martes, 27 de enero de 2015

Un poco de historia (XXXIX)

El paseo de Pereda


El Muelle (1874)

En la segunda mitad del siglo XVIII se traza el primer ensanche de la ciudad al trazarse el llamado "Barrio Nuevo", la zona comprendida entre el Cantón del Mar y la actual calle del Martillo. Para ello hubo que derribar parte de la muralla, incluida la Puerta del Arcillero. En los terrenos ganados al mar se trazaron las primeras cinco casas del Muelle según planos del ingeniero Llovet.

En julio de 1766 se subastan los cinco terrenos y se establece que las casas y obras han de estar terminadas en el plazo de dos años. Las casas, además, debían respetar unas medidas concretas, tanto de largo y ancho, como de altura. Los terrenos fueron adjudicados a Juan Antonio del Mazo Herrera, a Jerónimo de Cevallos Riva y a Francisco de la Vega Soto. El ensanche de la ciudad respondía, en principio, más a motivos comerciales que suntuarios, ya que en esas primeras casas del Muelle se establecieron comerciantes que abrieron sus despachos y almacenes junto al mar, y cuyo toldos de lona casi rozaban los mástiles de los barcos allí amarrados. Aquí empezó Santander a recibir exóticos cargamentos de ultramar gracias a la creación del Real Consulado de Mar y Tierra de Santander. En pocos años el Muelle pasó a ser el lugar preferente de paseo, en lugar del viejo paseo de Becedo. En 1786 Carlos III dispuso la construcción de un edificio para la Real Aduana. Para ello se expropió un terreno que lindaba con la primera casa del Muelle (donde hoy se encuentra la sede de la Delegación de Hacienda; en la foto superior es el primer edificio por la izquierda). El edificio de la Aduana fue uno de los que se quemaron en el incendio de febrero de 1941. Actualmente la Aduana se encuentra en la calle Antonio López.


El Muelle (1881)

Hacia 1825 Guillermo Calderón amplió el muelle hasta la altura de la actual calle Lope de Vega, lo que trajo consigo la reparcelación de los terrenos ganados al mar y la construcción de nuevas casas, conservando la uniformidad y la ordenanza sobre alturas. A medida que la ciudad se extendía hacia el este, los edificios iban ganando prestigio para la población. En 1827 el propio Guillermo Calderón construye la primera casa a partir de la calle del Martillo. El siguiente edificio lo construye en 1831 Antonio Gutiérrez Solana y fue novedad en la época al estar rematado por una azotea en lugar de por un tejado a cuatro aguas. Se dice que en la azotea construyó una bolera para su recreo pero que se le prohibió ya que las bolas caían a la calle, con grave riesgo para los viandantes. Esta casa destaca por estar totalmente construida en piedra. Años después edificaron Manuel Posadillo, José Sañudo López y José Rodríguez. El Ayuntamiento tenía reservado un solar que vendió a José Ortiz de la Torre, que construyó una casa de vecinos. El último edificio de esta etapa del ensanche de la ciudad se construyó en 1846 por Manuel Abascal y Manuel Toca. Entre 1874 y 1875 Lino de Villa Cevallos y Emilio Botín construyen sus casas en los últimos solares. Mientras que la traza de las primeras casas estaba marcada por la austeridad de finales del siglo XVIII, las casas construidas en el siglo XIX destacan debido a las normas arquitectónicas impuestas por el siglo, destacando especialmente el estilo francés del último bloque de casas.

El Muelle (1885)

El Muelle (1898)

En la foto superior de 1885 se puede ver el pequeño edificio de la Capitanía del Puerto al borde del muelle, junto a las obras de relleno. En la foto de 1898 se pueden ver los Baños Flotantes que había en el Muelle y, detrás, el pequeño edificio del embarcadero del que salían las "Corconeras", los barcos que cubrían el transporte de pasajeros en la bahía.

En 1879, debido al mayor calado de los barcos, a los fangos acumulados y a los nuevos barcos a vapor, se decide ampliar la línea de los muelles hacia la canal, obteniéndose de este modo una amplia explanada para el esparcimiento público y zona marítima. Para ello se redactó un proyecto para reformar por completo el principal paseo de la ciudad que, siguiendo la moda de entonces, pasó a denominarse boulevard, aunque dicho nombre no terminó de asentarse en la población, por lo que pasó a denominarse paseo de forma oficial. El proyecto data de 1891 y comprendía la pavimentación del nuevo paseo, la iluminación, desagües, arbolado y demás obras complementarias. En los nuevos terrenos ganados al mar el nuevo boulevard mostraba sus nuevos andenes, dos hileras de árboles y una zona ajardinada desde la dársena de La Ribera hasta Puertochico. En esos jardines se instala una fuente de piedra y hierro donada por Victoriano López-Dóriga. Aquí se ven las primeras farolas de luz eléctrica que hubo en Santander. Cuando, a finales del siglo XIX, se rellena la dársena de La Ribera se da por concluido uno de los planes urbanísticos más ambiciosos que ha conocido Santander en su historia. En 1903 el Ayuntamiento dio al paseo el nombre de "Paseo de Pereda" como homenaje al ilustre escritor José María de Pereda. En 1905 se inauguran los Jardines de Pereda en los terrenos ganados al rellenar la dársena de La Ribera.

A partir de 1880 empiezan a circular por el Muelle los primeros tranvías, tirados por mulas, que unos años después serían sustituidos por tranvías eléctricos.


El Muelle (1900)

Tarjeta postal de 1903

Paseo de Pereda (años 10)

Muelle de Calderón (1910)

Muelle de Calderón (1920)
 

Paseo de Pereda (años 30)

En 1927 se inauguran los monumentos en homenaje al Doctor Quintana y a Concha Espina, éste en forma de fuente. Durante la reconstrucción de la ciudad después del incendio de 1941 en el paseo y los Jardines de Pereda se instalaron varios barracones con comercios que se perdieron en el incendio. En 1947 se ensancha la calzada en toda su longitud, para lo que hubo que trasplantar toda una fila de plátanos. La siguiente gran transformación que sufrió el paseo fue en los años noventa, cuando se amplió la acera norte, se cambiaron las farolas por farolas de estilo clásico y se renovaron los bancos. La última transformación trajo consigo la creación del paseo marítimo, la renovación de la acera norte y la distribución del tráfico en dos sentidos. Sin embargo, la zona ajardinada del centro no ha sufrido ninguna mejora, pues sigue en el mismo estado desde hace tiempo.

 Paseo de Pereda (1943)


Paseo de Pereda (años 50)

Muelle de Calderón (1966)


Paseo de Pereda (años 70-80)

Paseo de Pereda (1985)

Paseo de Pereda (años 90)




domingo, 11 de enero de 2015

La Plaza del Ayuntamiento


Sois muchos los jóvenes lectores del blog que me habéis escrito, después de leer el artículo dedicado a la Plaza del Ayuntamiento y ver las fotos en él publicadas, sorprendidos de lo bonita que era la plaza con la fuente. Por lo que decís me imagino que sois tan jóvenes que no la conocisteis.

En vista del interés que ha despertado el artículo, a continuación pongo más fotos de la plaza para que disfrutéis de ellas y conozcáis un poco mejor cómo era antes Santander. Todas son de los años 60 y 70, y en algunas pongo el año. Además de la plaza, en las fotos se puede ver cómo estaba organizado el tráfico, comercios y edificios que ya no existen, los trolebuses y primeros autobuses municipales, curiosidades como grandes letreros luminosos en los tejados, etc. La fuente está actualmente en El Sardinero, en la rotonda que está frente al campo del Racing.

Como se puede ver, la fuente tenía varios juegos de agua y por la noche estaba iluminada, de hecho se le llamaba "la fuente luminosa". Espero que os gusten.





 
1966

1967

1968

1977

Aprovecho la ocasión para daros las gracias por visitar el blog. Me alegra ver que hay gente joven a la que le interesa la historia de Santander. También quiero daros las gracias por poneros en contacto conmigo, ya que vuestros comentarios, aportaciones y sugerencias me ayudan en la elaboración del blog.

Quiero recordaros que también podéis poneros en contacto conmigo a través de los comentarios que podéis hacer al final de cada artículo. De este modo podéis compartir vuestra opinión con los demás lectores.


Una vez más, muchas gracias por vuestra atención.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Navidades en el recuerdo

Plaza del Ayuntamiento (1973)

Así se adornaba ciudad en 1973. Como se puede ver en la foto, la decoración navideña no es que fuera gran cosa. Sólo se ponía un letrero en la fachada del Ayuntamiento, unas pocas estrellas, unas blancas y otras azules, en el tejado y nada más. En la entrada de las calles que dan a la plaza se ponía una gran estrella. En la foto se puede ver la de la calle Los Escalantes. La otra que se ve, a la izquierda de la foto, estaba en el árbol que se ponía en una isleta que había en esa zona. En la foto también se puede ver la iluminación navideña que ponía Almacenes Ribalaygua en su fachada. En Navidad, el reloj del Ayuntamiento tocaba villancicos antes de las campanadas.


Calle Isabel II (1964)

La única calle en la que se ponían adornos era Isabell II, pero era por iniciativa de los comerciantes. Con el tiempo, otras calles también fueron poniendo adornos, e incluso música ambiental, para hacer más atractiva la ciudad. Las calles alejadas del centro tardaron muchos años en ver los primeros adornos.

Teatro María Lisarda Coliseum

En esta foto de finales de los años cincuenta se puede ver cómo se adornaba el Teatro María Lisarda Coliseum, el popular "Coli", en la plaza de los Remedios, y que cerró sus puertas en 1990.


Guardia recogiendo donativos

Hasta los años setenta u ochenta era muy habitual, en todas las ciudades, entregar a los guardias que dirigían el tráfico un donativo, sobre todo comida, que iba destinado a asilos, casas de beneficencia, etc. (aunque también podía ser su aguinaldo). También es muy recordada la "Operación duro", en la que los guardias tenían una hucha y se les daba un duro (o lo que cada uno quisiera dar) para el Asilo de la Caridad. Para quienes no lo sepáis, "duro" era como se llamaba a la moneda de 5 pesetas.

Como se ve en las fotos, los guardias urbanos, que era como se les llamaba entonces, en invierno llevaban abrigo largo. También era muy característico el casco, popularmente llamado "orinal" por su forma.

Algunas de las fotos aquí mostradas proceden de "Cantabria y Santander en el recuerdo", una página muy interesante con fotos antiguas de Santander y Cantabria.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Un poco de historia (XXXVIII)

De las "corconeras" a las "pedreñeras"

Embarcadero de las "Corconeras"

El transporte de pasajeros entre las riberas de la bahía existe desde los tiempos de los romanos. Al principio, lógicamente, se usaban barcos a vela y a remo. En 1877 los empresarios Joaquín Bolado, Juan Gutiérrez Colomer (impulsor, en 1883, de la empresa "Sociedad Anónima del Tranvía Urbano de Santander") y Felipe Sánchez Díaz crean la empresa "La Corconera"1, dedicada al transporte de pasajeros entre las riberas de la bahía, empleando para ello barcos a vapor. Dichos vapores eran unos barcos muy marineros, en los que destacaba su alta chimenea amarilla y negra, que cubrían el trayecto desde Santander a la playa de El Puntal, Somo, Pedreña y El Astillero. La empresa llegó a tener hasta 9 barcos, todos ellos con el nombre "Corconera" seguido de un número correlativo.


Embarcadero de las "Corconeras"

Para su servicio la empresa disponía de un embarcadero de madera, dotado de un pequeño edificio que hacía las veces de taquilla y sala de espera, situado en el Muelle, cerca de los baños flotantes.

Vapor "Corconera Nº 1" en San Martín (1886)

El "Corconera Nº 1" sólo se empleó en la bahía de Santander hasta que un temporal lo destrozó. El "Corconera Nº 5" fue el primer vapor de hierro que se construyó en los astilleros santanderinos de San Martín, de don Eduardo López-Dóriga, en 1880. Primero se llamó "Fernández y Gutiérrez" y perteneció a Antonio Fernández Gallostra hasta que en 1881 lo traspasó a "La Corconera". En noviembre de 1886 fue sustituido por el "Corconera Nº 6".

Vapor "Corconera Nº 3" esperando para salir hacia Somo (1887)

Vapor "Corconera Nº 4" (1887)

Vapor "Corconera Nº 6" en una excursión a El Puntal (1900)

El "Corconera Nº 6", llamado primero "Hércules" por López-Dóriga, era un barco grande para su clase, pues tenía 119 toneladas y era del tipo remolcador de ruedas, por lo que, además de para hacer excursiones marítimas con pasajeros, también fue usado para tareas de remolque. En 1895 colaboró con una compañía inglesa en el tendido de un cable submarino eléctrico entre Santander, Santoña y San Sebastián y en su empalme con otro cable tendido entre Bilbao e Inglaterra.

En 1886 la empresa "La Corconera" constituyó la "Sociedad de Vapores Zarcetas, S.A."2 para establecer una línea regular de pasajeros entre Santoña y Limpias, empleando para ello al "Corconera Nº 5", que pasó a ser el primer "Zarceta".

Palacete del Embarcadero (años 80)

"La Corconera" prestó el servicio de trasbordo de la bahía hasta principios del siglo XX, cuando el servicio pasó a ser prestado por la empresa "Los Diez Hermanos", fundada por Manuel Bedia Castanedo y gestionada por sus diez hijos. Con el tiempo, miembros de "Los Diez Hermanos" se separaron y fundaron "Los Reginas".

Barco "Ciudad de Santander" de "Los Diez Hermanos" saliendo para hacer una excursión al río Cubas

Barco de "Los Reginas"

Ambas empresas se hicieron competencia durante unos años hasta que en los años sesenta se unieron los dos servicios. Desde 1977 el servicio es prestado en exclusiva por "Los Reginas", que emplea en el mismo las populares "pedreñeras".

1  Una corconera es un ánade de color negruzco que abunda en las costas del mar Cantábrico.
2  La zarceta, también llamada cerceta, es un ave del orden de las Palmípedas, del tamaño de una paloma, con la cola corta y el pico grueso y ancho por la parte superior, que cubre a la inferior. Es parda, cenicienta, salpicada de pequeños lunares más oscuros, con un orden de plumas blancas en las alas, y otro de verdes tornasoladas por la mitad.



lunes, 8 de diciembre de 2014

Un poco de historia (XXXVII)

La Alameda Primera y la Acera del Correo


Alameda Primera (1884)

Hasta principios del siglo XIX, los terrenos situados en lo que hoy es la plaza del Ayuntamiento, las calles Jesús de Monasterio y Amós de Escalante no eran más que terrenos de marisma por los que discurría el Camino Real que conducía a la población. A estos terrenos también llegaban los caminos procedentes de las Calzadas Altas. Hasta este lugar se introducía la ría que desembocaba junto a las Reales Atarazanas. El camino estaba bordeado de árboles y mesones en los que paraban los carros que entraban y salían de la ciudad con mercancías. Junto a la Puerta la Sierra de la vieja muralla ya existía desde muy antiguo el Convento de San Francisco.

Calle Amós de Escalante (1930)

A principios del siglo XIX el lugar se mejora con nuevos plantíos, bancos, se urbaniza, se rellenan las marismas y se crea una alameda, convirtiéndose en el lugar preferido para el paseo. Se empiezan a construir pequeñas casas de dos y tres plantas, se instalan pequeños talleres e industrias y, poco a poco, se empieza a extender la ciudad. En el lado norte, a partir de los terrenos del Convento de San Francisco, se estableció allí la parada de las diligencias que también llevaban el correo. También, en 1837, se construyó una acera enlosada hasta la calle Cervantes. En 1845 se le bautiza como "Calle del Correo", cambiando unos años después a "Acera del Correo", nombre que conservó hasta 1907, cuando recibió el actual nombre de Amós de Escalante en homenaje al escritor, nacido en la primera casa de la calle, que aún existe, y en cuyo portal hay una placa conmemorativa. Frente a esta acera se encontraba la plaza de Becedo1, en la que había unos jardines de estilo romántico. La plaza de Becedo y la Acera del Correo cobraron más prestancia a partir de la construcción del nuevo Ayuntamiento junto al Convento de San Francisco.


Tranvía a vapor a Peñacastillo

En 1889 se estableció en este lugar la parada de salida y llegada del "Tranvía Urbano", el tranvía, primero de mulas y luego a vapor,  que iba hasta Cuatro Caminos y que posteriormente se prolongó hasta Peñacastillo.


Alameda Primera


Alameda Primera (1920)

A partir de 1798 empieza a delimitarse la zona que pasaría a ser la Alameda Primera, situada frente a los almacenes de cordeles, cuerdas y demás pertrechos marinos de Juan de Isla. A principios del siglo XIX se impidió el paso de carros y bueyes, se pusieron los primeros bancos y grandes árboles que dieran sombra, además de una fuente ornamental en forma de cascada. En su parte norte se construyó el barrio de La Florida, convirtiéndose el área delimitada por las calles Cervantes, Concordia (actual calle Cisneros), Magallanes, Isabel la Católica y la propia Alameda en una zona residencial. La actual calle Rubio debe su nombre a Toribio Rubio, propietario de la mayoría de los terrenos de dicha zona y que cedió para su urbanización. La gente empezó a llamarla "Primera" para distinguirla de la "Segunda", situada más al oeste.


Calles Amós de Escalante y Jesús de Monasterio, y Alameda Primera (1924)

En la calle frente a la Alameda había muchos almacenes, comercios, barracones y cafés, entre los que destacaba el Café Cántabro, que antes estuvo en Becedo. El empresario Alfredo Narbón instaló en uno de estos barracones el Pabellón Narbón, una de las primeras salas de cine que hubo en Santander, y unos años después, en un terreno cercano, construyó la Sala Narbón. Durante los primeros lustros del siglo XX se celebraba en ella la verbena de San Juan.


Calle Amós de Escalante (años 50)

En 1903 la calle recibe el nombre de Jesús de Monasterio en homenaje al músico recién fallecido, y en 1949 la acera norte se une con la Alameda, formando una acera más ancha y cómoda. A lo largo de toda la Alameda se construyó una pérgola de piedra que se cubrió con enredadera, y entre las calles Florida e Isabel la Católica se construyó una isleta arbolada para el tráfico. Después de la Guerra Civil, la acera sur de la Alameda y la llamada "acera de Becedo" se unieron a la calle Jesús de Monasterio, de tal forma que los números impares empiezan frente al Ayuntamiento y los números pares en el edificio que hace esquina con la calle Cervantes.


Calle Jesús de Monasterio (Alameda Primera; años 60)


Calle Jesús de Monasterio (Alameda Primera; años 70)

Calle Jesús de Monasterio (Alameda Primera; años 80)

A principios de los años noventa la Alameda fue totalmente levantada para construir un aparcamiento subterráneo. Una vez terminado, de la vieja Alameda sólo queda la pérgola, que fue restaurada y puesta en el mismo lugar. Pocos años después se construyó el paso subterráneo de la calle Burgos.


1 Se cree que el nombre de Becedo deriva de brecedo, deformación de brezal, lugar poblado de brezo.