lunes, 15 de febrero de 2016

Un poco de historia (XLV)

Calles de origen militar


Paseo del General Dávila

A finales del siglo XVIII, debido a la guerra con Francia, y temiendo un posible desembarco francés, el Ayuntamiento y las autoridades militares de la ciudad colaboraron en los preparativos de la defensa de la ciudad. Para ello se desplazó a Santander el mariscal don Juan de Pignatelli, que asumió la dirección de dichos preparativos. Entre los mismos figuraba la apertura de caminos que comunicaran la población con los distintos puntos defensivos situados en la costa, desde el castillo de Liencres hasta el de San Salvador de Hano, situado en La Magdalena, así como caminos transversales. Estos caminos debían ser lo más rectos posibles, tener el menor desnivel posible y la anchura suficiente para que dos carros pudieran cruzarse, y para que las personas y jinetes que por él circularan no se molestaran. De este modo se podían transportar armas y pertrechos de un castillo a otro rápida y fácilmente.

Uno de estos caminos comunicaba el castillo de Pronillo con el Alto de Miranda, "esto es, toda la Alta, para facilitar el paso de los cañones violentos que estos días deben andar con el Regimiento de mi cargo, haciendo fuego cuando llegue el caso para impedir la entrada de los enemigos si se verificase el desembarco".

Palacio de Riva-Herrera en Pronillo

El camino del Alta, de veintiséis pies de ancho de cuneta, estuvo terminado en poco tiempo y quedó practicable para poder circular por él. Con el tiempo, se construyeron residencias de verano, casas familiares con jardines, etc., que fueron dando un toque de distinción al camino, convertido en paseo. A partir de mediados del siglo XIX varios propietarios cedieron parte de sus terrenos para urbanizar el paseo, construir cunetas, plantar árboles, etc. La mayoría de las residencias se construyeron en el lado sur del paseo, mientras que el lado norte siguió conservando su aspecto rural con huertas, ganado, etc. En 1905 el paseo recibió el nombre de Francisco Sánchez de Porrúa (alcalde de Santander y comerciante del siglo XIX). En 1937 recibió el actual nombre en homenaje al general Fidel Dávila. Sin embargo, popularmente sigue siendo conocido como "el Alta".


Paseo de El Alta

En 1895, en el Prado de San Roque, se inauguró el Cuartel de "María Cristina", sede del Regimiento de Infantería Valencia Nº 23, que fue cerrado en los años 90. Este Regimiento participó activamente en la lucha contra el incendio de Santander de 1941 creando cortafuegos con la demolición controlada de edificios y otras construcciones que aún no habían ardido. En sus terrenos hoy hay viviendas, un pequeño parque y un centro de salud. Del cuartel sólo quedan el campo de fútbol y el edificio de la Residencia de Oficiales, actual sede del Centro Cívico "María Cristina".

Cuartel de "María Cristina", sede del Regimiento de Infantería Valencia Nº 23 (1958)

Paseo del Alta (1937)
En primer plano, la fábrica de Curtidos Mendicouague

En esta calle, por ser la zona más alta de Santander, están situados cinco de los seis depósitos de agua que hay en la ciudad. De este a oeste, son los siguientes: Arna (en la esquina con la calle Francisco Palazuelos, popularmente llamada calleja de Arna), El Avellano (frente a la Finca de Jado), La Atalaya (frente al campo de fútbol del antiguo cuartel), MacMahon (junto al antiguo Centro Meteorológico) y Pronillo (en la Traída de Aguas). El sexto depósito está en Cueto, en la calle Bellavista. Para alojar a parte de la gente afectada por el incendio de febrero de 1941 que perdió sus viviendas, se construyó en la Quinta Porrúa el grupo de viviendas "Jacobo Roldán Losada". En 1907 abrió sus puertas el Colegio Salesiano "María Auxiliadora", de los Padres Salesianos.

 Paseo del General Dávila (1985)


Paseo de Menéndez Pelayo

Otro camino que era considerado indispensable era el que partía del Río de la Pila y llegaba al Alto de Miranda, donde convergía con el camino del Alta. Este camino era el que más ventajas presentaba "no sólo por el menor costo que tendrá su rehabilitación, sino porque también ofrece la más pronta comunicación con el Sardinero y castillo de San Salvador de Hano y la mejor situación para hacer un paseo que aumente la hermosura de las inmediaciones de la ciudad y el recreo de sus habitantes". Este camino se trazó con un ancho de siete varas y, al igual que sucedió en el paseo del Alta, éste también se fue convirtiendo en una vía reservada a chalés y villas residenciales, aunque también se construyeron casas de vecinos. En el lado sur del paseo hubo que construir gruesos cimientos y altos muros de contención para poder levantar las casas sobre la ladera de Tetuán.


Paseo de La Concepción (1900)

Confluencia de los paseos de La Concepción y del Alta en Miranda

En 1848 recibió el nombre de "La Concepción" por la ermita dedicada a la Inmaculada Concepción situada en Miranda. En 1875 fue calificado como "Paseo" debido a que cada vez más gente lo utilizaba para desplazarse a pie hasta El Sardinero. El nombre actual de paseo de Menéndez Pelayo lo recibió en 1903, cuando todavía vivía Marcelino Menéndez Pelayo, como homenaje al insigne polígrafo.

A finales del siglo XIX empezó a circular por el paseo de La Concepción el tranvía de Miranda, que salía de la calle del Martillo. A principios del siglo XX se plantaron los plátanos que hoy en día forman la característica bóveda que cubre la calle. Aún es posible encontrar a personas mayores que se refieren al paseo por su anterior nombre de Paseo de La Concepción.


Paseo de La Concepción

Paseo de Menéndez Pelayo


Paseo de Menéndez Pelayo (1985)


Cuesta de la Atalaya

En un plano de 1788 del brigadier don Vicente de Tofiño San Miguel que recogía las baterías dispuestas alrededor de Santander, ya aparece un camino que partía de la puerta de Santa Clara y llegaba hasta el Alta. Poco a poco se fueron construyendo pequeñas casas con huertas y establos a ambos lados del mismo, formando un pequeño barrio fuera de la muralla que rodeaba la ciudad. Este camino pronto adquirió importancia militar pues unía, en línea recta, el castillo de San Felipe, junto a la Catedral, con una atalaya situada en el Alta y que fue erigida por el Real Consulado de Mar y Tierra. Desde lo alto de ésta se divisaba el mar y se podía ver qué barcos se acercaban a la ciudad. Pese a su pronunciada pendiente, por este camino se subieron cañones para proteger a la ciudad, y por ella circulaban gentes que entraban y salían de la ciudad.

Con el tiempo las pequeñas casas se fueron transformando en edificios de vecinos, muchos de los cuales seguían conservando una pequeña huerta en la parte trasera. Se abrieron pequeñas calles transversales y cercanas (Tantín, San Sebastián, San Celedonio, Vista Alegre, etc.) que fueron creando un barrio con su propio tipismo y carácter.

Cuesta de la Atalaya (1914)

Cuesta de la Atalaya

Sin embargo, en febrero de 1941 toda la margen derecha de la calle, hasta la calle Tantín, desapareció pasto de las llamas del pavoroso incendio que destruyó gran parte de la ciudad.


Un poco de historia (XLVI). La plaza del Príncipe
Un poco de historia (XLIV). Fábricas e industrias en Santander (II)
 

75º aniversario del incendio de Santander

Vista desde la calle Tantín

Tal día como hoy, hace 75 años, sábado, a partir de las ocho de la tarde, el viento Sur que soplaba sobre Santander empezó a aumentar su fuerza hasta alcanzar rachas de 140 Km/h. En el número 20 de la calle Cádiz se inició un incendio que el viento se encargó de extender y que tardó tres días en ser sofocado.

Prácticamente toda la Puebla Vieja quedó destruida. La ciudad parecía que había sufrido un bombardeo, por como había quedado. Se perdieron miles de viviendas, cientos de negocios, miles de personas perdieron su hogar y trabajo, pero, milagrosamente, sólo hubo una víctima mortal: un bombero de Madrid, Julián Sánchez García, que murió unos días después de ser sofocado el incendio como consecuencia de las heridas sufridas al caerle encima una fachada en la calle Atarazanas.

Después de derribar las ruinas que quedaron en pie y de retirar los escombros, Santander sufrió una total transformación. En lugar de reconstruir la zona quemada, se construyó una nueva ciudad. Las calles estrechas y en penumbra fueron reemplazadas por amplias y luminosas calles y avenidas, los viejos edificios con estructura de madera desaparecieron y en su lugar se construyeron modernos edificios de hormigón que, sin embargo, fueron ocupados por los más pudientes, oficinas públicas, etc., mientras que quienes perdieron su hogar fueron realojados en viviendas sociales, alejados del centro de la ciudad los más afortunados, mientras que los más humildes fueron llevados a las afueras de la ciudad a casas aún más modestas.

La reconstrucción de la ciudad, cómo se llevó a cabo, qué se hizo bien, qué se hizo mal, qué habría que haber hecho, etc., etc., es un tema muy complejo en el que hay opiniones para todos los gustos. Hay quien hubiera reconstruido la zona quemada, hay quien está a favor de lo que se hizo, hay quien hubiera preferido otro diseño del nuevo Santander, etc. ¿Qué hubiera pasado de haber sido otra la situación política en España? ¿Cómo sería hoy Santander si no se hubiera producido el incendio? El debate está ahí.

Para recordar este suceso histórico, el Ayuntamiento ha previsto una serie de actos para este año. El primero será esta tarde, a las ocho, en el claustro de la Catedral. Se proyectará una película rodada depués del incendio, inédita hasta ahora, y que ha sido donada a la ciudad por los descendientes de su autor. El Ayuntamiento también ha creado una página web en la que detalla todas las actividades previstas para el aniversario.

El Diario Montañés ayer publicó un suplemento especial que relata con detalle todo lo ocurrido, con fotos y testimonios de gente que vivió el incendio, y ha sacado una colección de láminas con fotos con un gran nivel de detalle que irá publicando semanalmente. También ha creado una página web especial sobre el incendio.

En esta página del blog podrás conocer todo lo que sucedió aquel fatídico 15 de febrero de 1941. Esperemos que algo así no vuelva a suceder.

domingo, 17 de enero de 2016

El ferrocarril en Santander (VII)

El Ferrocarril Santander-Mediterráneo

En esta serie de artículos dedicados a la historia de los ferrocarriles que tenían Santander como origen y destino no podía faltar el Ferrocarril Santander-Mediterránero, un ferrocarril que nunca se terminó y del que, en la entonces provincia de Santander, sólo se construyeron algunos túneles y estaciones y nunca se llegaron a tender vías. Los tramos que entraron en servicio fueron abandonados paulatinamente. Motivos e intereses económicos y políticos, falta de visión de futuro, mala planificación, etc., llevaron a su total abandono y desmantelamiento. Sobre este polémico tema se ha escrito y debatido mucho. Mi intención sólo es contar, de forma abreviada, su historia. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

El Ferrocarril Santander-Mediterráneo nació a partir del proyecto de una línea férrea que uniría Burgos con Soria y Calatayud y que fue incluida en el Plan de Ferrocarriles Estratégicos de 1908. En 1911 se anuncia el proyecto de otro ferrocarril estratégico que uniría Burgos con Ontaneda, donde enlazaría con el Ferrocarril de El Astillero a Ontaneda. Estos proyectos acabaron fundiéndose en uno solo que permitiría el transporte de mercancías y pasajeros entre El Astillero y Calatayud por una línea de ancho métrico. A partir de Ontaneda, la línea seguiría por Bárcena de Toranzo, Vega de Pas, San Pedro del Romeral, Bustavernales, Busnela, una estación situada entre las localidades de Cidad de Valdeporres y Dosante, denominada Cidad-Dosante, y Burgos.


Estación de Yera

Hospedería de Yera

Este proyecto, además de no llegar hasta Santander, contemplaba su construcción con vía de ancho métrico, algo impensable para un ferrocarril tan largo (más de 400 Km) y que enlazaba con ferrocarriles de ancho ibérico, lo que implicaba hacer trasbordos, tanto de mercancías como de viajeros. Esto hizo que no prosperara. Además, el inicio de la I Guerra Mundial supuso la suspensión de muchos proyectos. En 1921 se presenta un nuevo proyecto, todo él en vía ancha, que tenía dos opciones: cambiar el ancho de la vía del ferrocarril de El Astillero a Ontaneda, o hacer un nuevo trazado para el paso de la Cordillera Cantábrica. Sin embargo, este proyecto no fue aprobado por las deficiencias que presentaba. En 1924 el Directorio Militar del gobierno presidido por Primo de Rivera mostró su apoyo al proyecto al considerarlo estratégico. El proyecto fue aprobado ese mismo año.

Estación de La Engaña

Iglesia en La Engaña

Viviendas de los trabajadores en La Engaña

Los trabajos se iniciaron en 1925 y en 1927 se inauguró el primer tramo: Burgos-Cabezón de la Sierra. Hacia 1930 ya estaban construidos los tramos comprendidos entre la estación de Cidad-Dosante y Calatayud. En 1927, debido a una reducción del presupuesto, hubo que sacrificar la última sección de las siete en las que se había dividido el proyecto:

  • Calatayud-Soria (96 Km; inaugurado en 1929).
  • Soria-Cabezón de la Sierra (82,6 Km; inaugurado en 1929).
  • Cabezón de la Sierra-Burgos (72,5 Km; inaugurado en 1927).
  • Burgos-Peñahorada (22 Km; inaugurado en 1928).
  • Peñahorada-Trespaderne (48,5 Km; inaugurado en 1929).
  • Trespaderne-Santelices (44,2 Km; inaugurado en 1930).
  • Santelices-Santander (67,5 Km; nunca se terminó). 



Obras de construcción del túnel de La Engaña

La Sección Séptima era la correspondiente al paso de la Cordillera Cantábrica. Durante los seis años siguientes se presentaron diversos proyectos de trazados para unir Santelices con Santander: de Santelices a Reinosa, de Santelices a Renedo, por el puerto de La Sía, por el puerto de Lunada, etc. En 1935 se estudian las dos alternativas consideradas más viables: de Medina de Pomar a Santander por Espinosa de los Monteros siguiendo el río Trueba (92 Km), y de Santelices a Santander por el río Engaña (67,5 Km). Finalmente se eligió la última opción, que implicaba la construcción de un túnel de 6.976 m, el túnel ferroviario más largo de España.


Boca norte del túnel de La Engaña
 
Boca sur del túnel de La Engaña


Túnel de La Engaña

Por fin, en 1941, con la constitución de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE) se inician las obras. Sin embargo, el proyecto original se modifica para que la vía termine en Boo de Guarnizo y no llegue a Santander. De este modo el proyecto original de 67,5 Km queda reducido a 63 Km. El motivo fue que de Boo de Guarnizo a Santander se seguiría por la vía de la línea Alar del Rey-Santander. Para su construcción, el tramo Santelices-Boo de Guarnizo fue dividido en 4 trozos y 10 tramos:
  1. Trozo primero (17,816 Km):
    • Santelices-La Engaña.
    • Túnel de La Engaña.
    • Túnel de La Engaña-Yera.
  2. Trozo segundo (27,4 Km):
    • Yera-Vega de Pas.
    • Vega de Pas-Selaya.
    • Selaya-Villacarriedo.
    • Villacarriedo-Susvilla.
  3. Trozo tercero (7,8 Km):
    • Susvilla-Sarón. 
  4. Trozo cuarto (10,12 Km):
    • Sarón-Liaño.
    • Liaño-Boo de Guarnizo.
    De todos estos tramos sólo llegaron a realizarse los tres primeros y los tres últimos, aunque en el octavo tramo, Susvilla-Sarón, sólo se ejecutaron pequeñas obras de forma puntual. El proyecto incluía la construcción de 32 túneles, de los que sólo se llegaron a construir 6, siendo el túnel de La Engaña el más representativo. Este túnel mide 6.976 metros y se empezó a construir por ambos extremos al mismo tiempo. Atraviesa el puerto de Estacas de Trueba y une las provincias de Cantabria y Burgos. Tiene un diámetro de 9 metros, una altura de 6,5 metros y está diseñado para albergar una plataforma de dos vías. Fue terminado en 1959.

    Túnel de El Majoral

    Túnel de El Morrito

    Túnel de El Morro

    Además de túneles, se debieron construir varios puentes, viaductos, pasos superiores e inferiores, etc. También se construyeron cuatro estaciones: Valdeporres, La Engaña, Yera y Boo de Guarnizo. Junto a las dos bocas del túnel de La Engaña se construyeron dos pequeños poblados para los ingenieros y obreros que trabajaban en la obra y que incluían iglesia, escuela y zonas deportivas. También se construyeron unos barracones para los presos que fueron llevados a trabajar en las obras.

    Paso inferior en La Paúl en Santa María de Cayón

    Paso inferior sobre la entrada al Parque de la Naturaleza de Cabárceno

    Traza de la plataforma entre Obregón y La Concha de Villaescusa

    En 1959 el gobierno aprobó el llamado Plan de Estabilidad, que imponía una serie de medidas de austeridad económica. Esto supuso la paralización de la construcción de la Sección Séptima. Los tramos que entraron en servicio nunca fueron rentables, pues atravesaban comarcas deprimidas, con poca población y poco movimiento de mercancías. El 30 de septiembre de 1984 se aprueba un Real Decreto que autoriza a RENFE a suspender el tráfico de mercancías y pasajeros en aquellas líneas altamente deficitarias. En el caso del Santander-Mediterránero sólo quedaron en servicio los 8 Km que unen Burgos con el polígono industrial de Villalonquéjar. Por último, en 1995 se autoriza el levantamiento de las vías cerradas al tráfico.


    Boca sur del túnel de Obregón



    Estación de Boo de Guarnizo

    Bibliografía

    Para la realización de estos artículos sobre el ferrocarril en Santander he utilizado la siguiente bibliografía:



    Algunas de las fotografías que aparecen estos artículos también proceden de los citados blogs y páginas web.


    El ferrocarril en Santander (VI). Las estaciones de Santander


    miércoles, 23 de diciembre de 2015

    El ferrocarril en Santander (VI)

    Las estaciones de Santander


    La Estación de la Costa

    Según un proyecto de 1886 la ubicación de la estación empezaba en la recién rellenada dársena de La Ribera y continuaba por la calle Castilla, por los terrenos ganados al mar en Maliaño, hasta los almacenes que Norte tenía en esa zona, donde se estableció la terminal de mercancías. Esto obligó a crear una terminal para pasajeros, pero debido a unas obras realizadas por la Junta de Obras del Puerto de Santander, dicha terminal no tenía ubicación establecida. Al tratarse de un ferrocarril de tráficos locales, una Real Orden de 1891 autorizaba a la compañía del Ferrocarril de Santander a Solares a construir un apeadero provisional a la altura del Muelle de Anaos. Al tratarse de una obra provisional, el arquitecto Rafael Martín diseño un edificio de madera con cubierta de zinc. En 1894, la constitución de la compañía del Ferrocarril de Santander a Bilbao trajo un aumento del número de pasajeros, lo que hizo que las instalaciones se quedaran obsoletas. A ello también contribuyó el acuerdo alcanzado con el Ferrocarril del Cantábrico para que éste pudiera utilizar también la estación.

    La fatalidad quiso que el 3 de noviembre de 1893, cuando el tren de Solares se disponía a salir de la estación, la carga de dinamita que llevaba el vapor Cabo Machichaco, que estaba atracado cerca de la estación, explotara y que parte de los restos del barco cayeran sobre el tren, destruyéndolo y causando aún más víctimas.


    Estación de la Costa (1892)

    Estación de la Costa (1895)

    Cuando la Junta de Obras del Puerto terminó unas obras que estaba realizando, las autoridades apremiaron a la Compañía para que trasladara la estación a otro lugar. Sin embargo, la Compañía mantuvo la estación en su lugar, lo que no gustó al Ayuntamiento y provocó enfrentamientos entre ambas instituciones que acabaron trascendiendo a la población. El 27 de abril de 1902 la situación llegó a tal punto que se produjo un levantamiento popular contra la estación, que acabó siendo destruida por el fuego. Era tal el enojo de la población, que a los bomberos se les impidió apagar el incendio.


    Incendio de la Estación de la Costa (1902)

    En 1902 las compañías Ferrocarril del Cantábrico y Ferrocarril de Santander a Bilbao acordaron con el ayuntamiento de Santander construir una estación común en la plaza de Zabaleta y parte de la zona marítima. Conocida como la estación del Ferrocarril de la Costa, fue proyectada por el arquitecto Severino Achúcarro. El proyecto se aprobó en 1904 y se ejecutó un año después. Constaba de un pabellón para viajeros rematado por una torre piramidal con un vistoso pináculo. La fachada principal estaba dominada por una gran arcada de medio punto y un reloj sobre la puerta principal. El edificio estaba rematado por una cornisa abalaustrada. Tenía dos vías paralelas con sendos andenes cubiertos por marquesinas de ménsulas de hierro forjado. En 1913, y ante la solicitud de la Liga de Contribuyentes de Santander, se efectuó la primera reforma, consistente en adosar a la fachada principal un gran vestíbulo para el que había cedido terreno el Ayuntamiento.


    Estación de la Costa (1910)

    La Estación de la Costa después de su ampliación

    Locomotora Nº 21 "Soto Iruz" en la Estación de la Costa (1920)

    Tras tres décadas en funcionamiento, el 13 de septiembre de 1936 se comenzó a derribar por orden del alcalde Ernesto del Castilllo y Bordenave con el fin de trasladar la Estación de la Costa y la estación de la Compañía del Norte a una ubicación conjunta y mejorar la ordenación urbana de la ciudad. Aunque el edificio de la terminal fue derribado, durante la Guerra Civil se mantuvieron los andenes de la estación. Esta estación llegó a tener un movimiento de dos millones de viajeros al año.




    Derribo de la Estación de la Costa (1936)


    La Estación del Norte

    El proyecto inicial de la estación, redactado por el ingeniero Carlos Campuzano, se aprobó el 26 de enero de 1859. No obstante, este proyecto y la ubicación no se consideraron convenientes, por su forma de terminal en U, su disposición más bien corta para los tráficos previstos y la posible incorporación de los ferrocarriles de vía métrica. Por ello, en 1862, el ingeniero de la compañía Cayetano González de la Vega propuso un nuevo proyecto, abandonando la forma simétrica y ocupando más terreno por el lado del mar para una grandiosa terminal de mercancías. Sin embargo, las nuevas necesidades del tráfico en la década de 1870 hacen que, pese a que el proyecto de vías de la estación estuviera aprobado por una Real Orden de 1859, y el emplazamiento provisional por otra Real Orden de 1867, la compañía decidiera modificar toda esta planificación estableciendo una estación terminal alineada con la línea de entrada en la población, separando la terminal de mercancías de la de pasajeros según un proyecto de 1873.


    Estación del Norte
    (a la derecha de la foto se pueden ver los Talleres Corcho)

    Estación del Norte

    Sin embargo, una vez más el proyecto fue modificado. En 1874, cuando la Compañía del Norte ya era propietaria de la línea, agrandó la terminal de mercancías y remodeló la de pasajeros, dando las reformas por terminadas en 1876. La terminal constaba de un pabellón de 110 m con una marquesina de 18,2 m. Las vigas y estructuras de hierro procedían de los talleres Eiffel. Estaba situada en la plaza de Las Navas de Tolosa, cerca de la Rampa de Sotileza, y tenía la fachada principal orientada al norte, frente a los Talleres Corcho. La estación estuvo en uso hasta 1936.


    Estación del Norte (1936)


    Las nuevas estaciones unificadas

    Tras la Guerra Civil y las restricciones posteriores, en 1940 se aprueba el proyecto para una estación unificada en Santander, aunque en realidad se trataba de dos estaciones, una para vía métrica y otra para ancho ibérico, contiguas y con elementos comunes pero con servicios de pasajeros separados. El 17 de mayo de 1941 se aprueba el proyecto, del arquitecto Luis Gutiérrez Soto y el ingeniero Carlos Fernández Casado. En primer lugar se inició la construcción del pabellón para la Compañía del Norte, concluyendo el 21 de julio de 1943. Tras su inauguración el día 26, por el ministro Alfonso Peña Boeuf, se comenzó la estación de vía métrica, que fue inaugurada el 14 de julio de 1947.


    Construcción de la torre de la estación 


    Plano de la fachada de la estación de ancho ibérico

    La estación de ancho ibérico es un pabellón de base irregular de dos alturas que muestra líneas limpias y austeras. Dicho pabellón va unido a otro de similares características aunque de menores proporciones para los ferrocarriles de vía métrica. Entre ambos hay una torre de planta cuadrada y seis pisos de altura, destinados a oficinas y viviendas de empleados y directivos de RENFE, que enlaza ambas estructuras. Luce cuatro pináculos, una gran arcada de medio punto como acceso y un reloj encajado dentro de una cornisa balaustrada.


    Nuevas estaciones unificadas (1947)


    Estación de Santander de RENFE (1950)
    (Fotografía del blog "Fotografía antigua de Cantabria", de José Antonio Torcida)

    Bajo la arcada de la torre entraban y salían los trenes de mercancías, de ancho ibérico y métrico, que, atravesando la calle Calderón de la Barca, iban a los muelles. En 1989 dejaron de circular los trenes por el centro de la ciudad debido a los problemas que causaban.


    Tren entrando en la estación (1988)

    El ferrocarril en Santander (VII). El ferrocarril Santander-Mediterráneo
    El ferrocarril en Santander (V). El ferrocarril de Alar del Rey a Santander