viernes, 27 de agosto de 2021

Un poco de historia (XCVI)

Las calles Cuesta del Hospital y Garmendia

Hacia finales del siglo XVIII el Ayuntamiento tomó la resolución de "poner al corriente el camino desde la tercera caseta a las Calzadas Altas y Bajada del Hospital para que entren y salgan por allí toda la arriería y carruajes y preservar de este modo el paseo público de Becedo". El citado camino era una vía estrecha y con gran pendiente entre casas viejas y no alineadas. La apertura de la Rampa de Sotileza en 1887 hizo que aumentara el tráfico de carros con mercancías de todo tipo procedentes de los muelles y del ferrocarril.

Avenida de Calvo Sotelo y calle Cuesta del Hospital (1963)
(Autor: Pablo Hojas Llama)

Su nombre lo recibió por ser el camino más corto para ir al Hospital de San Rafael, situado en las Calzadas Altas. En 1913 recibió el nombre del político Segismundo Moret, pero en 1937 recuperó su nombre original. En 1941 hizo de cortafuegos e impidió el avance del fuego.

Calle Cuesta del Hospital (1980)

Por su parte, la actual calle Garmendia tiene sus orígenes en un camino trazado en 1792 que comunicaba las Calzadas Altas con el Camino Real. El primer nombre que tuvo fue el de Cuesta de Santa María Egipcíaca, pero en planos de mediados del siglo XIX ya aparece con el nombre de Garmendia. Al igual que la Cuesta del Hospital, la calle Garmendia también tiene una fuerte pendiente.

Calle Garmendia (1982)



martes, 17 de agosto de 2021

Arqueología urbana (XIII)

Cuando el actual edificio del Ayuntamiento fue construido a principios del siglo XX (fue inaugurado en 1907) tenía dos entradas principales situadas en la misma esquina: una en la fachada que da a la plaza y la otra en la fachada que da a la calle Los Escalantes, como se puede ver en la siguiente foto de 1907.

Plaza de Pi y Margall (1907)

Cuando en los años 60 el edificio pudo ser ampliado, la fachada principal pasó a ser la fachada que da a la plaza y en ella se abrió la entrada principal, por lo que esas dos entradas fueron cerradas. Para ello se pusieron grandes bloques de piedra en los dos huecos tapando la parte inferior y convirtiendo la parte superior en ventanas.

Aunque a simple vista no se nota, si uno se acerca a la fachada puede ver la separación que hay entre la fachada original y los bloques usados para cerrar los huecos de las entradas.

Fachada de la plaza
Fachada de la calle Los Escalantes



lunes, 16 de agosto de 2021

Tal día como hoy...

El 16 de agosto de 1971 se incendió el edificio conocido como "Palacio de Macho" que estaba situado en la calle Hernán Cortés, junto al antiguo Banco Español de Crédito y frente al Mercado del Este. El edificio tenía tres plantas dedicadas a comercio y una a vivienda.



viernes, 13 de agosto de 2021

Tal día como hoy...

El 13 de agosto de 1927 entra en servicio el tren directo que unía Santander con Hendaya. El tren salía de Santander de la Estación de la Costa en días alternos a las 13:00 horas y llegaba a Hendaya a las 20:30. El tren dejó de circular en 1932.


jueves, 29 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 29 de julio de 1907 Alfonso XIII inauguró el Monte de Piedad y Caja de Ahorros en un edificio obra de Lluis Doménech i Montaner y promovido por Antonio López, marqués de Comillas. El capital necesario fue aportado por Modesto Tapia. El edificio se encuentra en la esquina de las calles Tantín y Sevilla.


lunes, 26 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 26 de julio de 1943 se inaugura la nueva Estación del Norte, que forma parte de la nueva estación unificada que constaba de un pabellón para trenes de ancho ibérico y otro para trenes de ancho métrico. El proyecto, aprobado en 1941, fue obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto y del ingeniero Carlos Fernández Casado.



miércoles, 21 de julio de 2021

Un poco de historia (XCIV)

De villa a ciudad (I)

Corría el 5 de agosto de 1748 cuando a la Plaza de la villa empezaron a llegar todo tipo de gentes, desde señores de alto rango, a artesanos, molineros, pescadores, calafates, mercaderes, panaderos, mareantes, etc. También acudían monjes, soldados y marineros. Todos acudían a la convocatoria del Alcalde Mayor, don Pedro Buenaventura, para otorgar poder a don Juan Jove Muñiz, Magistral del Ilustre Cabildo eclesiástico, para que, junto al poder que ya tenía concedido por las villas y valles de la comprensión del Bastón de las Montañas y Peñas Abajo del Mar continuara con sus gestiones ante el rey Fernando VI solicitando la erección del Obispado de Santander.

Además, en la Corte de Fernando VI tenían gran influencia dos montañeses de pura cepa, el jesuita Padre Rábago, confesor y consejero del Rey, y Juan de Isla y Alvear, importante empresario y constructor naval. Los tres encontraron en el Rey una gran disposición para tratar de dicho asunto.

Juan de Isla y Alvear
Padre Francisco Rábago y Noriega

Todos los asistentes se reunieron en la Sala Capitular del Ayuntamiento, presidida por un testero con un retrato de cuerpo entero del Rey. Después de muchas discusiones y llegar a acuerdos, el escribano redactó la resolución aprobada: "[…] acordaron dar y dieron toda su autoridad y plena facultad a dichos señores Justicia y Regimiento de esta villa, para que por sí mismos y a nombre de los que presentes se hallan, vecinos de ella y de su jurisdicción, puedan otorgar el referido poder en favor del citado doctor don Juan Jove […]". El acuerdo, que fue muy bien acogido por todos los presentes en la plaza, dio paso a unas gestiones que durarían unos años y terminarían con la resolución pontificia en la que se erigía a Santander como cabeza de Obispado, paso previo para que la villa fuera nombrada ciudad.

En el Ayuntamiento se recibió carta de don Juan Jove contando que S.S. Benedicto XIV, mediante una Bula, erigía en Catedral la iglesia colegial y que el Rey condecoraría a la villa con el título de ciudad. El 21 de enero de 1755, en una sesión memorable, el escribano Antonio Somonte extendió el acta con el acuerdo adoptado tras recibir tan buenas noticias, "cuyas especiales gracias, además de lo que autorizan e ilustran a esta citada villa, ceden en muy particular beneficio espiritual y temporal de todos sus vecinos y naturales, por los que las rinden y tributan a la Magestad Divina que con su alta, incomprensible e infinita Providencia, ha sido servido proporcionar tan apreciable favor sin el menor costo ni dispendio de esta expresada villa y país. Y para expresar en lo posible su rendido agradecimiento al soberano autor de esta, al parecer, maravilla, acordaron deber asistir todos por Cuerpo de Ayuntamiento a dicha iglesia colegial a hallarse presentes con velas encendidas al Tedeum Laudamus y Misa solemne que en acción de gracias se celebrará en ella por los individuos de su Cabildo eclesiástico. Y que en las tres noches próximas se enciendan luminarias en toda la villa y se hagan todas aquellas honestas festivas demostraciones que permita el tiempo y sean proporcionadas a unos corazones reconocidos y obligados a tan soberano beneficio... Y que para perpetuar memoria y eterno monumento de tan especiales favores del Cielo, se haga una lápida de la materia más sólida y permanente en el sitio más propio de estas Casas Consistoriales, grabando en ella la inscripción correspondiente a que en la posteridad y siglos venideros conste el tiempo en que se consiguieron y el particular bienhechor que con tanto esmero se dedicó a facilitarlos".

Firmaron el acuerdo José Pérez de Cosío Noriega, marqués de Conquista Real, don Pedro de Abarca Calderón, don Fernando A. de Bustamante Revello, don Agustín Navarrete, don José Campuzano y don Bartolomé Pedrajo.

Cuando los vecinos de Santander se enteraron de la buena nueva se congregaron en la plaza para dar vítores y aplausos. Cada resolución del Ayuntamiento era acogida con murmullos de aprobación. Una de ellas recogía que se podía disponer de los fondos necesarios para celebrarlo con los correspondientes festejos, aunque hubo que esperar a la primavera ya que el mes de enero no era el más adecuado para celebraciones al aire libre.

Sin embargo, la ya ciudad dio muestras de austeridad al suspender los festejos por ser "dispendio oneroso a las arcas del común, ya que sería mucho más útil y acepto a los ojos de Dios que dichos caudales se invirtiesen en obras piadosas", como así se hizo.

En el mes de julio se recibió la carta del rey Fernando VI, fechada el 29 de junio, que confirmaba el Decreto del 9 de enero de ese año por el que concedía a Santander el título de Ciudad.

En los días siguientes don Joaquín de Olivares, natural de Santander, marqués de Villacastel, gentilhombre de cámara y mayordomo de semana del Rey fue comisionado para dar las gracias al Rey "haciéndole las más atentas expresiones de fidelidad profunda y rendido agradecimiento a la citada gracia real".


Un poco de historia (XCV). De villa a ciudad (II)
Un poco de historia (XCIII). El castillo de San Felipe


Un poco de historia (XCV)

De villa a ciudad (II)

Título de Ciudad por Fernando VI

Don Fernando, por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Murcia, de Jaén de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra de Borgoña, de Brabante y de Milán; conde de Absburgo, de Flandes, Tirol y Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina, etc.

Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Ricos Hombres, Priores de las Órdenes, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas, y los de Mi Consejo, Presidentes y Oidores de mis Audiencias, Alcaldes, Alguaciles de mi Casa y Corte y Chancillerías y a todos los Concejos, Corregidores, Asistentes, Gobernadores y otros mis Jueces y Justicias, Ministros y personas que sean o puedan ser mis vasallos, súbditos y naturales, así a los que ahora son como los que en adelante fueren y cada uno y cualquiera de Vos y ellos y a quien esta mi Carta fuere mostrada, a su traslado signado de Escribano público,

Fernando VI
(Louis-Michel van Loo)

SABED que habiendo llegado el caso, por espacio de dos siglos pretendido, de que se erija en Obispado la Abadía de Santander, por haber Su Santidad condescendido con los eficaces oficios interpuestos, para facilitar esta antigua instancia, en que se interesa la disciplina eclesiástica y el pacto espiritual de que tanto necesitan los fieles de aquellas Montañas.

Siendo correspondiente y conforme a la práctica que el lugar destinado para silla episcopal, se distinga con el título de CIUDAD; por decreto sellado de mi Real Mano, de 9 de enero próximo pasado, he venido en condecorar con el título de Ciudad a la villa de Santander, para que de aquí en adelante lo sea y se llame así.

En consecuencia de esta mi Real Resolución, mando a todos y a cada uno de los Vos sobredichos, que la hayáis y tengáis por tal, y la llaméis Ciudad, así por escrito como de palabra, y la guardéis y hagáis guardar todas las honras, gracias, franquicias, libertades, exenciones, preeminencias, prerrogativas, inmunidades y todas las otras cosas y por razón de ser Ciudad debe haber y gozar, y la deben ser guardadas, todo bien y cumplidamente, sin faltarle cosa alguna. Si de ello quisiese dicha Ciudad de Santander mi Carta de Privilegio y Confirmación, ahora o en cualquier tiempo, mando a mis Concertadores y Escribanos mayores de Privilegios y Confirmaciones, y a mi Mayordomo Chanciller y a Notarios Mayores y a los oficiales que estáis a la Tabla de mis sellos, que se la den, libren, pasen y sellen, la más fuerte, firme y bastante que les pidiese y menester hubiese.

Y de esta mi Carta se ha de tomar la razón en la Contaduría general de Valores de mi Real Hacienda a que está incorporada la media annata; expresando haberse pagado, o quedar asegurado este derecho, con declaración de lo que importare; sin cuya formalidad mando sea de ningún valor, y no se admita ni tenga cumplimiento esta merced en los Tribunales y dentro y fuera de la Corte.

Dado en Aranjuez, a 29 de junio de mil setecientos y cincuenta y cinco años. YO, EL REY.




sábado, 17 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 17 de julio de 1951, a las 22:00 circularon los primeros trolebuses en Santander. La primera línea fue Alfonso XIII-Sardinero, pero unos años más tarde se prolongó hasta Valdecilla. Los trolebuses reemplazaron a los tranvías en el transporte público urbano, excepto al tranvía de Miranda, que circuló hasta 1953.



domingo, 11 de julio de 2021

Tal día como hoy...

El 11 de julio de 1187 el rey Alfonso VIII de Castilla otorgó a la villa de Santander un fuero por el que se reconocía la personalidad jurídica de las instituciones del Concejo y se concedían a la villa privilegios que favorecían su potencial económico.