jueves, 7 de agosto de 2014

El escudo de Santander (III)


Rodeando el escudo oficial de Santander podemos encontrar el lema de la ciudad, formado por todos los títulos que le han sido concedidos a Santander a lo largo de su historia:

Muy noble, siempre leal, decidida, siempre benéfica y excelentísima ciudad de Santander

Los títulos concedidos a Santander, por orden cronológico, son los siguientes:


Noble y Leal

Título concedido por el rey Enrique IV de Castilla en un Privilegio expedido el 8 de mayo de 1467 con estos términos:

"Aceptando la mucha lealtad y fidelidad en que me habéis servido especialmente después que los movimientos presentes se comenzaron en mis reynos, é los muchos servicios que habéis hecho a los reyes mis antecesores, tengo por bien que esa villa se intitule Noble y Leal".

Este Privilegio fue debido a la lealtad que mostraron los vecinos de la entonces villa hacia el Rey y su oposición a ser siervos del Marqués de Santillana, ya que en 1466 el rey Enrique IV le cedió los derechos sobre la villa. Esto provocó la sublevación de los vecinos contra los nobles de la villa, partidarios del Marqués, que les traicionaron permitiendo la entrada en la villa de las fuerzas leales al Marqués. Los vecinos, reunidos en la Puebla Baja, en contra de lo esperado por los nobles, se unieron y lucharon denodadamente contra éstos durante varios días. En ayuda de los vecinos acudieron gentes procedentes de Trasmiera, la zona oriental de la provincia e incluso de Vizcaya y Guipúzcoa.


Ciudad

El 12 de diciembre de 1754 el papa Benedicto XIV publicaba su bula "Romanus Pontifex" por la que la villa de Santander pasaba a ser cabeza de Obispado y concedía al abad don Francisco Javier de Arriaza la categoría de Obispo (era abad desde 1735 y fue obispo desde 1754 hasta 1761), y la Abadía de los Santos Cuerpos pasó a ser Catedral. Esto se debe en gran parte a la intermediación del jesuita Padre Rábago, cuya intervención fue fundamental. El 9 de enero de 1755 el rey Fernando VI firma un Decreto por el que concede el título de Ciudad a Santander. En una carta real fechada el 29 de junio de 1755, Fernando VI lo comunica de este modo:

"[...] Siendo correspondiente y conforme a la práctica que el lugar destinado para silla episcopal, se distinga con el título de CIUDAD; por decreto sellado de mi Real Mano, de 9 de enero próximo pasado, he venido en condecorar con el título de Ciudad a la villa de Santander, para que de aquí en adelante lo sea y se llame así.
 
En consecuencia de esta mi Real Resolución, mando a todos y a cada uno de los Vos sobredichos, que la hayáis y tengáis por tal, y la llaméis Ciudad, así por escrito como de palabra, y la guardéis y hagáis guardar todas las honras, gracias, franquicias, libertades, exenciones, preeminencias, prerrogativas, inmunidades y todas las otras cosas y por razón de ser Ciudad debe haber y gozar, y la deben ser guardadas, todo bien y cumplidamente, sin faltarle cosa alguna [...]".

Es, sin ninguna duda, el título más importante de los que le han sido concedidos a Santander.


Decidida y Excelentísima

El 3 de noviembre de 1833 los mandatarios de Santander, fieles a la reina Isabel II, armaron la ciudad con las armas y tropas del castillo de San Felipe y la fragata San Juan para defender la ciudad de las tropas carlistas, fieles al infante Carlos María Isidro de Borbón, hermano del recién fallecido Rey (Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833). Fernando VII había aprobado la Pragmática Sanción, que dejaba sin efecto la Ley Sálica, que excluía la sucesión femenina. A la muerte del Rey su hija Isabel heredaba el trono, pero el infante don Carlos quiso hacer valer sus derechos dinásticos apoyado por sectores liberales.

Ante el avance de las tropas carlistas varias compañías se desplazaron de Santander a la localidad de Vargas para contenerlas. El 3 de noviembre de 1833 las tropas de Santander se enfrentaron a los carlistas en dura batalla1, consiguiendo la victoria y la dispersión de los carlistas.

Este hecho hizo que la reina regente María Cristina de Borbón Dos-Sicilias (Isabel II era menor de edad) concediera a la ciudad el título de "Decidida" y que el Ayuntamiento tenga el tratamiento de "Excelencia", así como el derecho a que en el escudo de la ciudad aparezca la corona ducal (adornada con flores en todas las puntas).


Siempre benéfica

En 1898 llegó a Santander un gran contingente de soldados repatriados de Cuba, la mayoría de ellos heridos en la guerra. Como la ciudad entera se volcó en su atención y el trato que se les dispensó fue tan popular y humano, Santander recibió el título de "Siempre benéfica ciudad". El título le fue otorgado por la reina regente María Cristina de Habsburgo ya que Alfonso XII era menor de edad.


1 Los nombres de las calles Tres de Noviembre y Vargas hacen referencia a la fecha y al lugar en el que se desarrolló dicha batalla.




El escudo de Santander (II)


A lo largo de su historia, el escudo de Santander ha ido cambiando. En la imagen superior se puede ver el que es considerado el primer sello que tuvo la villa de Santander. Data del siglo XIII y representa a unos marineros en un barco arriando las velas. Este sello se puede ver en el monumento al Fuero de Santander situado en la Plaza de Farolas, a unos metros del Hotel Bahía.


Uno de los escudos más antiguos de Santander es el que aparece en esta foto. Es un escudo procedente de un edificio del siglo XVI y se puede ver en el monumento a la Reconquista de Sevilla, situado en Cuatro Caminos, al final de la Alamenda de Oviedo.


El escudo de la imagen superior, en el que ya aparecen la nao, el río Guadalquivir, la cadena y la Torre del Oro, es el que aparece en la primera página del Privilegio por el que Fernando VI concedió a la villa de Santander el título de Ciudad en 1755.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Escaleras al cielo (II)


Vamos a subir más escaleras. Empezamos por las de esta foto, que unen las calles San Martín y León Felipe, que desemboca en el paseo de Canalejas.



Nos vamos ahora al paseo de Menéndez Pelayo, donde, en su acera norte, yendo hacia Miranda, nos encontramos con las escaleras de la segunda foto, que unen este paseo con la calle Francisco Palazuelos (también llamada calleja de Arna, su anterior nombre, sobre todo por la gente mayor).

Siguiendo camino hacia Miranda, junto a la terraza del restaurante "El Segoviano", nos encontramos con las siguientes escaleras. En este caso, al terminar el tramo de escaleras hay un camino que conduce también a la calle Francisco Palazuelos. Estas escaleras empiezan junto a los restos de una antigua portalada.

martes, 5 de agosto de 2014

Escaleras al cielo (I)




Todos sabemos que Santander está lleno de cuestas, unas más pindias que otras, que comunican distintas zonas de la ciudad entre sí. En algunos lugares, además de la calle en pendiente, también hay escaleras para facilitar la subida o bajada. El problema, en algunos casos, es que esas escaleras pueden llegar a ser interminables, por lo largas que son. Las hay que son de uso público y otras que son privadas, como las de los edificios que, teniendo la entrada principal por una calle, también tienen una entrada trasera, por otra calle, a la que se accede mediante un largo tramo de escaleras.

Vamos a mostrar algunas de estas "escaleras al cielo" que hay en Santander. Hoy empezamos con las tres mostradas en las fotos superiores y que podemos encontrar en la avenida de Reina Victoria. La primera de ellas comunica con la calle Don Daniel. La de la segunda foto, tras un primer tramo en cuesta, tiene un largo tramo de escaleras que conducen a la parte trasera de un edificio de la calle Francisco Salazar. Las escaleras de la tercera foto, tal vez las más largas de las tres, llevan a un edificio situado en la calle Marianela. Estas tres escaleras, al ser accesos privados, tienen una verja con llave que impide el paso de la gente.


Escaleras al cielo (II)

lunes, 4 de agosto de 2014

El escudo de Santander (I)


Si en artículos anteriores hemos hablado de los escudos de Santander que podemos ver repartidos por la ciudad en fachadas, monumentos, etc., ahora vamos a hablar del escudo en sí, de los elementos que podemos ver en él.

En la parte superior del escudo están las cabezas de San Emeterio y San Celedonio, los santos patronos de la ciudad. Emeterio y Celedonio, se cree que eran hermanos, fueron dos soldados romanos en la ciudad de Calagurris Nassica Iulia, actual Calahorra (La Rioja) en el siglo III durante las persecuciones de Diocleciano. Como profesaban la fe cristiana fueron encarcelados y obligados a renunciar a su fe pero, como no lo hicieron, fueron torturados y decapitados. A partir de este punto la leyenda se mezcla con la historia y se cuenta que las cabezas de los dos fueron depositadas en una barca de piedra en el río Ebro que, lejos de hundirse, flotó y siguió el curso del río hasta desembocar en el Mediterráneo, rodeó la Península Ibérica y llegó a Santander. Al llegar la barca a la bahía atravesó una roca y quedó varada en la playa, donde las cabezas fueron recogidas por los habitantes de la villa y escondidas.


Se dice que la recordada roca de La Horadada es la que atravesó la barca de piedra, formando el arco que se llevó un temporal hace unos años.

Durante la Edad Media las cabezas fueron despositadas en los restos de un horno de un primitivo asentamiento romano que hubo donde hoy está la Catedral. En el siglo XVI se recuperaron en unas reformas y fueron protegidas con sendos relicarios de plata y depositadas en la iglesia del Santísimo Cristo, donde se encuentran hoy en día.


Actualmente, San Emeterio y San Celedonio son patronos de Santander y de su diócesis, de San Pedro del Romeral y de Calahorra, en cuya catedral se conservan sus cuerpos. Fueron declarados patronos de la diócesis de Santander por Pío VI el 30 de septiembre de 1791 a petición del obispo Menéndez de Luarca. Su festividad se celebra el 30 de agosto y tienen sendas calles dedicadas en Santander (calles San Emeterio y San Celedonio). Entre las calles Los Acebedos y Vía Cornelia está el grupo de viviendas "Santos Mártires", construidas después del incendio de 1941 para acoger a los primeros realojados que perdieron sus viviendas en el mismo. Se dice que el nombre de Santander procede del latín Sancti Emeterii, que derivó en Sant Emeter y con el tiempo en Santander.

En el escudo también se puede ver la Torre del Oro de Sevilla, el río Guadalquivir, un barco y una cadena rota. Esta escena recuerda la reconquista de Sevilla en 1248. En 1247 el rey Fernando III encarga a Ramón Bonifaz el apresto de una flota para, en coordinación con el ejército del rey, reconquistar Sevilla. Una vez construidos y armados los barcos en los puertos de las Cuatro Villas (Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera), donde también consiguió la tripulación, Bonifaz se puso rumbo al sur. A su paso por Galicia se le unieron más barcos con sus respectivas tripulaciones. En total, Bonifaz disponía de 13 naves a vela y 5 galeras movidas a remos. Uno de los barcos era el Carceña, construido en Santander y capitaneado por el propio Bonifaz, y otro era el Rosa de Castro, construido en Castro Urdiales y capitaneado por Ruy González.

Una vez hubo llegado a la desembocadura del Guadalquivir la flota remontó el río apoyada por la caballería desde la margen izquierda, consiguiendo dominar el curso del río hasta cerca de Sevilla. El paso siguiente era la ruptura del puente-barrera que unía las dos riberas del río, Sevilla con Triana. En realidad era una serie de barcas unidas por fuertes cadenas, a modo de pasarela, que permitían el paso de suministros. La idea era lanzar los barcos contra la barrera un día de viento y marea favorables. Ese día fue el 3 de mayo de 1248. Bonifaz preparó sus dos naves más gruesas reforzando su proa y las lanzó a toda vela contra el puente. El primer barco, mandado por Ruy González, impactó contra la barrera pero no consiguió su objetivo. El segundo barco, mandado por el propio Bonifaz, impactó contra las cadenas y consiguió partirlas, rompiendo la barrera, lo que impidió que las fuerzas moras recibieran suministros. Las fuerzas cristianas cercaron Sevilla y Triana e impidieron la navegación de las naves moras. Al verse cercado y sin poder recibir ayuda ni suministros el rey moro Axataf rindió la ciudad de Sevilla a los cristianos el 23 de noviembre de 1248.

A raíz de este hecho, Fernando III nombró a Bonifaz Almirante de Castilla, siendo el primer almirante de España, y concedió a la villa de Santander el privilegio de que en su escudo figuren el río Guadalquivir, la Torre del Oro, las cadenas y la nave que las rompió. En la iglesia de Santa María de la Asunción de Laredo se conserva un fragmento de la cadena.

En Santander, al final de la Alameda de Oviedo, en Cuatro Caminos, hay un monumento que recuerda la reconquista de Sevilla por la flota mandada por Ramón Bonifaz.



En el escudo de Cantabria también aparecen las cabezas de San Emeterio y San Celedonio, así como el río Guadalquivir, la Torre del Oro, el barco y las cadenas. La escena de la Reconquista de Sevilla representa la actividad de la Cantabria marítima, mientras que las cabezas de los Santos Mártires representan la unidad del territorio bajo su patronato.


El escudo de Santander (II)


jueves, 31 de julio de 2014

Escudos de Santander (IX)




Retomamos la serie sobre los escudos de Santander que podemos ver repartidos por la ciudad para mostrar unos escudos un tanto especiales. No están en ningún edificio, monumento, etc., y, sin embargo, los podemos ver por toda la ciudad. Todos los días pasamos varias veces a su lado o, directamente, por encima de ellos, ya que están en el suelo, para ser más precisos, en las tapas de alcantarillas, registros, etc.

Unos son más grandes que otros; unos son muy esquemáticos y otros tienen todo lujo de detalles, como el de la primera foto; unos están en perfecto estado y otros están muy gastados por el tiempo, las pisadas de la gente, las ruedas de los coches, la lluvia; unos llevan décadas en su puesto y otros acaban de llegar.


Escudos de Santander (VIII)

martes, 29 de julio de 2014

Un poco de historia (XXXII)

Los Jardines de Pereda




Ahora que acaban de ser inaugurados los Jardines de Pereda tras su última remodelación, vamos a conocer cómo eran antes. Los Jardines fueron inaugurados oficialmente en 1905 en unos terrenos ganados al mar y que fueron cedidos a la ciudad. Su inauguración se aprovechó para celebrar una "Exposición de Artes e Industrias", que tuvo lugar en el pabellón que se puede ver en la primera foto. Su entrada estaba en la plaza de Farolas. En la segunda foto se puede ver un pequeño salón de espectáculos que se construyó para la ocasión. Al fondo de la foto se puede ver de nuevo el pabellón de la exposición.



En 1911 tuvo lugar la inauguración del monumento a José María de Pereda, obra de Lorenzo Coullaut Valera y sufragado por cuestación popular. Está realizado en varios bloques de piedra que forman una gran roca. En la parte de arriba está el propio Pereda y alrededor del monumento hay representadas escenas de "Sotileza", "La leva", "La puchera", "El sabor de la tierruca" y "Peñas arriba". En la tercera foto se puede ver la comitiva que presidía el acto. Estaba previsto que dicho acto lo presidiera el rey Alfonso XIII, pero no pudo asistir y en su representación fue Marcelino Menéndez Pelayo, a quien se puede ver en el centro de la comitiva, sentado en un sillón debido a su estado de salud (murió en 1912). El monumento está situado frente a la casa en la que vivió Pereda, el número 4 del paseo que lleva su nombre y en cuyo portal hay una placa conmemorativa.




En la imagen de los años 20-30 se puede apreciar el inicio de la construcción del templete. La estructura de hierro del mismo fue elaborada en los Talleres Corcho. En la primera foto en color se pude apreciar una vista de los Jardines en los años 60. También se pueden ver los muelles de Maura, con la Grúa de Piedra, y de Albareda. Este muelle se amplió mediante un relleno en los años 70. En los últimos años ha sido empleado como aparcamiento de los vehículos que embarcan en el ferry y actualmente se está construyendo en él el Centro Botín. En la última foto, de los años 90, poco antes de la anterior reforma de los Jardines, se ve cómo era antes el estanque, con rocas y surtidores de agua que le daban un aspecto natural, y en el que llegó a haber peces. En las últimas reformas perdió dicho aspecto natural y le han dado un aspecto más "de piscina" que de estanque.



En los Jardines de Pereda, desde hace muchos años, hay una oficina de turismo. En la primera foto se puede ver el pequeño pabellón que construyó el Patronato Nacional de Turismo en los años 40. Estaba situado junto al estanque y, después de una pequeña reforma en los años 60 pasó a ser sede de una agencia de viajes durante unos años, para, después de un tiempo sin apenas ser usado, terminar siendo una biblioteca infantil hasta que fue derribado cuando se reformaron los Jardines. En la segunda foto se ve la oficina que construyó el Ayuntamiento en los años 60, junto al monumento a Concha Espina, y que estuvo abierta hasta la reforma de los Jardines en 2003.


La popular fuente de "los meones" se instaló en los Jardines en 1896. Fue donada al Ayuntamiento por la familia López-Dóriga, que la tenía en una finca de su propiedad. En realidad el agua sale de unos cántaros que portan los niños. La foto es de 1955. En esta foto se puede apreciar también el edificio que unos años después pasó a formar parte de la sede principal del Banco Santander y cómo era su fachada original antes de ser reformada.



viernes, 25 de julio de 2014

Un poco de historia (XXXI)

El Ayuntamiento



Hoy vamos a hablar del edificio del Ayuntamiento y de la plaza en la que se encuentra. El anterior Ayuntamiento estuvo hasta 1906 en un edificio situado en la plaza Vieja. En un solar anexo al Convento de San Francisco se construyó la nueva sede del Ayuntamiento, un gran edificio con fachada al Mercado de la Esperanza, a la calle de Los Escalantes y a la plaza de Pi y Margall, por donde tenía la entrada. El nuevo edificio fue inaugurado el 15 de septiembre de 1907, siendo alcalde de la ciudad Luis Martínez Fernández. El edificio es obra de Julio Martínez-Zapata.

En la foto superior, de 1935, se puede ver cómo era entonces el Ayuntamiento. A su derecha se puede ver parte del Convento de San Francisco. Enfrente, a la derecha de la foto, está el edificio conocido popularmente como "la casa de El Sepi", por el local comercial que ocupaba la planta baja del mismo. La plaza tenía entonces el nombre de Francisco Pi y Margall, presidente de la Primera República entre el 11 de junio y el 18 de julio de 1873.

La farola que se ve en medio de la plaza es la farola conocida como "Las cuatro estaciones". Esta farola ha estado en varios emplazamientos, sobre todo en la plaza de la Esperanza y en la plaza del Ayuntamiento, la última vez cuando ésta se reformó en los años ochenta (ver la última foto del artículo). Actualmente se encuentra en la Alameda de Oviedo.





Aunque el Convento de San Francisco fue derribado en 1936, por diversas discrepancias con el Obispado, dueño de los terrenos, hasta 1962 no pudieron iniciarse las obras de ampliación del Ayuntamiento. En la segunda foto de arriba ya se ve cómo sería la nueva plaza y cómo se terminaba de derribar "la casa de El Sepi" (primera foto, de 1943). En la tercera foto se ve el inicio de las obras de ampliación, de la construcción de los jardines y de la fuente luminosa que durante tantos años estuvo frente al Ayuntamiento y que actualmente se encuentra en El Sardinero. Como se puede ver, al hacer la ampliación se decidió quitar la torre rematada con una cúpula que tenía originalmente (ver la primera foto del artículo). En esta tercera foto también se puede ver la entrada principal al Ayuntamiento que, hasta la ampliación, estaba a la izquierda de la fachada que da a la plaza.

En esta misma foto también se puede apreciar cómo era la tienda original de Jaime Ribalaygua. Aunque estas dos fotos son de mala calidad, especialmente la segunda, he decidido ponerlas por su especial interés.


En esta foto se puede ver el avance de las obras en 1965, a punto de terminar. Mientras que en la fachada principal se siguió el estilo del edificio original, la fachada de la calle Isabel II y la ampliación de la fachada trasera no siguen el mismo estilo, siendo totalmente lisas, sin molduras, adornos, etc. También se ve el edificio que construyó Ribalaygua para ampliar su negocio.


En esta foto de 1968 ya se pude ver cómo quedó el nuevo edificio del Ayuntamiento así como la plaza situada frente al mismo, en la que tantos niños hemos jugado y corrido alrededor de la fuente.


Esta foto muestra una vista nocturna de la plaza y del Ayuntamiento en la Navidad de 1973. Además de Ribalaygua, en esta foto se pueden ver varios comercios muy conocidos entonces y que cerraron sus puertas hace tiempo: la zapatería Príncipe, la ferretería Velarde, la papelería Maoño, el Gran Bazar, etc.

A lo largo de los años, aunque la plaza ha tenido varios nombres de forma oficial, según las circunstancias políticas del momento, siempre ha sido, es y será la Plaza del Ayuntamiento, como siempre ha sido llamada popularmente y como es su nombre oficial actual. En los años 80 la plaza fue reformada, se construyó un aparcamiento subterráneo y se suprimieron el vial que pasaba por delante del Ayuntamiento, el tramo inicial de la calle Los Escalantes y el giro a la izquierda. La fuente también fue retirada. Hace unos años fue objeto de una nueva reforma, dándole al aspecto actual.

Durante 44 años estuvo en la plaza una estatua de Franco montado a caballo (inaugurada el 24 de julio de 1964). Durante la dictadura la plaza recibió el nombre de Plaza del Generalísimo, nombre que conservó hasta 2001. En la reforma de los años 80 la estatua fue retirada temporalmente pero, una vez acabadas las obras, volvió a su sitio, lo que provocó muchas protestas y controversia. Fue retirada definitivamente el 18 de diciembre de 2008. Frente a la estatua había un pequeño monumento con el escudo de la Segunda República, que fue retirado al mismo tiempo.




El reloj que está en la fachada principal del Ayuntamiento, rematado por un escudo de Santander, es el reloj que tenía el viejo edificio de la plaza Vieja y su maquinaria data del siglo XIX. Como dato curioso para quien no lo sepa, hasta mediados de los años ochenta el reloj daba las campanadas (a las horas en punto y a las medias), de nueve de la mañana a nueve de la noche, y tocaba canciones ("Santander", "Eres alta y delgada", "La fuente de Cacho", etc.), y en Navidad tocaba villancicos.


Un poco de historia (XXXII). Los Jardines de Pereda
Un poco de historia (XXX). La plaza Vieja


martes, 22 de julio de 2014

Homenaje a Pereda

 

En este blog ya hemos hablado otras veces de José María de Pereda y su obra, sobre todo de Sotileza, su obra más conocida y la que mejor retrata el ambiente marinero de la ciudad de Santander. Hoy recordamos a Pereda mostrando la placa que el día 6 de febrero de 1933 le dedicó el Ateneo de Santander en el centenario de su nacimiento. Está situada en el portal del número 4 del Paseo de Pereda, donde vivió una temporada.



En el portal del número 10 de la calle Cisneros se puede ver la placa de la segunda foto. Está dedicada al Padre Apolinar Gómez, en quien Pereda se inspiró para crear a su inolvidable personaje del mismo nombre.  En el monumento dedicado a Pereda, situado en los Jardines que llevan su nombre, se pueden ver escenas representativas de cinco de sus obras ("La leva", "La puchera", "El sabor de la tierruca", "Peñas arriba" y "Sotileza"), y en la escena dedicada a "Sotileza" se puede ver al "pobre pae Apolinar" desesperado intentando educar a Silda, Cole, Muergo y demás compañeros de travesuras.

miércoles, 16 de julio de 2014

Monumento al Fuero de Santander





Hasta que empezaron las obras del Centro Botín y de los Jardines de Pereda, en la plaza de Farolas, cerca de la gasolinera y de una entrada peatonal al parking subterráneo, estaba el monumento al Fuero de Santander. El Ayuntamiento ha dicho que cuando acaben las obras este monumento volverá a ser colocado. El fuero eran los estatutos jurídicos que se aplicaban a una determinada localidad y la concedían normas, derechos y privilegios. Los fueros recogían las costumbres de cada localidad, además de los privilegios otorgados por los reyes a las mismas, así como el conjunto de disposiciones que preservaban la nobleza, el clero y el vasallaje de una zona. Eran un pacto solemne entre los pobladores y el rey, y también, por extensión, eran las leyes que regían determinada comarca o localidad.

El 11 de julio de 1187 el rey Alfonso VIII de Castilla nombró al abad de San Emeterio dueño y señor del pueblo y dotó a la villa de Santander de un fuero que tendía a facilitar el tráfico marítimo, la pesca y el comercio, actividades de las que la Abadía recibía sus tributos, así como la elaboración de escabeches y las explotaciones vinícolas.

El monumento es un bloque de piedra en el que se puede ver el que se considera el primer sello con que contó Santander y que representa a los tripulantes de una nave arriando las velas. Debajo del sello hay un fragmento en latín del texto del fuero, el nombre del rey y la fecha de otorgamiento (se puede leer el texto completo en latín, así como su traducción, en esta página de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes):

Si aliqua navis veniens ad villam Sancti Emetherii, periclitata et fracta fuerit, quidquid dominis suis de rebus quas navis continebat, poterint invenire, nullus eis aufferat, nec vim eis inferre presumat.

Alfonso VIII
Fuero de Santander 11-VIII-1187

"Si a la villa de San Emeterio aportase nave rota y náufraga, nadie tome cosa de cuanto la nave encierre y tuviera dueño averiguado, ni sea osado de hacerle fuerza".

El monumento es obra del escultor cántabro Jesús Otero y fue inaugurado el 30 de agosto de 1987.


ACTUALIZACIÓN

Tras la remodelación de los Jardines de Pereda el monumento ha vuelto a ser colocado. Ahora está cerca de donde estaba antes, en la avenida de Alfonso XIII, frente a la cafetería del Hotel Bahía, en un lugar en el que está casi siempre en sombra y en el que pasa totalmente desapercibido. Tampoco hay un letrero, una placa, etc., que diga qué es.