubridad y para evitar la propagación de enfermedades como el cólera y la peste. Por este motivo el Ayuntamiento aprueba en 1813 la construcción de un nuevo cementerio en las Calzadas Altas, fuera de los muros de la ciudad. Hasta entonces los enterramientos se realizaban en el pequeño cementerio que había en el convento de San Francisco, en el que había que remover los enterramientos ya existentes para hacer sitio a los que se iban produciendo. Esto hacía que salieran al aire los efluvios de la descomposición de los cuerpos enterrados.

Para la construcción del nuevo cementerio el Ayuntamiento compró unos terrenos a la condesa de Isla. Como éstos estaban cerca del convento de la Santa Cruz, de las clarisas, el cementerio se empezó llamando "de la Santa Cruz". Los primeros enterramientos tuvieron lugar en 1830. Sin embargo, el nuevo cementerio no tuvo mucha aceptación1 y se seguían produciendo enterramientos en el pequeño cementerio de San Francisco, que ya estaba saturado. Esto provocó que en 1833 el Intendente de la Provincia de Santander recordara al Ayuntamiento la prohibición de enterrar en iglesias y en el interior de las ciudades. Al año siguiente, 1834, con motivo de una epidemia de cólera, el Ayuntamiento establece que el cementerio de San Fernando sea el único lugar en el que se puedan celebrar enterramientos. En 1838 las tumbas del cementerio de San Francisco fueron trasladadas al de San Fernando.

Cementerio de San Fernando

En 1881 el Ayuntamiento encargó al arquitecto municipal Casimiro Pérez de la Riva el diseño de un nuevo cementerio más grande en Ciriego. Después de superar varios problemas de diversa índole, sobre todo con los terrenos, el 3 de septiembre de 1893, y bajo la supervisión del nuevo arquitecto municipal Joaquín Ruiz Sierra, es inaugurado el nuevo Cementerio Municipal de Ciriego.

Una vez abierto el cementerio de Ciriego el de San Fernando fue clausurado y las tumbas fueron trasladadas a Ciriego en los años 20. En los terrenos que ocupaba se construyó la Prisión Provincial, inaugurada en 1935.

Pese a que el de San Fernando era un cementerio católico, en él estuvieron enterrados los miembros de la Legión Británica2 bajo un monumento conmemorativo. El hecho de enterrar no católicos en tierra sagrada, considerado un sacrilegio por buena parte de la sociedad de la época, fue uno de los motivos por los que se decidió la construcción de un cementerio para protestantes. Tanto el monumento como los enterramientos fueron trasladados al Cementerio Protestante situado en la calle Cardenal Herrera Oria cuando éste fue inaugurado en 1864.

Una curiosidad: una vez derribado el cementerio de San Fernando muchas piedras de las tumbas fueron empleadas para hacer los bordillos en algunas calles, por lo que era posible ver algunos de los nombres de quienes ocuparon dichas tumbas.


1 En esa época existía la creencia popular de que un cementerio que no estuviera junto a una iglesia no podía considerarse un lugar sagrado y, por lo tanto, en él no se podía recibir cristiana sepultura.
2 La Legión Británica fue un cuerpo militar de voluntarios formado en 1835 por Gran Bretaña atendiendo a una petición de la Reina regente española María Cristina de Borbón para que proporcionara apoyo a las tropas liberales en la Primera Guerra Carlista.




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