jueves, 10 de septiembre de 2020

Un poco de historia (LXXXVII)

La Guardia Municipal

Hasta bien entrado el siglo XIX el orden en las calles estaba a cargo de los alguaciles, sucesores de los ministriles, y de los porteros, que acudían a poner paz en los tumultos, riñas, etc., y hacían cumplir los bandos. En 1834 Sánchez de Porrúa solicita permiso para crear un cuerpo de policía urbana formado por nueve hombres, mandados por un cabo o capitán, para hacer cumplir los bandos. Éstos cobrarían cuatro reales diarios y cinco el jefe.

Don José Ortiz de la Torre, alcalde en 1837, debido a la afluencia de forasteros y tropas que a todas horas llenaban las calles debido a la guerra, presenta un informe en el que apunta que "las costumbres han padecido en su pureza y los excesos se repiten con bastante frecuencia. El juego y el robo se han anunciado en una ciudad donde siempre fué respetada la seguridad individual. Siendo diarios los partes que con repetición recibo de vecinos atacados por el furor de la vagancia y la anchura de partidas sueltas, he adoptado varias providencias para contener tantos excesos". Por este motivo se formó una Guardia Municipal, o Ronda de Capa, compuesta por doce hombres, tres cabos y un sargento, todos licenciados del Ejército. Su uniforme consistía en un capote, una chaqueta y un sombrero con una escarapela. Esto suponía un gasto de 19.710 reales al año, 230 reales las capas y 30 reales los sombreros.

Este cuerpo existió hasta 1856, cuando el Ayuntamiento instituye un cuerpo de Guardia Municipal compuesto por dos escuadras de diez celadores cada uno, mandados por un jefe o cabo primero y dos cabos segundos. En 1874, con motivo de las fiestas de Santiago, se les cambia el uniforme por uno compuesto por una levita de paño azul turquí, un pantalón del mismo tipo, una gorra y un sable con tahalí y cinturón de charol negro. Los uniformes costaban 52,50 pesetas cada uno y cada sable, 26 pesetas. En 1875 ya había 78 guardias, y en 1885 se aumenta la plantilla hasta los 100. De ellos, 52 prestaban servicio de día y 48 lo hacían de noche.

Guardias municipales (años 20)

Durante todo este tiempo, y hasta bien entrado el siglo XX, la Guardia Municipal estuvo sometida a los vaivenes de la política local y nacional, ya que los nombramientos y ceses se producían directamente por el alcalde o por las influencias y presiones de los partidos en el poder. Los guardias, durante mucho tiempo, fueron motivo de burla cuando pretendían imponer su autoridad. Afortunadamente, esta situación fue desapareciendo con el tiempo y la gente empezó a ver a los guardias como lo que realmente eran, y son: agentes del orden.

Para escribir esta entrada he utilizado como documentación el libro "Santander. Biografía de una ciudad", capítulo IX, de José Simón Cabarga. Centro de Estudios Montañeses (1954).


Un poco de historia (LXXXVIII). La plaza de los Remedios
Un poco de historia (LXXXVI). Las calles Tantín y Sevilla


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, escribe tu nombre y tu comentario. Los comentarios con información personal (teléfono, correo electrónico, dirección, etc.) o que sean ofensivos, de mal gusto, etc., no serán publicados. Tampoco serán publicados los comentarios con contenido comercial o publicitario y aquellos que no tengan relación alguna con el contenido del blog.

Si quieres que te responda en privado, utiliza el "Formulario de contacto" indicando tu nombre y dirección de correo para que pueda responderte. Muchas gracias.