lunes, 3 de marzo de 2014

Tempus fugit (I)




Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus

Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo
Geórgicas, Virgilio


En las fachadas de algunos edificios, no muchos, la verdad, podemos encontrar un reloj, de mayor o menor tamaño, y que, salvo excepciones, podremos consultar para saber qué hora es. Otros, los menos, llevan parados mucho tiempo y parecer ser que así seguirán.

El reloj del Ayuntamiento es el más antiguo de la ciudad, pues su maquinaria data de finales del siglo XVIII, y hasta los años 80 tocaba las campandas y música ("La fuente de Cacho", "Eres alta y delgada", "Santander" y otras canciones) y en Navidad tocaba villancicos. Pero parece ser que molestaba y lo quitaron. Qué pena que ya ni siquiera toque las campanadas, aunque sea a bajo volumen.

También tenía un carillón musical el reloj del Banco Santander. Hoy en día, salvo error, sólo dan campanadas el reloj de la Catedral y el de la iglesia de Nuestra Señora de la Bien Aparecida, en la calle Vargas.


Tempus fugit (II)

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