martes, 31 de mayo de 2016

Un poco de historia (LI)

El Alto de Miranda


En el Padrón de Estados de 1772 ya aparece citado el lugar como "Barrio de Miranda". Fue el punto en el que convergía el camino del Alta con el que partía del Río de la Pila y que fueron trazados por el mariscal Pignatelli para comunicar las defensas de la ciudad y las situadas en la línea de costa, desde Santander hasta Liencres, con el castillo de San Salvador de Hano, situado en La Magdalena. Su intención era el rápido transporte de tropas y pertrechos entre fortificaciones en caso de guerra contra Francia.

Cuando, con el tiempo, dichos caminos perdieron su función militar y se convirtieron en  paseos residenciales, el Alto de Miranda pasó a ser un pequeño cruce de caminos, pues en él convergían, además del paseo del Alta, el paseo de la Concepción y el camino que conducía a La Magdalena, el paseo de los Infantes, la Cañía, el paseo Viejo de Miranda (actual paseo de Canalejas) y los empinados caminos de Amaliach y Camino, procedentes de la vaguada de Tetuán.

Ermita de los Santos Mártires

En 1845 el Cabildo de Mareantes de Abajo, o de San Martín, solicitó trasladar al Alto de Miranda la ermita de la Purísima Concepción y de los Santos Mártires que desde tiempos remotos estuvo junto a la muralla en el lugar de La Puntida. Al trasladarse los pescadores a Miranda para celebrar su devoción, empezaron a tener lugar procesiones y romerías, y el día de Santiago se concentraban tanto mareantes como gente del pueblo. Esta costumbre pronto se adoptó en el resto de la ciudad, dando así origen a las fiestas de Santiago.

Vista de El Sardinero desde Miranda

Fuente en el Alto de Miranda (1905)

Hacia 1875 se empieza a urbanizar la zona, creándose una pequeña plaza con bancos. La ermita de los Santos Mártires, obra del arquitecto Juan Ancell, pasó a depender de los PP. Redentoristas, que en los años 20 empezaron la construcción de su residencia e iglesia, inauguradas en 1928.

Vista de La Cañía desde Miranda
(se puede ver el "tren de Pombo" dirigiéndose al túnel)

Vista de Santander desde Miranda

Dado el auge que a mediados del siglo XIX empezaron a tener los baños de ola en El Sardinero, en Miranda se establecieron pequeñas fondas en las que se alojaban las gentes procedentes de la Meseta que venían a tomar los baños de ola atraídos por la publicidad insertada en los periódicos de Madrid y que propagaba las delicias de El Sardinero.

Cocheras del Tranvía de Miranda


El 4 de marzo de 1897 empieza a circular el tranvía que partía de la calle del Martillo y llegaba hasta Miranda. Empezó siendo de tracción animal pero en 1912 fue electrificado. La empresa propietaria estableció las cocheras en Miranda, aproximadamente donde hoy está el "rascacielos" de Miranda. Funcionó hasta 1953 y fue el último tranvía que circuló por Santander.

Con el tiempo se fueron construyendo residencias familiares que convivían con las casas rurales y estabulaciones que ya existían en la zona. El paso del tiempo quiso que todo eso se perdiera y se construyeran modernos edificios, aunque aún hay algún chalé que se resiste a desaparecer.

Vista desde el Alto de Miranda en los años 60




lunes, 16 de mayo de 2016

El apoyo de los veteranos

En los pequeños jardines que están entre las playas de La Concha y Primera hay, como en muchas partes de la ciudad, El Sardinero incluido, muchos tamarises, un árbol que es muy resistente a las inclemencias meteorológicas y a la cercanía del mar. A dos de esos veteranos tamarises hace muchos, muchos años los tumbó el viento y pese a ello han seguido creciendo. Han llegado a alcanzar tal tamaño que se encontraban en un inestable equilibrio y en cualquier momento podían venirse abajo y, lo que es peor, llevarse a alguien por delante, pues son dos árboles a los que la gente suele subirse para hacerse fotos y jugar.



Pues bien, desde hace unos días dichos árboles cuentan con un apoyo para que no se vengan abajo. Son sendas pequeñas columnas de ladrillo que parecen resistir el peso de los árboles. Esperemos que resistan y podamos seguir disfrutando de los árboles muchos años más. Al menos esta vez las autoridades competentes han sabido reaccionar como es debido y no han cortado por lo sano talando los árboles con la excusa de su peligrosidad.


viernes, 13 de mayo de 2016

La Semana Naval de Santander

Hace ya unas semanas, Agustín, un seguidor del blog, me mandó un correo diciéndome que suele aparcar el coche en el paseo de Pereda y que siempre le ha llamado la atención una pequeña columna que hay en el bulevar, pero que no sabe qué es y me pregunta si yo lo sé.

Monumento a la Promoción Santander de la Armada Española

Pues bien, esa pequeña columna por la que pregunta Agustín es un monumento que, como casi todos los monumentos de Santander, pasa totalmente desapercibido debido al lugar en el que está y a su pequeño tamaño. Es una pequeña columna de piedra rematada por el escudo de la Armada Española (aunque está casi borrado, aún se puede distinguir), en el fuste tiene la inscripción "Promoción Santander" y en la base tiene otra inscripción, normalmente tapada por la hierba, que dice: 

Ante S.E. el Jefe del Estado y en este lugar juró bandera la Promoción Santander de la Armada Española.
II Semana Naval - 7 julio 1968

También en la base de la columna, y sobre la inscripción anterior, hay un vítor1.

Inscripción en la base del monumento

El monumento recuerda la jura de bandera que realizaron en Santander el 7 de julio de 1968, en el muelle Calderón, los alumnos de la Armada de la Promoción Santander. En el mismo acto se entregaron los despachos a los nuevos oficiales y se impuso la Cruz Laureada de San Fernando al teniente coronel don Teodoro Palacios Cueto. Además de tropas de la Armada, en el acto también participaron tropas de los Ejércitos de Tierra y Aire.

Este fue uno de los actos que formaron parte de la II Semana Naval, que tuvo a Santander como escenario principal y se desarrolló del 3 al 9 de julio de 1968. Además de en Santander, también hubo actos en El Astillero, Laredo, Santoña, Suances, Torrelavega y San Vicente de la Barquera. Estos actos eran exhibiciones de salvamento, antiincendios, de paracaidistas, exposiciones, conferencias, regatas, etc.

Según el ministro de Marina de la época, el almirante don Pedro Nieto Antúnez, "la finalidad que persigue la Semana Naval es facilitar el deseo de la Marina de darse a conocer al pueblo español. Deseamos que España conozca lo que es la Marina, cómo se vive y cómo se trabaja en los barcos, nuestras inquietudes y nuestros problemas y, sobre todo, queremos conseguir el conocimiento de lo que el mar ofrece y exige a España, por imperativo geográfico, a través de las diversas actividades que en la mar tienen su campo de aplicación".

Para esto se trasladaron a Santander todo tipo de barcos de guerra: destructores, fragatas, corbetas, minadores, submarinos, buques y barcazas de desembarco, destructures antisubmarinos, etc. De todos ellos, los más importantes eran el crucero Canarias, el portahelicópteros Dédalo2 y el buque escuela Juan Sebastián de Elcano. También vinieron varias escuadrillas de helicópteros y el Grupo Especial de Infantería de Marina. Todos los barcos, en su gran mayoría, estaban atracados en los muelles y se podían visitar. 


Barcos atracados en el muelle de Albareda

En la foto superior se puede ver cómo estaban de animados los muelles. Junto a la Grúa de Piedra se puede ver un submarino atracado. El barco blanco que se ve es el yate Azor3, el barco que usaba Franco. El barco que está fondeado en medio de la bahía es el portehelicópteros Dédalo.

El Juan Sebastián de Elcano atracado en el muelle de Maliaño

Además de los actos ya mencionados, sin duda alguna el más impresionante fue el que tuvo lugar en la Segunda Playa de El Sardinero, consistente en un desembarco con apoyo naval y aéreo. En el abra de El Sardinero se concentraron barcos de desembarco, protegidos por fragatas, destructores, etc., desde los que salían vehículos anfibios y lanchas de desembarco que transportaban marines y vehículos (jeeps, camiones, etc.) hasta la playa. Por detrás de Cabo Menor apareció el Dédalo, con su grupo de escolta, desde el que despegaban helicópteros que proporcionaban protección y apoyo aéreo.


Desembarco en la Seguna Playa de El Sardinero

Las autoridades observaban toda la operación desde los Jardines de Piquío. Una vez terminada la operación, las tropas y vehículos que participaron se reunieron en formación junto al parque de Mesones, donde se les pasó revista.


Otro de los actos de esta Semana Naval tuvo lugar el 8 de julio y fue la inauguración del Monumento al Indiano y a la Marina de Castilla en Peña Cabarga.


ACTUALIZACIÓN

Rafael, otro seguidor del blog, me ha enviado la lista de los barcos que participaron en la Semana Naval de Santander. Él cree que están todos, pero no está totalmente seguro. En cualquier caso, desde aquí le doy las gracias públicamente por su colaboración.

Los barcos son los siguientes:
  • Cruceros: Canarias.
  • Portahelicópteros: Dédalo.
  • Destructores: Lepanto, Ferrándiz, Alcalá Galiano, Jorge Juan y Almirante Valdés.
  • Destructores antisubmarinos: Oquendo, Álava y Liniers.
  • Fragatas: Legazpi, Vicente Yáñez Pinzón, Hernán Cortés, Júpiter y Vulcano.
  • Corbetas: Atrevida, Diana, Villa de Bilbao, Nautilus y Princesa.
  • Minadores: Marte, Neptuno y Tritón.
  • Submarinos: Almirante García de los Reyes.
  • Transportes de ataque: Aragón y Castilla.
  • Barcos de desembarco: LSM-1, LSM-2 y LSM-3.
  • Lanchas de desembarco: BDK-6, BDK-7 y BDK-8.
  • Dragaminas: Guadalhorce, Almanzora, Sil, Odiel, Miño y Turia.
  • Buques escuela: Juan Sebastián de Elcano.
  • Petroleros: Teide.
  • Barcos de salvamento: Poseidón.
  • Remolcadores de altura: RA-1.

A continuación os pongo dos sitios en los que podéis ver reportajes sobre la Semana Naval de Santander:

1 El vítor (o víctor) es un simbolo de origen romano, concretamente del crismón del Bajo Imperio Romano. A partir del siglo XIV algunas universidades españolas lo adoptaron como emblema conmemorativo de quienes se doctoraban. Después de la Guerra Civil, y durante la dictadura, se utilizó como símbolo de victoria y como emblema personal del dictador.

2 El Dédalo fue un portaaviones norteamericano botado en 1943 como USS Cabot (CVL-28). En 1944 recibió el impacto de un avión kamikaze japonés y fue dado de baja en 1947, pero volvió al servicio activo como portaaviones antisubmarino hasta 1955, año en el que pasó de nuevo a la reserva. En 1965 fue reactivado para prepararlo para su entrada en servicio en la Armada Española, a la que fue cedido por cinco años. Fue entregado a la Armada el 30 de agosto de 1967 y llegó a España el 20 de diciembre de 1967. Fue comprado en 1973. En España fue bautizado Dédalo con el identificativo R-01. Fue equipado con helicópteros especializados en la lucha antisubmarina. En 1972 se hicieron pruebas, con éxito, con aviones Harrier de despegue corto y aterrizaje vertical. A partir de entonces, y tras reforzar la cubierta, embarcó tanto aviones Harrier como helicópteros de ataque y antisubmarinos. Fue retirado del servicio en 1989 al entrar en servicio el portaaviones Príncipe de Asturias. El mismo año zarpó de Rota con destino a Nueva Orleans, donde fue entregado a una asociación de veteranos del USS Cabot para convertirlo en museo. Sin embargo, por problemas económicos de la asociación, el barco tuvo que ser desguazado. Sólo salvaron parte de la isla y de la cubierta de vuelo, que están expuestas en un museo de Florida.

3 El Azor fue un barco construido como embarcación oficial y yate de recreo del jefe del estado. Fue botado en 1949 y entre 1959 y 1960 fue reformado totalmente, siendo alargado 5 metros y cambiados los motores, el mástil y el puente de mando. Tras la muerte de Franco, el barco apenas fue utilizado. En 1985 lo utilizó el presidente del gobierno Felipe González durante sus vacaciones. Fue dado de baja en 1992 y llevado a Ferrol, hasta que un particular lo compró en una subasta. Su intención era convertirlo en un local de ocio flotante, pero las condiciones de la subasta establecían que el barco debía ser desguazado. Tras pasar un tiempo atracado en el puerto de Requejada, donde le fueron retirados los motores, el barco fue transportado, en partes, a Cogollos (Burgos), donde su propietario lo volvió a montar e intentó transformar sus camarotes en las suites de lujo de un complejo hotelero. Como este proyecto tampoco se pudo llevar a cabo, el barco acabó siendo abandonado a su suerte hasta que, en 2011, el artista Fernando Sánchez Castillo lo compró e hizo obras de arte con sus piezas.


lunes, 25 de abril de 2016

Un poco de historia (L)

De Numancia a Cuatro Caminos (III)


La plaza de Numancia

La plaza de Numancia tiene su origen en unos terrenos que había al final de la calle Burgos frente al Reenganche y que empezaron a ser urbanizados en 1876, aunque hasta 1883 no recibió su nombre actual. A finales del siglo XIX se construyen unas escuelas públicas y en 1905 se inaugura el parque de los Bomberos Voluntarios, que hacían ejercicios y prácticas en la plaza. También estuvo en Numancia la Escuela de Comercio.

Plaza de Numancia

Hasta mediados del siglo XX, existió la curiosa costumbre de que todos los cortejos funerarios, en su camino al cementerio de Ciriego, hicieran una parada en la plaza de Numancia. Como figuraba en las esquelas, Numancia era "el lugar donde se despedía el duelo". Esto hizo que a la plaza se la conociera popularmente como "el sitio de costumbre".

Escuelas Públicas en la plaza de Numancia

Desde hace muchos años, Numancia también es el punto de partida de muchas manifestaciones, desfiles, etc.


Cuatro Caminos

Cuatro Caminos debe su nombre a que en este punto confluían antiguamente el Camino Real a Burgos, las Calzadas Altas, el Camino de Becedo y un camino que subía hasta Pronillo. En este lugar hubo una caseta de "fielato de arbitrios", un lugar en el que eran revisadas todas las mercancías que entraban en la población y así evitar la entrada de mercancías no permitidas. En ese tiempo era conocido como la Tercera Caseta, ya que era la caseta de fielato más alejada del centro de la población.

Fielato de Cuatro Caminos (1889)

Durante la ocupación francesa, el general Barthelemy, al mando en Santander, mandó instalar una horca en Cuatro Caminos como amenaza represiva y disuasoria contra los que se oponían a Napoleón y la ocupación francesa.

El lugar recibió oficialmente el nombre de Cuatro Caminos en 1852, cuando se proyectó el ensanche de la calzada de la calle San Fernando. En 1868, al inicio de la Revolución que pretendía derrocar a Isabel II, los liberales santanderinos alzaron en Cuatro Caminos una barricada contra las tropas enviadas por el Gobierno.


Vista aérea de Cuatro Caminos (años 60)

En la vista aérea de la imagen de arriba se puede ver cómo era Cuatro Caminos, y Santander, al inicio de los años 60. La calle Camilo Alonso Vega aún no existía. En la parte superior, a la izquierda, se puede ver el Colegio La Salle y cómo el paseo del General Dávila era un paseo arbolado. También se puede ver la Alameda de Oviedo, el Matadero Municipal (donde hoy está la Plaza de México), etc.



Cuatro Caminos (años 60-70)

Con el tiempo, Cuatro Caminos ha ido adquiriendo importancia al convertirse en un importante cruce de caminos. Ya no son cuatro los caminos que convergen ahí, sino siete, lo que hace que el lugar tenga un tráfico muy complicado. En los años 80 se construyó el paso subterráneo que comunica la calle San Fernando con la avenida de Valdecilla.

domingo, 24 de abril de 2016

Un poco de historia (XLIX)

De Numancia a Cuatro Caminos (II)


La calle San Fernando

El viejo Camino de Becedo, o Mies del Valle, era el inicio de la carretera general a Castilla, marcado como "kilómetro 0" en un mojón que estaba en la plaza de Numancia. En 1824 los vecinos pidieron al Ayuntamiento que el Sitio de Becedo se llamara Barrio de las Delicias, pero la Corporación decretó que "no corresponde a dicho sitio otra denominación que la de Barrio de Becedo y no hay inconveniente alguno en que la línea de aquellas casas sea conocida con el nombre de Calle de Fernando Séptimo, Rey Absoluto, estampándolo a la esquina de la parte del nordeste". En un plano de 1845 ya aparece oficialmente el nombre de San Fernando.

Burreras en la calle San Fernando

Calle San Fernando (1914)

Aunque era básicamente una calle residencial, con chalés con jardines, especialmente a partir de la calle Perines, también hubo en ella almacenes, talleres e importantes fábricas. Al inicio de la calle se encontraba la fundición de Colongues Klint. Entre las actuales calles Mies del Valle y Alonso estuvo la fábrica de gaseosas "Santa Marta". Pero, sin duda, la más recordada es la fábrica de cervezas "La Cruz Blanca". Estuvo en los terrenos ocupados actualmente por el grupo de edificios que forman la popularmente llamada "plaza de las cervezas". Junto a la fábrica de cervezas estuvo el convento de las RR.MM. Adoratrices (donde hoy está la cafetería "La Viña"). Otro establecimiento muy recordado y que también estuvo en la calle San Fernando es el Cine Capitol, que cerró en 2002.

Calle San Fernando vista desde la Alameda de Oviedo

Calle San Fernando

Con el tiempo se fueron creando calles transversales y una gran calle paralela, al tiempo que iban desapareciendo los chalés y las industrias que había en la calle. Las antiguas fincas con jardines fueron sustituidas por altos edificios. De todos los edificios antiguos que hubo en la calle, sólo sobrevive el edificio de tres pisos en el que está la conocida bodega "La Montaña".

Calle San Fernando (1978)
 
Fábrica de cervezas "La Cruz Blanca"

Por la calle San Fernando circuló el Tranvía Urbano, que primero iba de la plaza de Molnedo (Puertochico) a la plaza de Numancia y acabó llegando a Peñacastillo en sucesivas ampliaciones de la línea.

Calle San Fernando (1985)

La calle San Fernando es una de las más transitadas de Santander al ser una vía de entrada y salida de la ciudad y por vivir en ella y sus alrededores mucha gente.


La calle Vargas

La calle Vargas surgió al mismo tiempo que la Alameda Segunda. Recibió el nombre en 1859 en recuerdo de la batalla que tuvo lugar en la localidad de Vargas el 3 de noviembre de 1833 en la que se enfrentaron los partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón, pretendiente al trono y hermano del recientemente fallecido rey Fernando VII, y las tropas leales a la reina Isabel II. 

Las tropas que estaban acuarteladas en el Castillo de San Felipe, junto a las embarcadas en la fragata San Juan, fieles a la reina, marcharon a defender la ciudad del avance de las tropas carlistas, enfrentándose en la localidad de Vargas. Aunque en minoría, las tropas leales a la reina se enfrentaron a los carlistas en una dura batalla y consiguieron la retirada de éstos. Fernando VII había aprobado la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica, que impedía a las mujeres ocupar el trono.


Calle Vargas (1905)

En 1883 la travesía que transcurre bajo un edificio y los terrenos paralelos a la calle recibieron el nombre de Tres de Noviembre, cuando se aprobó el proyecto de prolongar la calle Vargas hasta Cuatro Caminos. Sin embargo esto no se pudo hacer hasta 1946 ya que, en 1862, los empresarios Roviralta y López construyeron una fundición que impedía la prolongación de la calle.

Calle Vargas (1960)

En 1974 la Organización Sindical construye la nueva Casa Sindical en un solar de su propiedad (aproximadamente donde hoy están el Centro de Salud y el edificio contiguo), aunque nunca llegó a inaugurarse pese a terminarse su construcción en 1978. En la calle Vargas también estuvo el Cine Alameda hasta mediados de los años 70 junto a un convento de las RR.MM. Trinitarias. Al inicio de la calle Vargas, en el solar que hace esquina a la calle Alcázar de Toledo estuvo hasta los años 70 el colegio San Agustín, de los PP. Agustinos y que se trasladó a El Sardinero. En la calle Vargas destaca la parroquia dedicada a Nuestra Señora de la Bien Aparecida, situada cerca de Cuatro Caminos, en la esquina con la calle Alto de Los Leones. De la antigua calle Vargas sólo queda la hilera de viejos edificios que hay hasta la calle Eulalio Ferrer.



Un poco de historia (L). De Numancia a Cuatro Caminos (III)
Un poco de historia (XLVIII). De Numancia a Cuatro Caminos (I)



viernes, 22 de abril de 2016

Un poco de historia (XLVIII)

De Numancia a Cuatro Caminos (I)


La Alameda de Oviedo o Alameda Segunda

En 1833 empezaron los trabajos para dotar a la ciudad de un paseo en la vaguada que va de Cuatro Caminos a la actual plaza de Numancia y que antiguamente era conocida como el "Camino de Becedo". Junto al paseo, y paralelo al mismo, se previó la construcción de una calzada de la suficiente anchura para construir en ella el Camino Real a Castilla, que empezaría a la altura del inicio de la calle Vargas.

Alameda Segunda (1885)

Para realizar estas obras algunos particulares cedieron terrenos y el Ayuntamiento tuvo que comprar unos terrenos al Cabildo Catedral al precio de una onza el carro de tierra. En 1834 empezaron a verse los primeros paseantes, que llamaron al nuevo paseo la Alameda Larga. Unos años después recibió el nombre de Alameda Segunda. El 5 de noviembre de 1909, con motivo de la confraternización entre las ciudades de Santander y Oviedo, el paseo recibió su actual nombre oficial de Alameda de Oviedo.

Alameda de Oviedo

El paseo tenía bancos de piedra con respaldos de hierro forjado, algunos de los cuales se trasladaron posteriormente a los Jardines de Pereda, donde aún siguen, y estaba flanqueado inicialmente por altos y frondosos chopos. En la actualidad son, en su mayoría, plátanos de gran porte los árboles que flanquean el paseo, que conservó su trazado hasta 1946, año en el que el Ayuntamiento segregó una franja a todo lo largo de su lado sur para prolongar la calle Vargas. Con esto completó el proyecto inicial de 1833.

Arco monumental conmemorativo de la traída de aguas a Santander (1885)

Alameda de Oviedo (1920)

La alameda ha sido escenario de fiestas y celebraciones. En 1869 se celebró por primera vez la feria de Santiago, instalándose a lo largo de la misma las barracas y atracciones. En 1947, debido a las reformas que se hicieron en la alameda, las ferias de Santiago tuvieron que trasladarse a otro emplazamiento. En 1885, para celebrar la inauguración de la traída de aguas a Santander, se construyeron en la alameda una fuente y un arco monumental al que se accedía por una escalinata que daba acceso a una glorieta en la que había un templete en el que se celebraban conciertos nocturnos los días de feria en verano. Durante unos años en los Jardines de El Verdoso, situados al final de la alameda, se celebró una feria pecuaria.

En 1932 se instaló en la segunda mitad de la alameda la Feria de Muestras, que se celebró todos los años hasta el inicio de la Guerra Civil. Ese año también se reformó el trazado de los jardines, se instaló una fuente luminosa y se construyó una bolera. En 1947 se construyeron dos glorietas: una en la plaza del Reenganche (actual plaza de Juan Carlos I) y otra frente a la calle Perines. En dichas glorietas se instalaron sendas farolas monumentales que antes estaban en la plaza de Farolas. En el extremo oeste de la alameda, en Cuatro Caminos, en 1948 se erigió un hito conmemorativo del 700º aniversario de la Reconquista de Sevilla por la Marina de Castilla.

Algunos de los escudos de piedra que blasonaban las casonas hidalgas de la Puebla Vieja desaparecidas en el incendio de febrero de 1941 se pudieron rescatar y se instalaron como elementos decorativos a ambos lados del paseo durante muchos años, hasta que en una reforma en los años 80 fueron retirados y llevados a un almacén municipal.

Monumento a la Catedral de Oviedo

En 2009, con motivo del centenario de la confraternización entre Oviedo y Santander, el Ayuntamiento de Oviedo regaló a la ciudad de Santander una réplica de la Catedral de Oviedo que está situada en la alameda frente al Centro de Salud de la calle Vargas. En 2011 fue instalada en la alameda la farola de las Cuatro Estaciones, que antes estuvo en la plaza del Ayuntamiento y en otras ubicaciones. 

Farola de las Cuatro Estaciones

Además de estos monumentos, en la alameda se colocó en 1971 el pedestal con la alegoría femenina del monumento a Augusto González Linares (el busto estaba en el Museo Marítimo). Unos años después el monumento fue restaurado y llevado a su ubicación actual en El Sardinero, en los jardines que separan las playas Primera y La Concha. En el inicio de la alameda, junto a la plaza de Numancia, hay un jarrón de piedra, sobre una pequeña columna, que es igual a otro que está en Puertochico.



La Alameda de Oviedo en la actualidad

La Alameda de Oviedo es hoy en día uno de los lugares de Santander más transitados y agradables para dar un paseo: es amplia, hay bancos y zonas de juegos para los niños, algunos bares y cafeterías de la calle Vargas tienen terraza en ella, etc. Al igual que antaño, a veces se celebran ferias, exposiciones, muestras de artesanía, etc. Santander no sería la misma sin la Alameda de Oviedo.


Un poco de historia (XLVIX). De Numancia a Cuatro Caminos (II)
Un poco de historia (XLVII). El Pasaje de Peña ("el túnel")