viernes, 11 de mayo de 2018

Un poco de historia (LXXIII)

La avenida de Reina Victoria

A mediados del siglo XIX, para la reforma de la ciudad, ésta se divide en tres zonas claramente definidas: la Nueva Población de Maliaño (desde la dársena de las Naos hacia el oeste), el casco urbano y el barrio veraniego de El Sardinero (desde San Martín hasta Cueto). Para esta última zona se trazó el llamado "Plan de Ensanche del Este". El principal objetivo de dicho Plan era el trazado de una vía "desde Puertochico para allá", tomando como punto de partida la plataforma de la vía del tranvía de Gandarillas.

Construir un camino cómodo, a media ladera, superando la difícil orografía del terreno suponía un importante desembolso que la economía municipal no se podía permitir. Aun así se estableció la calle San Martín como punto de partida del Ensanche del Este. El primer proyecto de una avenida hasta El Sardinero data de 1911. Desde el primer momento a la nueva vía le asignaron la categoría de avenida ya que, según sus autores, "por su situación, suavidad de rasantes y amplitud permitiría la circulación de toda clase de vehículos y peatones con verdadera holgura". Dicha avenida iría desde la calle de La Unión hasta La Magdalena y tendría una longitud de dos kilómetros. También se proponía como nombre para la nueva avenida el de la reina doña Victoria Eugenia de Battenberg, esposa del rey Alfonso XIII.

Avenida de Reina Victoria y paseo de Pérez Galdós
Avenida de Reina Victoria y paseos de Ramón Pelayo y Pérez Galdós

Para las obras era precisa la expropiación de parte de la finca de La Alfonsina y de varios terrenos propiedad de particulares. Esto dio lugar a litigios con algunos propietarios y a la búsqueda de soluciones a estos conflictos por parte del Ayuntamiento. Por fin, en noviembre de 1912 las obras salen a subasta y son adjudicadas al empresario Estanislao Arruti. El Ayuntamiento tomó importantes acuerdos en relación a la avenida, "que ha de ser uno de los paseos en que la circulación será más intensa y que por la belleza del hermoso panorama que desde él se ha de gozar, debe exigir como complemento la estética de los edificios que se erijan en sus proximidades". Una de estas decisiones fue la de aplicar una ordenanza que establecía que "en los paseos y avenidas que se aprueben y especialmente en los del Alta, Concepción, Miranda, Bajadas de El Sardinero, El Cañón y nuevas carreteras de Maliaño a Peñacastillo, no se permitirá ninguna construcción que no se retire menos de cinco metros de la verja o línea de cerramiento lindantes con el andén".

También se aplicaría un acuerdo realmente trascendente, según el cual se prohibían, de modo terminante, las construcciones en el lado sur de la avenida y la edificación de cualquier tipo que restase a la vista el placer de la contemplación del prodigioso panorama de la bahía.


A los problemas legales derivados de las expropiaciones de terrenos hubo que añadir también varias huelgas que paralizaron las obras. Por fin, en julio de 1914 el paso del cortejo de la reina (el rey aún no había llegado a Santander) dio por inaugurada la nueva avenida. Los coches que formaban el cortejo circularon despacio para que la reina pudiera ver la obra terminada y el paisaje que se divisaba desde la avenida.

En un principio la avenida llegaba hasta la curva conocida actualmente como "de La Magdalena". A partir de ese punto la carretera ascendía ligeramente hasta confluir con el paseo de Pérez Galdós, desde donde seguía por el "camino del Cañón", paralelo a la trinchera del tranvía que, por la Punta del Lobo, o de Miramar, seguía hasta El Sardinero.

1941

En 1948 empezaron las obras para prolongar la avenida hasta la plaza de Italia. Para ello se rebajó la rasante y se eliminó la trinchera del tranvía para poder ensanchar la calzada. Sobre la ensenada de El Camello se hizo un terraplenado intensivo con las rocas y tierras procedentes del desmonte del cerro de Somorrostro realizado para prolongar las calles Isabel II y Lealtad en la reconstrucción del centro de la ciudad después del incendio de 1941. También se eliminó la pequeña loma que había al inicio del desaparecido paseo de Ramón Pelayo, mejorándose el cruce con el paseo de Pérez Galdós.

La avenida de Reina Victoria vista desde la Quinta Maza

Ahora ya se podía ir desde San Martín hasta El Sardinero por un bonito y cómodo paseo al borde de la bahía con unas vistas espectaculares. Las puntas de Miramar y San Roque se transformaron en sendos miradores con pérgolas y jardines y a la altura de la Primera Playa se ensanchó aún más el paseo y se hizo una plantación de tamarises a todo lo largo del mismo hasta llegar a Piquío.

En 1936, atendiendo a una vieja demanda de algunos ediles de 1925, en especial de Macario Rivero, del Frente Popular, el entonces alcalde de Santander, Ernesto del Castillo Bordenave, cambió el nombre a la avenida y la llamó "Avenida de Pablo Iglesias", pese a que una calle del Ensanche de Maliaño ya tenía ese nombre desde unos años antes.

La avenida de Reina Victoria es uno de los paseos más bonitos de Santander, con unas vistas increíbles sobre la bahía, especialmente los días soleados con viento sur. A lo largo de la misma hay jardines, miradores y unos cuantos monumentos que están necesitados de una buena limpieza y restauración.


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