martes, 17 de marzo de 2020

Un poco de historia (LXXXIII)

La calle Castilla

La arteria que atravesaba el ensanche de Maliaño, en terrenos ganados al mar, y por la que se tendió el trazado de entrada y salida de los ferrocarriles de vía estrecha, recibió el nombre de Castilla en 1880. Cuando en 1947 se terminó e inauguró la estación de vía estrecha en las nuevas estaciones unificadas, la calle Castilla quedó libre de vías y por ella se canalizó el tráfico de entrada y salida de la ciudad con calles transversales que daban servicio al puerto. Además del ferrocarril, por esta calle también circuló el tranvía a El Astillero desde 1909 hasta mediados de los años 50, cuando los tranvías fueron reemplazados por trolebuses.

A medida que se iba extendiendo el ensanche de Maliaño e iba aumentando la población en esa zona de la ciudad, en 1902 los PP. Pasionistas construyeron su parroquia en la calle. En 1965 la iglesia fue derribada y en su lugar se construyó el actual templo, obra del arquitecto Ricardo Lorenzo.

 Primera iglesia de los PP. Pasionistas

Al final de la calle se estableció la empresa maderera de La Marga, dedicada a la producción de tablas, tableros, etc., con madera procedente de Guinea Ecuatorial, entonces colonia española. La fábrica cerró en los primeros años 80.

Calle Castilla (años 60)
Calle Castilla (1964)
(Autor: Pablo Hojas Llama)

Por la calle Castilla circulaba el tráfico de entrada y salida de Santander, hasta que el tráfico de entrada se desvió a la calle Marqués de la Hermida, a principios de los años 70. Sin embargo, en la calle Castilla se reservó un carril para que por él siguiera entrando el trolebús procedente de El Astillero dado el elevado coste que suponía trazar un tendido eléctrico nuevo por la calle Marqués de la Hermida.


Calle Castilla (1981)

Con el paso de los años, los almacenes y naves industriales fueron siendo sustituidos por bloques de viviendas, lo que ha dado lugar al barrio más poblado de la ciudad.


Un poco de historia (LXXXIV). La dársena de Puertochico
Un poco de historia (LXXXII). La calle Fernández de Isla


jueves, 27 de febrero de 2020

Un poco de historia (LXXXII)

La calle Fernández de Isla

A finales del siglo XIX el Ayuntamiento decidió abrir una calle junto a la parte trasera de los almacenes situados en la calle Becedo, lo que implicaba la demolición de los almacenes de la antigua fábrica de pertrechos marinos de Juan de Isla y Alvear1, abierta en el siglo XVIII.

Sin embargo, las obras no comenzaron hasta 1920 y consistieron en trazar una vía recta desde los Jardines del Reenganche cuyo trazado fuera paralelo a las calles Burgos y Jesús de Monasterio. Al final de la misma se construyó un jardín en el que se plantaron chopos. En la actualidad ese jardín es el Parque de Juan José Ruano.


Durante mucho tiempo en el lado sur de la calle abundaron los pequeños talleres de todo tipo, sobre los que se podía observar la fábrica de tabacos de la calle Alta, mientras que el lado norte era un gran solar lindante con la parte trasera de los edificios de la calle Burgos y delimitado por un muro de piedra. A medida que se iban construyendo edificios se iban abriendo calles transversales que comunicaban esta calle con la calle Burgos, la plaza de Santa María Egipcíaca, la calle Alcázar de Toledo, etc.


1 El apellido "Fernández" que figura en el nombre de la calle tiene su origen en el Condado de Isla concedido a Juan de Isla por Carlos IV como compensación por la persecución de la que fue objeto debido a las intrigas del embajador inglés en la corte de Fernando VI. Juan de Isla fue enterrado como Juan Fernández de Isla y Alvear.


Un poco de historia (LXXXIII). La Calle Castilla
Un poco de historia (LXXXI). La calle Daoíz y Velarde


martes, 18 de febrero de 2020

Arte en las fachadas (IX)

Los murales que podemos ver en las siguientes imágenes están situados al final de la calle Laredo.


Autora: La Spinosa
Autor: El Kime Autor: El Kime


Autora: La Spinosa Autor: El Kime Autora: La Spinosa


En la calle Valliciergo, junto a los anteriores, podemos ver el siguiente mural:



Arte en las fachadas (X)
Arte en las fachadas (VIII)


martes, 21 de enero de 2020

Refugios antiaéreos (XI)

En la edición del pasado domingo 19, El Diario Montañés informaba del hallazgo de un refugio antiaéreo situado bajo la Catedral. El mismo ha sido encontrado en las obras que se están llevando a cabo en la Casa Capitular anexa a la Catedral.

De dicho refugio se conocía su existencia, pero no su ubicación exacta ni ningún otro dato sobre el mismo. Por las fotos publicadas en dicho artículo, hay un tramo que está en aparente buen estado de conservación, aunque sólo se han podido examinar los primeros metros. Se calcula que tenga una longitud de unos 100 metros, pero se desconoce su estado. Esperemos que en un futuro se pueda visitar, sino en su totalidad, al menos una parte.


Refugios antiaéreos (XII)
Refugios antiaéreos (X)


lunes, 13 de enero de 2020

Arqueología urbana (VI)

Como ya sabréis, durante unos años circularon trolebuses por Santander y entre Santander y El Astillero. Los trolebuses municipales circularon desde 1951 hasta 1971, mientras que los trolebuses a El Astillero lo hicieron desde 1955 hasta 1975.

Aunque hace muchos años que dejaron de circular, aún es posible ver algún que otro vestigio de ellos. En la calle Eduardo García del Río se pueden ver algunos postes de hormigón de los que sostenían el tendido eléctrico de los trolebuses a El Astillero, así como un pequeño edificio de ladrillo rojo, situado en terrenos de la factoría BSH Electrodomésticos España, S.A., que fue una de las subestaciones eléctricas que proporcionaban corriente al tendido, primero de los tranvías y luego de los trolebuses.

Calle Eduardo García del Río

En la calle Campogiro también es posible ver aún algunos postes del tendido eléctrico de los trolebuses municipales.

Calle Campogiro


Arqueología urbana (VII)
Arqueología urbana (V)



jueves, 9 de enero de 2020

Un poco de historia (LXXXI)

La calle Daoíz y Velarde

A principios del siglo XIX la calle de El Martillo tenía una pequeña transversal, denominada Arco-Agüero1, que, a medida que avanzaba el ensanche de la ciudad hacia el este, fue ensanchada, mejorada y alargándose a medida que avanzaban las obras de la "nueva población de Peña Herbosa". Su prolongación se detuvo al llegar a la calle Lope de Vega. En 1855 recibe el nombre de Daoíz y Velarde en homenaje a los héroes del Dos de Mayo. Debido a que en 1864 los urbanistas hicieron un nuevo trazado del ensanche la calle no pudo prolongarse hasta Molnedo. En su lugar se abrió la calle de Peñaherbosa.

Iglesia de Santa Lucía en la calle Daoíz y Velarde

En ella se construyó la iglesia de Santa Lucía, cuya primera fase fue bendecida e inaugurada en 1868. Por esta calle circuló el tren de Pombo, que salía de la calle de El Martillo, seguía por Daoíz y Velarde, Peñaherbosa, Molnedo y Tetuán, por donde llegaba al túnel cuya salida estaba en El Sardinero, en la calle de La Cañía, por donde seguía hasta llegar a la plaza de Augusto González Linares. La vuelta la hacía por el mismo recorrido.


1 Felipe Arco-Agüero Yolif (Villaverde de Pontones, 1787 - Badajoz, 1821) fue un importante militar durante la Guerra de Independencia y el reinado de Fernando VII. Fue un firme defensor de la Constitución de 1812 y presidió la Sociedad Patriótica de Santander.


Un poco de historia (LXXXII). La calle Fernández de Isla
Un poco de historia (LXXX). El paseo de Canalejas


miércoles, 11 de diciembre de 2019

Aquellos árboles de Navidad

Uno de los elementos típicos de la Navidad es el árbol, lleno de adornos, luces y regalos, que se puede ver en hogares, comercios, calles, plazas, etc. Los hay de todos los tipos y tamaños. Los que podemos ver hoy son artificiales o grandes estructuras metálicas con luces, pero hasta hace unos años eran árboles naturales los que se usaban para adornar las calles.

En las siguientes fotos se pueden ver algunos de los grandes árboles que se ponían en las calles de Santander como adorno navideño. Algunas de estas fotos proceden del Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS).

Plaza de Velarde (1963)
(Autor: Pablo Hojas Llama)

En la siguiente foto se puede ver, a la izquierda y con una gran estrella en su parte superior, el gran árbol que ponía el Ayuntamiento en el centro de la ciudad.

1973

La empresa propietaria del recordado cine y teatro Coliseum, en la plaza de Los Remedios, decoraba su fachada con un árbol en los años 50-60.


Por último, una foto curiosa. El árbol de Navidad que pusieron en el puente de un barco atracado en el puerto de Santander.

1967
(Autor: Pablo Hojas Cruz)



jueves, 21 de noviembre de 2019

125º Aniversario de los Bomberos Voluntarios de Santander (III)

En la historia de los Bomberos Voluntarios de Santander hay uno que destaca especialmente: Demetrio Ojeda Landeras (1884-1934), más conocido como Mijares. Ingresó en el Cuerpo en 1908 cuando ya era conocido por haber salvado a varias personas que necesitaban auxilio mientras se bañaban. Esto hizo que fuera nombrado "Bañero Real" y fuera el encargado de la seguridad de la Familia Real cuando se bañaba en la playa. Por su dedicación, entrega y esfuerzo, a lo largo de su vida recibió varios premios, como la Cruz de Beneficencia (1920), la Cruz de Salvamento de Náufragos (1925) y la Medalla de Beneficencia Colectiva (1928), así como numerosas condecoraciones del propio Cuerpo de Bomberos Voluntarios. Falleció en 1934 cuando sufrió un accidente mientras podaba un árbol.

El alcalde de Santantander impone a Mijares la Cruz de Salvamento de Náufragos (1925)

Desde su fundación, los Bomberos Voluntarios han estado dotados del material y los equipos necesarios para desarrollar su trabajo en las mejores condiciones posibles. En 1895 adquieren en Inglaterra, al fabricante Shand, Mason & Co., su primera bomba a vapor y que se conserva en el parque. Esta bomba era tirada por los caballos de Nereo, ya que Bernardo Ruiz "Nereo" era socio de la Sociedad de Bomberos Voluntarios. La bomba fue adquirida con las aportaciones de los socios y el Ayuntamiento se hacía cargo del carbón necesario para su funcionamiento.

Bomba a vapor Shand, Mason & Co.

Para los trabajos de salvamento, en 1917 adquieren un vehículo marca Delonais de 40 CV construido en los talleres del Garaje Hedilla según un diseño de Alberto Corral, ingeniero, presidente del Club Automovilista de Santander y Jefe de Bomberos. En 1918 es comprado un vehículo Ford para sustituir la bomba de vapor tirada por los caballos de Nereo. Otra importante adquisición tiene lugar en 1926 cuando, gracias a aportaciones del Banco de Santander, el Banco Mercantil y la Caja de Ahorros de Santander, se puede adquirir un vehículo autobomba De Dion-Bouton, que también se conserva en el parque. En el parque también se conserva un vehículo Lincoln.

De Dion-Bouton Lincoln

En los años cuarente se adquiere un Chevrolet que fue reformado por Nereo en 1961. Además de los vehículos comprados por los propios Bomberos, también son muchos los vehículos y material que han recibido donados por los Bomberos Municipales de Santander (como un Land-Rover Santana de cabina adelantada y, sobre todo, un camión Barreiros Súper Azor aún en servicio), los Ayuntamientos de Santander y Bilbao, y otras entidades.

Barreiros Súper Azor Land Rover Santana


125º Aniversario de los Bomberos Voluntarios de Santander (II)


martes, 5 de noviembre de 2019

125º Aniversario de los Bomberos Voluntarios de Santander (II)

En junio de 1926 reciben la Cruz de la Orden de Beneficencia con distintivo negro y blanco por sus abnegados y heroicos servicios, que una vez más quedaron demostrados en las labores de extinción del incendio de febrero de 1941 que devastó la ciudad y que quedaron grabadas en la retina de los santanderinos. A los Bomberos Voluntarios les fue asignado el área delimitada por las actuales calles Cuesta, Isabel II, Paz, Juan de Herrera, San Francisco y Atarazanas, donde lucharon sin descanso contra las llamas.

Maniobras de los Bomberos Voluntarios en la plaza de Numancia

Entre otras cosas, este suceso sirvió para demostrar la gran solidaridad y colaboración que hubo, y sigue habiendo, entre las distintas dotaciones de bomberos que vinieron de otras ciudades a auxiliar a los santanderinos. El incendio de 1941 supuso también la pérdida de material y medios de los bomberos de Santander, lo que mermó notablemente su capacidad de trabajo.

Maniobras de los Bomberos Voluntarios en la plaza de Cañadío

Es por ello que en 1943 se dota a los Bomberos Voluntarios de nuevo material y medios para que puedan seguir realizando su trabajo. Entre otros, destacan una escalera telescópica Metzger de 25 metros de altura sobre un chasis de cuatro ruedas para su remolque, 42 uniformes, 750 metros de mangueras, capotes para agua, botas, aspirantes para bombas, etc. El total del nuevo material asciende a 75.450 pesetas.

En 1963 M. Enrique Fernández-Setién es nombrado Primer Jefe del Cuerpo, y Eduardo Delgado de la Riva es nombrado Segundo Jefe. En 1971 Fernández-Setién es nombrado Jefe Especial de los Bomberos Municipales de Santander y simultanea ambos cargos hasta 1980. Su jefatura trajo grandes beneficios para ambos parques en lo referente a material, formación y operatividad para los dos cuerpos de bomberos.

Bomberos Voluntarios en la calle San Fernando (1964)

Además de sus intervenciones, en los años 70 y 80 los Bomberos Voluntarios participan en diversos congresos y concursos nacionales, en los que ponen en evidencia su gran preparación. Entre otros, el VII Congreso Nacional de Bomberos (septiembre de 1973) y el I Concurso Nacional de Bomberos (Santander, mayo de 1989).

Actualmente el Real Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santander tiene una plantilla de 21 miembros que presta apoyo a los Bomberos Municipales de Santander y a todos los equipos de emergencia que lo requieran, coordinándose con ellos en los distintos servicios a los que acuden, tanto en Santander como en la provincia.



125º Aniversario de los Bomberos Voluntarios de Santander (III)
125º Aniversario de los Bomberos Voluntarios de Santander (I)



domingo, 3 de noviembre de 2019

126º Aniversario de la tragedia del Cabo Machichaco

Hoy se cumplen 126 años de la tragedia que vivó Santander el 3 de noviembre de 1893 cuando el vapor Cabo Machichaco, atracado en el muelle de Maliaño, sufrió una tremenda explosión que mató a 590 personas, hirió a cerca de 2.000 y destruyó un gran número de edificios de las calles Méndez Núñez y Calderón de la Barca.


Como todos los años, hoy ha tenido lugar un sentido homenaje a las víctimas en el monumento situado en la plaza del Machichaco, frente al lugar en el que estaba atracado el barco.