lunes, 31 de octubre de 2016

Fin de semana bajo la niebla

Este fin de semana ha destacado por la niebla que ha habido en la costa. Una niebla tan espesa que ha limitado la visibilidad a unos metros y ha dificultado la navegación tanto aérea como marítima.



El sábado a primera hora de la tarde la niebla, aunque ya era espesa, no impidió que el ferry procedente de Inglaterra pudiera entrar a puerto. Para ello entró abriéndose paso haciendo sonar la sirena para advertir de su presencia a los demás barcos que pudiera haber en la bahía.


El domingo no sólo se mantuvo la niebla, sino que fue a más, por lo que en el aeropuerto Seve Ballesteros se cancelaron todas las operaciones del día.




miércoles, 19 de octubre de 2016

El otro Santander (III)

La calle Alejandro García


La calle que hoy nos ocupa es una calle en pendiente que comunica el paseo de Canalejas con la calle Tetuán. Es una tranquila calle en la que la mayoría de las casas son antiguos chalés unifamiliares con un pequeño jardín.



Su nombre actual lo recibió en 1913 a los pocos meses de abrirse la calle. Alejandro García fue un joven santanderino que en 1911 se alistó voluntariamente en la Guerra del Rif1 sustituyendo a un hermano, que era a quien le había tocado realmente alistarse, ya que éste estaba preparándose para ser ordenado sacerdote. Por este motivo la calle es conocida popularmente como "la cuesta del soldado".

1 La Guerra del Rif (1911-1927), también conocida como la Guerra de África, tuvo lugar en el norte de Marruecos cuando las tribus de la región montañosa del Rif se sublevaron contra las autoridades coloniales españolas y francesas.




martes, 11 de octubre de 2016

Un poco de historia (LVI)

La plaza de las Brisas


A medida que El Sardinero se iba transformando y se trazaban nuevas calles y avenidas, como resultado de las nuevas alineaciones entre Piquío y los cercanos hoteles quedó un espacio de forma triangular. En 1925 el arquitecto Ramiro Sainz Martínez, autor de la reforma de esa zona de El Sardinero, mejora dicho espacio y crea una plaza con jardines que recibe el nombre de "Plaza de las Brisas".


En 1927 el Ayuntamiento decide cambiar el nombre de la plaza y llamarla "Plaza de Juan Pombo Conejo", empresario, político y una importante personalidad en la vida local durante muchos años. Sin embargo, el proyecto no cuajó, como tampoco ocurrió en 1935 cuando el Ayuntamiento la quiso dar el nombre de "Plaza de Sainz Martínez", en honor al arquitecto que la creó.



En 1929 fue instalada en la plaza la estatua de Colón que originalmente estaba destinada a ser instalada en un salón del vapor "Cristóbal Colón" de la compañía Transatlántica. En 1945, por encargo del Ayuntamiento, el escultor José Torné crea un mapa en relieve de la entonces provincia de Santander en el que se puede ver con un gran detalle la orografía de la provincia así como las principales localidades, ríos, carreteras, etc.

Autobuses en la plaza de las Brisas (años 60-70)

Trolebús saliendo de la plaza de las Brisas (años 60-70)

La plaza estaba dividida en dos por una pequeña calzada en la que los trolebuses municipales primero, y luego los autobuses, tenían la última parada del recorrido. Se construyó una pequeña caseta que servía como pequeña oficina para los empleados del transporte urbano y también como taquilla en la que se podía obtener el billete del autobús. Cuando la plaza fue reformada en los años noventa se quitó esta pequeña calzada y la caseta, que se conserva, perdió su anterior uso. En la plaza aún se aprecia el trazado curvo que tenía esta calzada.

Antigua taquilla de los autobuses municipales

Trazado de la antigua parada de los autobuses municipales

Mapa en relieve de Cantabria





domingo, 9 de octubre de 2016

Refugios antiaéreos (VI)

Retomo la serie de artículos sobre los refugios antiaéreos que podemos encontrarnos en Santander para mostraros uno que está en la calle Vía Cornelia, bajo el Colegio La Enseñanza, junto a un rincón del muro.


Por lo poco que he podido averiguar sobre él mide unos 60 metros de longitud.


martes, 4 de octubre de 2016

El otro Santander (II)

La calle Rogelio de Egusquiza


La calle de la que hoy quiero hablaros es una pequeña transversal a la calle San Sebastián. Rogelio de Egusquiza es una calle muy corta, en pendiente. Consta de dos tramos de escaleras, uno a cada lado, con una zona central que en sus buenos tiempos debió estar ajardinada.


Rogelio de Egusquiza y Barrena fue un pintor y escultor nacido en Santander en 1845 que destacó por su pintura basada en temas de óperas de Wagner ya que fue amigo personal del compositor. Falleció en Madrid en 1915. Su obra está repartida en varios museos, entre ellos El Prado (Madrid) y el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (Santander).




miércoles, 28 de septiembre de 2016

El otro Santander (I)

Una de las mejores formas de conocer una ciudad es perderse por sus calles, callejear. De este modo se puede descubrir rincones, callejuelas, travesías, pasajes, etc., que no aparecen en los planos, libros, guías de viaje, etc., y que, pese a esto, pueden llegar a tener su encanto. Cuando tengáis tiempo libre os recomiendo que lo hagáis en Santander. Es lo que pretendo con esta nueva serie de artículos: descubrir rincones de Santander desconocidos, descubrir "el otro Santander".


Las travesías de San Matías y La Enseñanza

La calle San Matías es una pequeña calle que une las calles Vista Alegre y La Enseñanza y que tiene una pequeña travesía sin salida pero que, por increíble que parezca, tiene la suficiente anchura como para que en ella se pueda aparcar en batería.



Travesía de San Matías

En esta calle, al igual que en el Paseo de Pereda, se da la curiosa circunstancia de que hay portales con números pares e impares en la misma acera.

Por lo que a la travesía de La Enseñanza respecta, ésta se encuentra en la acera derecha de la calle, antes de la travesía de San Matías. Es una calle muy estrecha y pequeña a la que se accede por unas escaleras. Tampoco tiene salida.


Travesía de La Enseñanza

El otro Santander (II). La calle Rogelio de Egusquiza



viernes, 16 de septiembre de 2016

Numeración correlativa

En las calles de Santander podemos encontrarnos cosas curiosas en las que nadie se fija, aunque estén a la vista, pero que están ahí. Hace unos días una seguidora del blog, Elena, me mandó un correo en el que me preguntaba por una de estas curiosidades. Me contaba que un día tenía que ir a una oficina situada en un piso en el Paseo de Pereda y que cuando estaba buscando el portal se dio cuenta de algo curioso. Al principio no lo creía pero, después de hacer su gestión, recorrió de arriba abajo el Paseo de Pereda y pudo comprobar que era cierto, que lo había visto bien. Como no sabía a quién preguntar decidió escribirme para ver si yo la podía ayudar pero, tras preguntar a gente que podría saberlo, nadie me ha podido dar una respuesta convincente, sólo suposiciones.

Portales números 3 y 4

Portal con los números 7 y 8

Como todos sabéis, en cualquier calle los portales de una acera tienen números impares y los de la otra acera los tienen pares. En Santander hay muchas calles que sólo tienen una acera (el Paseo de Pereda, Vargas, San Fernando, Castelar, etc.) y sus portales son pares (San Fernando) o impares (Vargas, Castelar). Sin embargo, en el Paseo de Pereda se da un caso curioso: sus portales tienen números pares e impares. Esto es lo que llamó la atención a Elena.

Supongo que esto tendrá algún motivo, alguna explicación; tal vez en la Casona, en algún viejo registro, esté el por qué o haya alguien que lo sepa. Creo que es la única calle de Santander en la que pasa esto.

Portales números 16 y 17


ACTUALIZACIÓN

Gracias a nuestro amigo Gonzalo, del blog "Hablando de Cantabria", el cual recomiendo, hemos podido saber que en la Travesía de San Matías también hay portales pares e impares en la misma acera.

Portales números 3 y 4A de la Travesía de San Matías

La imagen de Google Maps que aparece al ejecutar el vínculo de más arriba no está actualizada ya que en ella aún se puede ver el edificio correspondiente al número 2 de la calle. En la actualidad ese edificio ya no existe y el número 2 de la Travesía de San Matías es un solar vacío.

Otro lugar en el que los portales también tienen números pares e impares es la plaza de La Esperanza.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Un poco de historia (LV)

La calle Joaquín Costa

Ya desde antiguo se tiene constancia de la existencia de un sendero que comunicaba el Alto de Miranda con el camino del Cañón1 por el barranco por el que descendía un pequeño arroyo formado por las aguas procedentes de Miranda y otros lugares altos cercanos. Este barranco siempre fue conocido como "La Cañía", nombre que recibió oficialmente en 1877. A partir de los años 60 del siglo XIX, cuando El Sardinero empieza a ser conocido como lugar de veraneo, el Ayuntamiento empezó a tener en cuenta esta zona en sus planes de urbanismo.

Calle Joaquín Costa (1923)

Calle Joaquín Costa

Durante mucho tiempo fue un lugar de aspecto campestre ya que en él había varias casas de labor y plantíos. Lo que relanzó definitivamente esta zona de El Sardinero fue el tren de Pombo, el tranvía a vapor que, a través de un túnel bajo el Alto de Miranda que desembocaba en la vaguada de Tetuán, comunicaba El Sardinero con el centro de la ciudad. Se empezaron a construir chalés y hoteles de viajeros, y en ella se instalaron las Ferias de San Roque.

Tren de Pombo en La Cañía dirigiéndose al túnel

Vista de La Cañía desde el Alto de Miranda
(se puede ver el tren de Pombo dirigiéndose al túnel)

En 1911 recibió el nombre de Joaquín Costa como homenaje al político republicano fallecido ese mismo año. Sin embargo, popularmente sigue siendo conocida como "La Cañía".

1 El camino del Cañón era el nombre que recibía el tramo de costa comprendido entre La Magdalena y la Primera Playa, en el que se construyó la trinchera por la que se trazó la vía del tren de Gandarillas.




martes, 30 de agosto de 2016

Un poco de historia (LIV)

La Rúa Mayor


La villa de Santander comenzó a formarse al flanco de la primitiva ermita del cerro de San Pedro. En esa zona se fue formando la llamada Puebla Vieja, o Puebla Alta, dentro de los límites de la muralla que rodeaba la villa. En la Puebla Vieja, además del castillo y la abadía, estaban las residencias de los más antiguos linajes de la villa, en su gran mayoría hidalgos y nobles, de los mandos militares y de los miembros del clero. La Puebla Vieja era donde vivía la aristocracia de la entonces villa de Santander.

Inicio de la Rúa Mayor junto a la Catedral

En la Puebla había pequeñas callejuelas, más bien callejones, que la atravesaban de norte a sur y de este a oeste, y tenía como calle principal la vía que comunicaba la torre de la abadía y la capilla del Espíritu Santo, o de Santiago, con la puerta de San Pedro, por la que se accedía a la Puebla. Esta puerta fue la que, en el siglo XV, tres nobles abrieron de madrugada para que entraran las fuerzas del Marqués de Santillana, que ocuparon la Puebla, el castillo y la abadía. Esta calle principal se llamó primero San Pedro, pero con el tiempo adquirió el nombre de Rúa Mayor.

Casona del linaje de Herrera (siglo XV)

Era una típica calle medieval, con casonas de grandes portones y escudos de piedra en la fachada a ambos lados, empedrada, en la que el sol sólo entraba al atardecer dada su estrechez y orientación. Según un Padrón de Hidalgos de 1786 en ella vivían cuarenta y cinco vecinos, de los que veintinueve eran nobles hidalgos, como los condes de Villafuerte y de Isla Fernández. En ella tuvieron su casa importantes linajes, como el de Escalante.

En la Puebla Vieja se fueron estableciendo talleres de artesanos (orfebres, ebanistas, toneleros, herreros, etc.), bodegas, pequeños cafés, etc. Cuando en 1903 el obispo Sánchez de Castro construyó el Palacio Episcopal, la capilla del Espíritu Santo quedó integrada en el mismo. Hasta entonces los prelados vivían en la plaza de los Remedios.

Palacio Episcopal (1903)

La calle Rúa Mayor tenía como paralela a su hermana Rúa Menor, ambas comunicadas por las calles Del Viento y Prieto. Para salir a la Puebla Nueva había muchos caminos, pero los dos principales eran ir a la calle Rúa Menor y bajar por la cuesta de Gibaja hasta la calle Atarazanas, o seguir por la Rúa Mayor hasta la torre de la Catedral y bajar por el arco de la torre hasta las calles Del Puente o Somorrostro. El arco bajo la torre de la Catedral era una rampa, no estaba escalonado como en la actualidad, por lo que por él podían pasar carros.

Desmonte del cerro de Somorrostro después del incendio de 1941
(aún se puede ver parte de la calzada de la vieja Rúa Mayor)

La calle Rúa Mayor y sus aledañas conservaron su carácter medieval hasta que el incendio de 1941 acabó con ellas. De las casonas de los nobles sólo se pudieron salvar algunos escudos de piedra de las fachadas que durante muchos años estuvieron de adorno en la Alameda de Oviedo. Prácticamente no quedó ninguna casa en pie. Ni la Catedral ni el Palacio Episcopal se salvaron de las llamas. Cuando se diseñó la nueva trama urbana de la ciudad para su reconstrucción, se dispuso el desmonte del cerro de Somorrostro para prolongar las calles Lealtad e Isabel II. Eso supuso la desaparición de muchas calles (Gibaja, el Callejón del Infierno, Prieto, Del Viento, Del Rincón, etc.), entre ellas la Rúa Mayor. Cuando se trazaron las nuevas calles se conservaron los nombres de algunas de las que desaparecieron.


Un poco de historia (LV). La calle Joaquín Costa
Un poco de historia (LIII). La calle Burgos
 


lunes, 15 de agosto de 2016

La araucaria oculta

La araucaria es un árbol de tronco recto que puede llegar a alcanzar los 80 metros de altura y tiene las ramas dispuestas horizontalmente. Procede de la región de Arauco, en Chile, y se utiliza con fines ornamentales. En Santander hay un magnífico ejemplar que, hasta hace unos días, estaba oculto. Crece en el patio trasero de un edificio de la calle Gómez Oreña y sólo se podía ver la parte superior, ya que sobresale por encima de las casas.

La araucaria asoma por encima de las casas de la calle Gómez Oreña

Digo que hasta hace unos días estaba oculto porque, con motivo del derribo del colegio Divina Pastora situado en la calle Santa Lucía, de momento es posible ver todo el árbol por la valla de la obra y por las ventanas que quedan en el muro que aún está en pie.


Junto a la araucaria crece otro árbol en ese pequeño patio interior. El árbol fue plantado por una vecina del número 11 de la calle Gómez Oreña. Parece mentira que en ese pequeño patio, rodeado de edificios, haya podido crecer un árbol así.

Si queréis verlo aprovechad antes de que pongan andamios y una lona en la obra y ya no se pueda ver. Es un árbol muy bonito y ójala las obras no lo dañen, sobre todo al excavar para hacer los cimientos y los garajes.