lunes, 13 de octubre de 2014

El incendio de Santander (III)

El incendio (III)


En la foto puede verse cómo los bomberos apagan los últimos rescoldos en la Plaza de las Escuelas. El martes 18 el gobernador Carlos Ruiz García dio una serie de órdenes sobre la distribución de suministros y alimentos a la población. Ese día también llegó al puerto el crucero Canarias, cuyos reflectores iluminaron la ciudad por la noche hasta que el alumbrado público en las calles pudo ser restituido, ya que el viento y el fuego lo habían destruido. El viento, por fin, cambió de dirección y empezó a llover, lo que permitió limpiar la atmósfera de la ciudad. Aunque el peligro del fuego ya había pasado, el acceso a la zona siniestrada siguió estando prohibido debido al riesgo de derrumbamientos.



En las fotos superiores se puede ver cómo quedaron las calles Francisco de Quevedo y Lealtad. Pese a que el incendio ya se había apagado, en muchos lugares las brasas seguían ardiendo con el consiguiente riesgo de que el incendio se reavivara. Afortunadamente esto no ocurrió y las últimas brasas se apagaron definitivamente quince días después en un edificio de la calle Cuesta.



La primera foto superior muestra el estado en el que quedó la Cuesta de Gibaja, mientras que en la foto inferior se puede ver una vista de la ciudad tomada desde la calle Tantín.


Esta impresionante foto permite ver cómo quedaron las calle de La Ribera y Atarazanas.



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